08 de septiembre de 2018
08.09.2018
Moda

"Me inspiran las señoras que entran por la puerta y me piden un vestido para una boda o fiesta"

El televisivo modisto Lorenzo Caprile saltó a la popularidad como jurado del programa de TVE 'Maestros de la costura', donde repetirá en su segunda edición como el azote técnico de los aspirantes

08.09.2018 | 19:37
El diseñador madrileño Lorenzo Caprile.

Caprile repasa la actualidad de la industria, las nuevas tecnologías, la salud de la moda española (y, por supuesto, sus retos de futuro a corto y medio plazo) y su papel como diseñador estrella

Este diseñador de ropa español nacido en Madrid (1967) insiste en que le llamen modista y recalca modista con a. Lorenzo Caprile Trucchi no tiene pelos en la lengua y expresa con su particular manera de ser su forma de entender la moda, la industria y el arte. Habla del papel de la moda como industria, su llegada a televisión y a quién y cómo le gusta vestir.

¿Le ha cambiado la vida la televisión?
No, para nada.

¿Usted interpreta un personaje en la televisión o es en realidad así?
No lo sé porque no me veo, y no me puedo juzgar a mí mismo. Me parecería muy presuntuoso contestar yo mismo a esta pregunta, esto lo tendría que decir la gente que me conoce. No he interpretado ningún papel, pero si en la tele se me ve de otra manera a la que soy, no lo sé, pero no me interesa tampoco, tengo demasiadas cosas en la cabeza para ponerme a filosofar sobre ello.

¿Seguirá haciendo programas de televisión?
Hay una segunda temporada anunciada y cuentan conmigo, pero tampoco me lo he planteado como una carrera televisiva. En este momento estoy en plena temporada con un montón de señoras esperándome en los probadores.
¿La democratización del mercado que ha llegado a través de las grandes marcas como Zara o HM es buena?
Para mí es buenísima, soy un defensor a muerte.

¿Vale ponerse todo hoy en día?
Sí, siempre cito a Óscar de la Renta, es una pena que haya fallecido porque era un sabio y un genio, un hombre con un criterio exquisito: ´No hay trajes bonitos ni feos, lo que hay son personas equivocadas´. El mercado es inmenso y ahí está tu capacidad, inteligencia y sentido común para elegir y saber lo que te sienta bien o mal. Me parece muy de perogrullo decir que con esta marca voy bien y con esta mal porque no es verdad.

¿En qué se inspira?
En la mujer que tengo delante. Nosotros no hacemos prêt-à-porter. Me inspiran las señoras que entran por la puerta y me piden un vestido para una boda, una fiesta, un cumpleaños o una alfombra roja. Y me inspiro en ella para que esté guapa y ya está.

¿Cómo ve el futuro de la moda?
No veo que las cosas vayan a cambiar mucho. Lo que sí que tengo claro es que cualquiera que quiera empezar en este negocio tiene que tener mucho estómago y agallas porque es una industria durísima y cada vez más. Además ahora es fundamental la venta online en el desarrollo de cualquier empresa de moda.

¿Y cómo sobrevive un modista como usted con tanta marca y centro de inversión?
Es realmente difícil. Por eso no me ha cambiado nada la televisión, si mi día a día sigue siendo igual. No puedes bajar la guardia ni dormirte en los laureles. Incluso ahora con más nivel de autoexigencia porque tienes más ojos puestos en ti, antes un fallito podía pasar desapercibido, ahora si metes la pata todos se enteran.

Usted vive en un hotel y trabaja todo el día, ¿sabe lo que significa el descanso?
Vivo en un hotel de la cadena NH. Creo que los que somos pequeñas o medianas empresas o autónomos, y no me quiero poner político, lo conocemos muy poco. Desconectas poco, siempre de una manera u otra estás trabajando, las 24 horas al día de los 365 días del año. Y además no tienes ni paro ni la indemnización ni nada de nada. Pero como es eso no da votos pues nadie se ocupa de eso.

Sé que esta pregunta se la han hecho muchas veces, así que voy a intentar que me la actualice, ¿a quién le gustaría vestir?
No soy nada mitómano, me gusta vestir a la señora que entra por la mañana por la puerta y me encarga un vestido.
Paola Fendi y Giorgio Armani me enseñaron a distinguir entre diseñador, creador, modisto, estilista o costurero.

¿Usted cómo se define?
Soy modista, con a, ¿o acaso tu eres periodisto? Hay que llamar a las cosas por su nombre y dejarse de tonterías.

Los diseñadores utilizan programas para diseñar. ¿En el futuro van a utilizar programas de física cuántica para crear?
A mí todas estas cosas no me parecen ni bien ni mal. Empecé en la moda hace 35 años y ya entonces se hablaba de estas cosas y de tejidos inteligentes que te hacían adelgazar€ fantasías como estas las escucho todos los años y seguimos igual. Un equipo creativo de producto decide y unos talleres fabrican y cortan, y al final siempre hay una persona delante de una máquina de coser. Esto ha cambiado muy poquito. Que en el futuro cambie, puede ser, si es así bienvenido.

¿Le cuesta mucho evolucionar tecnológicamente?
Estas cosas de las evoluciones y de la inteligencia artificial son una cantinela, lo mismo que los tejidos tecnológicos. No veo que esta industria haya cambiado tanto en la base, sí en la manera de distribuir, presentar el producto, el negocio con la venta online, la venta al consumidor final. Pero la esencia de crear un producto bonito que uno se pueda poner y que esté uno guapo o guapa.

¿En qué sueña usted?
En estar sin hacer nada.

¿Entonces al final está buscando el ocio?
Ni siquiera, porque el ocio a veces es muy trabajoso. Sueño en no hacer nada.

¿Cree que el actual gobierno va a cambiar algo en la industria de la moda?
Tienen muchas cosas más importantes que hacer. Porque está la moda en general, la moda de autor, la moda firmada que es un mínimo en la facturación nacional€ somos nada, un trocito de la moda, algo de chiste en relación a la economía global, pero la industria de la moda goza de una salud excelente€ Hablamos de Inditex, Rosa Clará, Pronovias, el grupo Tous, el mundo del calzado y la marroquinería, Mango, Desigual€ la moda de autor va por otro lado.

¿Debe entenderse como cultura, industria o arte?
Se tiene que enfocar desde industria porque crea puestos de trabajo y cuenta con reglas de juego férreas que no tienen nada que ver con el mundo del arte o de la cultura. Estos se rigen por otros modelos de financiación y de negocio totalmente distintos. Eso se nota en la pasarela porque es profesional, pensada de forma coherente, con unas empresas que se están jugando su temporada y supervivencia. Tiene su parte más artística y más sorprendente porque para eso es moda, pero sin grandes locuras. Hay que vender ya que si no, no prosperan.

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