Según el Informe Anual del Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) del Ministerio del Interior, publicado recientemente, en la Región de Murcia fueron descubiertos el año pasado 22 cadáveres que siguen sin identificar. Los cuerpos fueron llevados a dependencias del Instituto de Medicina Legal de Murcia. Quedaron en una de las cámaras frigoríficas del complejo, ubicado junto al Reina Sofía, a la espera de que alguien se hiciese cargo de ellos.

La Comunidad murciana lidera, por autonomías, la lista de cuerpos hallados en España en un año: son 22 de los 209 encontrados en todo el país. En su mayoría se trata de los restos mortales de personas halladas flotando en alta mar, que se presupone son inmigrantes que perdieron la vida al naufragar la patera en la que trataban de llegar a Europa.

El citado documento del departamento que dirige Marlaska refleja que "en el año 2022 se ha observado una reducción (15,7%) del número de cadáveres hallados, registrándose 209 expedientes post mortem".

"Por el contrario, la cifra correspondiente a los cadáveres cuya identificación se ha reflejado en el Sistema PDyRH durante 2022 ha sido de 185 cadáveres, lo que supone un incremento de un 58,1% con respecto a 2021", detalla el informe, que se puede consultar en la web del Ministerio.

Por lugares, en el conjunto del país, los cadáveres encontrados en 2022 fueron en su mayor parte en el mar (35 personas, presumiblemente inmigrantes), después en la playa (20, también viajeros de una patera que el mar arrastró a la orilla), luego en aguas interiores, ríos y lagos (16) y el resto en parajes rurales, descampados urbanos e incluso en la calle, como es el caso de algunos mendigos.

Tanto en el caso de los indigentes como en el de los extranjeros que perecen en alta mar al tratar de llegar a España, es posible que sus familiares ni siquiera sepan que su ser querido ha muerto.

Por provincias españolas, Murcia se sitúa como provincia a la cabeza con el 10,53% de los hallazgos, seguida de Almería, Alicante, Las Palmas de Gran Canaria y Baleares. Se trata de lugares con mar, lo que casa con la estadística que apunta a que los cadáveres son de inmigrantes africanos cuya embarcación naufragó.

Navarra y La Rioja son las comunidades autónomas donde menos cuerpos sin identificar recoge el Ministerio.

Interior de la morgue de Murcia. JUAN CABALLERO

15 en lo que va de año

En lo que va de 2023, se han encontrado 15 cuerpos o restos en las costas españolas. En este caso es Ceuta (9) la zona donde más se concentran seguida de la Región (cuatro, tres de ellos continúan sin identificar), Mallorca (uno, sin identificar todavía) y Melilla (uno, también sin identificar aún).

Hay tres formas de identificar a una persona que llega muerta a la morgue: el ADN, las huellas dactilares y la dentadura. En la Región, como en España, hay varias bases de datos de ADN en las cuales se pueden cotejar los resultados: en esas bases de datos, a las que tienen acceso todos los cuerpos policiales, hay casos a partir de la década de los 60.

Tal y como detallan fuentes del Instituto de Medicina Legal, en ocasiones reciben una reclamación de embajadas o consulados de un país africano y, tras las comprobaciones pertinentes, el cuerpo es entregado a sus familiares, para que puedan darle sepultura.

Las mismas fuentes apuntan que los cuerpos se guardan en frío durante seis meses, en ocasiones durante un año. Al pasar este tiempo, se solicita a la autoridad judicial competente permiso para la inhumación.

Interior de la morgue de Murcia.

Reguero de cadáveres

En verano de 2022, Cruz Roja anunció un proyecto para conocer los nombres de las personas que perecían en alta mar. Se realizaba a través de testimonios, herramientas, y el recuento de viajeros que viajaban en cada patera a su salida y llegada.

El anuncio de este plan por parte de la organización humanitaria coincidió con el naufragio de una patera que dejó un reguero de cadáveres en aguas de La Manga y Alicante. Tripulantes de un barco o un veraneante en una moto de agua los fueron viendo y dieron la voz de alarma. Uno de los cuerpos hallados fue el de un niño pequeño.

La posibilidad de iniciar el proceso de duelo tras este tipo de situación pasa por satisfacer la necesidad de saber de los familiares. Que muchas veces no saben y no tienen ni un cuerpo al que velar y dar sepultura. Algunos no asumen el deceso porque no tienen el cadáver. La búsqueda de personas fallecidas y desaparecidas en la ruta migratoria puede darse en tres contextos: que la embarcación saliera, pero no llegara a la costa de destino; que la embarcación llegue con personas fallecidas a bordo, o que en la embarcación hayan fallecido personas pero que sus cuerpos hayan desaparecido en el mar.

Solo el 10% se recupera

Según explicaron fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, apenas el 10% de los cadáveres de personas que mueren en el mar, en el naufragio de una barcaza, son recuperados. De ellos, muchos no son identificados jamás: nadie los reclama (al no tener arraigo en la Región) y sus restos mortales se quedan en una cámara frigorífica de la morgue. Tampoco está su ADN en las bases de datos. De ahí la dificultad para ponerles nombre y apellidos y hacer entrega a sus parientes de sus restos mortales.

Sí identificados, pero no reclamados por ningún familiar

Algunos de los cadáveres que permanecen en una cámara frigorífica de la morgue están perfectamente identificados, pero no son reclamados por ningún familiar. Cuando acontece esta circunstancia (en la mayoría de las ocasiones, porque se trata de personas indigentes que cortaron sus vínculos familiares, y que fallecieron en la calle), los restos mortales se conservan un tiempo en frío, en el Instituto de Medicina Legal, hasta que el juez descarta que fue muerte violenta y da su beneplático para que pueden ser enterrados. Con la autorización judicial lista, los cadáveres reciben sepultura en un nicho de beneficencia.