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Hijas del Amor Misericordioso

Miguel Perlado, psicólogo y asesor de denunciantes de las religiosas HAM: “Varias devotas dormían con la líder"

El experto mantiene que en las Hijas del Amor Misericordioso se practicaban abusos, incluidos sexuales, en base a una espiritualidad basada en la “dependencia extrema, el miedo y la culpa”

Miguel Perlado, forense, psicólogo y experto en sectas

Miguel Perlado, forense, psicólogo y experto en sectas

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Patricia Martín

Madrid

Miguel Perlado, psicólogo clínico, forense y experto en sectas, ha asesorado y ayudado terapéuticamente a varias de las familias que han denunciado a las religiosas Hijas del Amor Misericordioso, conocidas como HAM, por practicar comportamiento sectarios. Las denuncias han llevado a la Iglesia a intervenir la asociación, a apartar cautelarmente a su líder, María Milagrosa Pérez Caballero, alias ‘Marimí’ o ‘Mami’, y a imponer una especie de gestora.

¿Cómo ha ayudado a los denunciantes? He trabajado en tres consultas terapéuticas para asesorar cómo manejar la situación o ayudar directamente a personas a poder salir de las HAM. También he conocido la experiencia de un devoto abusado. A la vez, he hecho asesoramiento sobre los retiros Effetá o Emaús, que no solo organizan las HAM, a familias católicas que veían cómo sus hijos salían transformados, asegurando que sentían la llamada de Dios y que debían abandonarlo todo.

¿Cuáles han sido los patrones sectarios que, por contacto directo o indirecto, ha observado en las HAM? Hay varios niveles. Por un lado, trasformaciones a nivel individual sobre jóvenes que acuden a unos retiros espirituales y salen con una sensación de éxtasis, de haber recibido la llamada y de tener que continuar con una mayor implicación. Son cambios súbitos que rompen con intereses previos, implican el alejamiento de la familia y una vida de grupo que rinde culto a la fundadora. La obediencia se convierte en sumisión, porque creen que habla por ‘boca de’. Y luego hay una intromisión en el fuero interno, una manipulación de sus conciencias, de su vida espiritual, lo que puede conducir a abusos en nombre de la espiritualidad, en algún caso de índole sexual. ‘Marimí’ asignaba a cada joven un director espiritual al que debían abrirse por completo, el cual informaba a la líder.

¿Y a nivel grupal? Hay culto al líder, aislamiento o sensación de pertenecer a un grupo de escogidos que están en 'otro nivel espiritual'. Terminan desplegando numerosos mecanismos de control que llevan la vida espiritual a un nivel de perversión. Es una espiritualidad basada en la dependencia extrema, el miedo y la culpa.

La fundadora de las HAM espiritualizaba el contacto [sexual] como una gracia que pocos tienen el privilegio de recibir

¿'Marimí' aprovechó ese culto para mantener relaciones sexuales con sus devotos? A mí me consta que, además de la acusación de un joven por abusos sexuales [en la sección masculina], ha habido devotas que han dormido con ella y que se promovían besos en los labios. Pero no sé qué más sucedía en la habitación. Es un acto muy llamativo y se da en un contexto en el que la fundadora de las HAM espiritualizaba el contacto como una gracia que pocos tienen el privilegio de recibir. Pero no hay que perder de vista que en un grupo así hay varias capas; es decir, cuanto más cerca se estaba de ella, más sectarización. Esto puede implicar que haya personas que no hayan visto nunca esos contactos y otras sí.

Comenta que los cambios en muchos jóvenes han sido súbitos. ¿En cuánto tiempo lograban ‘captarlos’? En un solo retiro, empezaban los primeros síntomas: la sensación de euforia, el sentir el efecto del grupo y de una supuesta llamada directa de Dios. Se les seduce con la promesa de una vida espiritual más profunda. Entonces, en función del círculo que rodea a la persona y que le empuja más o menos a continuar, en algunos casos podemos hablar de unos dos o tres meses. Lo llamativo, aparte de la rapidez, es que han sido captados grupos de amigos o varios familiares en bloque por efecto contagio y un bombardeo de amor intenso.

