La humanidad ejerce una gran presión sobre los recursos del planeta. Según la FAO, «producimos mucho más de lo que necesitamos» y, siguiendo con esta tendencia, en 2050 serán necesarios casi tres planetas para sostener nuestro estilo de vida actual. Así pues, conviene establecer un cambio de paradigma hacia la economía circular, cuyos principios se basan en valorización de los residuos.

En este punto, destaca el trabajo que se realiza desde el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dedicado a la investigación alimentaria y que desarrolla ciencia de alta calidad para afrontar los grandes retos del sistema alimentario, así como transferir conocimiento al sector industrial.

«La misión y compromiso de IATA con la sociedad es contribuir a dar solución a los retos que afronta el sistema alimentario mediante la generación de conocimiento científico de alta calidad que conlleve innovación y transferencia al sector productivo, así como compartir dicho conocimiento con la sociedad en su conjunto a través de la divulgación, formación y educación en el campo de la Ciencia y Tecnología de los Alimentos», explica la vicedirectora del IATA, Amparo López.

Proyectos innovadores

En relación a la sostenibilidad de la cadena alimentaria, el IATA está centrado en la ejecución de diversos proyectos que abarcan desde la valorización de residuos agroindustriales para la producción de ingredientes y materiales de uso alimentario, hasta la mejora de la sostenibilidad de procesos, mediante el estudio de nuevas tecnologías de procesado más verdes.

Un ejemplo de ello es el proyecto VALUÓS, financiado por la Agencia Valenciana de Innovación (AVI) en el que se estudian fuentes alternativas de ingredientes con interés comercial. El proyecto persigue «la valorización integral de residuos agrícolas generados a lo largo del año en la Comunitat Valenciana para la obtención de ingredientes de valor añadido».

Para ello, primero extraen las pectinas de distintos residuos agrícolas —principalmente cítricos, caquis y sandías—, para posteriormente crear productos extruidos con el residuo restante rico en fibra alimentaria. Además, se evalúa la posibilidad de sustituir algunos ingredientes texturizantes por estas pectinas en la formulación de postres lácteos (como natillas o cremas), así como su uso en gominolas veganas con menor contenido en azúcar. En este proyecto liderado por el IATA participan también AINIA y Postres Lácteos Romar.

El proyecto Vaulos. L. O.

Envases biodegradables

Por otro lado, el IATA ha realizado una apuesta decidida por el desarrollo de materiales sostenibles para sustituir el plástico, un material muy común en el envasado alimentario. De este modo, el instituto ofrece soluciones compostables basadas en el aprovechamiento de residuos y fuentes alternativas de biomasa.

El IATA participa activamente en la Plataforma SUSPLAST del CSIC para la gestión sostenible de plásticos y en el marco de dicha Plataforma ha llevado a cabo distintos proyectos, como el proyecto europeo BIOCARB-4-FOOD, cuyo objetivo principal era obtener ingredientes y materiales para uso alimentario a partir de algas y residuos de plantas marinas como la Posidonia oceanica. En este proyecto, coordinado desde el IATA, se obtuvieron nuevos extractos con potencial para uso alimentario, como aditivos para envases biodegradables con gran potencial como alternativa a los envases plásticos sintéticos derivados del petróleo.