Se llama Teresa Tuñón, tiene 87 años y ha conmocionado a toda España desde que el pasado 30 de julio la Televisión del Principado de Asturias publicó su testimonio reivindicando una muerte digna. 

Residente en el municipio de Bárzana en Quirós y con un histórico pasado revolucionario, Teresa solicitó la semana pasada la eutanasia al SESPA (Servicio de Salud del Principado de Asturias) y solo confía en se la concedan cuanto antes.

Según cuenta a los reporteros de la televisión pública, Teresa solicitó el procedimiento para recibir una muerte digna en cuanto descubrió que era posible, lamentando solo no haberlo hecho antes. En declaraciones a TPA Noticias, explica que quiere morir en su cama: “que me pongan lo que sea, quedarme dormida y listo”. 

Para llegar aquí, según recoge el informativo, sufre un cáncer terminal que como mucho le permite incorporarse de la cama tres horas al día y que solo “va a peor cada día”. 

Antes de considerar la opción de la eutanasia, Teresa había pensado en acabar con su vida: “se me pasó montones de veces por la cabeza suicidarme”, aunque no lo hizo porque “sería traumático para quien lo hace y para quien te encuentra”.

Ha sobrevivido a tres de sus siete hijos, tiene cuatro nietos y es viuda desde los 47 años: a los 68 decidió irse a Irak como brigadista ante la invasión de Estados Unidos y publicó un libro que será el testigo de su memoria: “Diario de un abuela brigadista en Irak”. 

La Ley de la Eutanasia en España

El 25 de junio de 2021 entró en vigor la Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia: una norma que pretende dar respuesta al “derecho que corresponde a toda persona que cumpla las condiciones exigidas por esta Ley a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir”, según las explicaciones del Ministerio de Sanidad. 

Los requisitos para solicitar la ayuda para morir son ser mayor de edad legal y consciente; tener nacionalidad, residencia españolas o una permanencia acreditada en el territorio español superior a 12 años; sufrir una enfermedad grave o incurable certificada; haber formulado dos solicitudes; y prestar consentimiento informado. 

Se considera que un paciente tiene un “padecimiento grave, crónico o imposibilitante cuando sufre unas limitaciones que llevan asociado un sufrimiento físico o psíquico; mientras que se entiende por “enfermedad grave e incurable aquella que “por su naturaleza origina sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables”.