Las HAM hacían prácticas de alto entusiasmo, donde las personas quedan removidas porque se les estimula a hablar de su infancia, de sus valores y tienen que abrirse en canal

¿A ello contribuye que los retiros sean secretos? Sí, al ser secretos, aumenta la curiosidad, el deseo de entrar en algo misterioso y único. El discurso gira en torno a que, si explicas lo que sucede dentro, pierde su valor. Otro nivel de la narrativa sostenida es que los que están fuera no están preparados para entenderlo y, desde el punto de vista de grupo, lo que tenemos es algo tan perfecto, tan puro, que explicarlo fuera lo llenaría de impureza. O que todavía no están preparados para escucharlo y lo criticarán.

Aunque sean secretos, ¿qué hacían en los retiros y otras ceremonias? Hay prácticas de alto entusiasmo, en un entorno electrizante, donde las personas quedan removidas porque se les estimula a hablar de su infancia, de sus valores. Se abren en canal en un contexto de grupo. Además, despliegan prácticas que inducen a un estado alterado de la conciencia, como la oración de contemplación, que es, según ellos, la más íntima y cercana a Dios, en la que rezan hasta quedarse dormidos. También hay exorcismos, profecías y otras prácticas similares.

El primer paso es fascinar, el segundo aislar y el tercero adoctrinar, es como un engranaje, en una dinámica altamente tóxica

¿Cómo después les aislaban de sus familias? Una vez que ingresaban en la comunidad, las comunicaciones pasan a ser controladas. Y, en algunos casos, se les convencía de que en sus familias hay traumas y mejor mantenerse distantes. También hay códigos de vestimenta, de lenguaje, cada uno recibe un nuevo nombre, cosa que favorece el aislamiento. El primer paso es fascinar y deslumbrar; el segundo, aislar, y el tercero, adoctrinar. Es como un engranaje. Todos estos elementos van sumándose a una dinámica altamente tóxica.

El culto a 'Marimí' se ha construido a través de imágenes suyas que están por todas partes y trozos de su vestimenta que forman escapularios

Según los testigos, ¿cómo es ‘Marimí’? Los líderes de comunidades sectarizadas suelen tener una capacidad verbal y dramática importante. Un carisma particular, que rápidamente te escanea y te capta. Además ‘Marimí’ dice que es ‘uno’ con el padre Mansilla, el fundador de las HAM, y junto a ella están sus 11, que son las que ejecutan. El culto a su persona se ha construido a través de imágenes suyas que están por todas partes y hasta con trozos de su vestimenta que llevan las devotas cual escapularios.

¿Cuál es el perfil de los jóvenes ‘captados’? Son jóvenes inquietos, con ganas de cambiar las cosas, con estudios y, en su mayoría, religiosos. No todos, pero sí con inquietudes espirituales. No tienen un perfil problemático o problemas psicopatológicos previos, pero sí algunos atraviesan una vulnerabilidad emocional, relacionada con rupturas de pareja, con desencantos con los grupos de referencia y con algún fallecimiento.

Los jóvenes captados son de familias acomodadas, dado que parte del dinero lo obtienen de los laicos que las apoyan y otra parte de los retiros

¿Proceden de familias con ingresos altos? Sí, la mayoría son de clase acomodada, dado que parte del dinero lo obtienen de las familias cuyos hijos están en la comunidad o les apoyan. Otra, de los retiros, los viajes o las campañas de mecenazgo. Además hay cuentas bancarias a nombre de laicos, por lo que no hay transparencia.

¿Cómo evolucionará la situación? Muchas familias temen que ‘Marimí’ se declare en rebeldía y arrastre a sus hijas. Lo que ocurrirá no lo sabemos, pero la experiencia dice que cuando la vida de grupo se intoxica hasta la raíz es muy difícil reconducir la situación. Pueden darse varios escenarios. Uno, que las devotas reciban a la nueva comisaria como una intrusa. También puede que se generen facciones que intenten salirse de la Iglesia y promover su propio culto. Y también pueden acatar pero, secretamente, seguir rindiendo culto a ‘Marimí’. Además, la experiencia nos dice que la reconversión de los fundadores de grupos con derivas sectarias es muy compleja, por lo que a veces se requieren refundaciones no solo a nivel de estatutos o de personas, sino una refundación espiritual y psicológica completa, con un trabajo prolongado en el tiempo.

¿Las personas ‘captadas’ sí pueden volver a llevar a cabo una vida normal? Normalmente, su estado mental es reversible, pero hace falta un trabajo sostenido con las familias y con la persona y, en paralelo, una regeneración de la vida espiritual. Hay más dificultad cuanto más cercanía a la fundadora, dado que hay más posibilidad de haber incurrido en actos como presionar a otros o abusos, lo que dificulta la recuperación.

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Fuente: El Periódico

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