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Tragedia ferroviaria

Antonio Domínguez, pasajero del accidente de tren de Adamuz: "Sentimos un frenazo y todo salió despedido, fueron diez segundos interminables"

Un viajero del vagón cuarto del tren Alvia descarrilado en Adamuz tras chocar con un Iryo describe cómo vivieron la "pesadilla" de este pasado domingo, que continúa este lunes con la búsqueda de gente desaparecida

Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva

Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva / Clara Carrasco / Europa Press

Rafa Aranda

Sevilla

"Cada vez que intentamos cerrar los ojos y dormir un poco se nos remueve todo", confiesa Antonio Domínguez, uno de los pasajeros del Alvia descarrilado este domingo, que partió de Madrid con destino a Huelva, al chocar con un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga rumbo a la capital. Este onubense y su pareja, María José Morillo, ya están en Huelva, sanos y a salvo, pero aún impactados por la tragedia vivida en Adamuz (Córdoba), que ya se ha saldado con al menos 39 fallecidos y trece personas en estado muy grave. Fue a las 19.39 horas cuando los vagones de Iryo salieron de la vía, aún sin causa oficial, y otros tres del Alvia cayeron por un terraplén. Antonio y María José, que estaban en el vagón cuatro, están bien, sin nada roto, pero aún sobrecogidos: "Es una pesadilla, seguimos en estado de shock, hasta que no te pasa no lo ves".

Esta pareja regresaba de Madrid después de que María José se examinara de las oposiciones a Instituciones Penitenciarias, hasta que escucharon un golpe. "Sentimos un frenazo fuerte y moverse todo el vagón. Yo me agarré como pude, con mi pareja, y vimos a la gente saliendo despedida por el pasillo, sobre todo los de las mesas de cuatro", recuerda. "Fueron igual diez segundos interminables. Estábamos esperando el impacto pero no se produjo. Se movía todo", describe a El Correo de Andalucía. Ahí comenzó la pesadilla.

Pasaban los minutos y nadie les decía nada, ni venían nada. "Empezamos a preguntar, a la espera de que viniera alguien. Mi pareja tenía una amiga que iba con sus padres en el vagón uno, pero no respondía al teléfono. Ahí ya empezamos a preocuparnos de verdad. Fueron como 20 o 30 minutos esperando hasta que optamos por salir por nuestra cuenta. La puerta no se abría, pero lo conseguimos, y otros rompieron las ventanillas. Fue entonces cuando salimos y vimos todo", narra este viajero. En su vagón, solo había una mujer con el pie partido y algunos con contusiones. Pero en el vagón uno, además de su amiga, su madre fue trasladada a Córdoba para ser operada y su padre sigue desaparecido.

18/01/2026 Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva. A 19 de enero de 2026, en Huelva (Andalucía, España).La cifra de fallecidos se ha elevado a 21, según han confirmado a Europa Press fuentes conocedoras del dispositivo de emergencias, tras el descarrilamiento registrado sobre las 19,45 horas de este domingo, 18 de enero, de un tren Iryo 6189 en el que viajaban unas 300 personas y que cubría el trayecto Málaga-Puerta de Atocha, ocurrido en los desvíos de entrada a la vía 1 de la estación de Adamuz (Córdoba), lo que provocó que el vehículo invadiera la vía contigua. Además, al menos 25 personas han resultado heridas, según ha informado el Servicio de Emergencias 112 Andalucía en sus redes sociales, consultadas por Europa Press. SALUD Clara Carrasco

Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva / Clara Carrasco / Europa Press

Llegó una persona de Renfe, herida, pero poco podía decirles porque ya observaron todo. "No veíamos nada con la oscuridad. Buscamos los móviles para usar la linterna y mirar lo que había, sin ella no se podía avanzar. Llamamos a nuestros familiares, y ya fue cuando mi hermano me llamó y me contó que había otro tren. Pero no sabíamos qué había pasado y ni lo que hacer", prosigue contando a este periódico apenas unas horas después de regresar a Huelva.

Hasta que llegó el primer Guardia Civil, calcula Antonio Domínguez que pudo pasar una hora seguro. "Era un lugar muy inaccesible. Al Iryo sí llegaron antes. Nosotros empezamos a andar por la vía y al principio veíamos unas luces que no sabíamos lo que era, hasta que ya vimos el tren", continúa, y también pudieron ver "un terraplén con cables, y dos vagones abajo con sanitarios y algún cuerpo".

De Adamuz a Huelva, un duro camino de vuelta

"Fue una hora de angustia, todo estaba oscuro y hacía mucho frío. No sabíamos que hacer", recuerda de todos esos minutos interminables. Hasta que llegó todo el operativo y la Guardia Civil les dice que sigan andando para delante. "Los sanitarios nos decían que no miráramos", recuerda. Al cabo de casi dos horas andando, y tras reencontrarse con su amiga, que tenía una brecha en la cabeza, llegaron al dispositivo sanitario y de seguridad y fueron trasladados a Adamuz, en torno a las 1.30 o 2.00 de la madrugada.

En este pueblo cordobés recibieron mantas, agua o bocadillos por parte de los vecinos, y fueron llevados a un polideportivo, ya sobre las 3.00 de la madrugada. Y desde ahí, de regreso a Huelva, a donde llegaron en torno a las 7 de la mañana. Ese viaje en autobús, ese silencio, fue otro mal trago. "Cada vez que había un frenazo nos volvía todo", afirma Domínguez. Apenas han podido dormir durante estas horas: "Cerramos los ojos y se nos viene todo". La investigación prosigue, los heridos también están siendo atendidos, y se sigue buscando a los desaparecidos. Entre ellos, el padre de su amiga. Todos cuentan las horas para que acabe esta pesadilla.

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