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Análisis del IPBES

Un informe de Naciones Unidas desglosa más de 100 acciones para que las empresas puedan proteger a la naturaleza (y a sí mismas)

El mayor grupo de expertos del mundo sobre protección de la biodiversidad afirma que la gran mayoría de flujos financieros globales tienen un impacto perjudicial en el medio natural y apenas el 1% de las compañías tienen en cuenta su impacto en los ecosistemas

Plenaria de aprobación del informe IPBES de Naciones Unidas.

Plenaria de aprobación del informe IPBES de Naciones Unidas.

Valentina Raffio

Barcelona

Todas y cada una de las empresas del planeta, de la más pequeña a la más grande, del comercio local a las multinacionales, dependen de la naturaleza y tienen un impacto directo en ella. El último gran informe elaborado por el mayor organismo científico de Naciones Unidas sobre biodiversidad global (IPBES), en el que se integra la visión de más de 150 gobiernos y cientos de científicos independientes de todo el mundo, presenta un catálogo inédito con más de 100 acciones concretas para que las compañías de todo el mundo puedan reducir su impacto en la naturaleza, contribuir a su salvaguarda y, sobre todo, entender que de ello depende su propia supervivencia empresarial. "La naturaleza sigue siendo uno de los pilares más infravalorados de nuestra economía global, a pesar de sustentar los sistemas alimentarios, las cadenas de suministro y la prosperidad a largo plazo", afirma Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

"La naturaleza sigue siendo uno de los pilares más infravalorados de nuestra economía global"

Inger Andersen

El informe se presenta en un contexto de urgencia sin precedentes. Según constata el análisis, hasta ahora el crecimiento de la economía mundial se ha producido a costa de una pérdida acelerada de biodiversidad que amenaza con desestabilizar sistemas productivos completos. Es por eso que, a petición expresa de los gobiernos y de Naciones Unidas, la plataforma IPBES ha elaborado este trabajo, combinando la información de miles de estudios científicos, informes del sector privado y el conocimiento de comunidades locales. El resultado, afirman sus autores, no es un diagnóstico más de la situación sino que marca un verdadero punto de inflexión. Se trata de la primera vez que Naciones Unidas ofrece a las empresas un marco metodológico claro para identificar, medir y gestionar sus impactos y dependencias de la naturaleza y proporciona una hoja de ruta basada en la ciencia para lograr un cambio transformador del modelo económico.

El informe, presentado este mismo lunes, desglosa más de un centenar de acciones concretas que las empresas pueden aplicar desde hoy. Entre ellas figuran medidas tan directas como rediseñar cadenas de suministro para reducir la presión sobre ecosistemas frágiles, priorizar proveedores locales o certificados, disminuir el consumo de agua y energía en las grandes infraestructuras, avanzar en la reducción de residuos y emisiones evitables o integrar criterios de biodiversidad en decisiones clave como la ubicación de fábricas, infraestructuras o cultivos. También recomienda implantar sistemas de monitoreo para identificar riesgos biofísicos como el estrés hídrico o la degradación del suelo y actuar antes de que se traduzcan en interrupciones del suministro, aumentos de costes o pérdida de valor del negocio.

Del sector financiero a los supermercados

El trabajo lanza un llamamiento generalizado a todos los sectores económicos, desde los bancos hasta los supermercados. En el caso del sector financiero, por ejemplo, los expertos afirman que estas entidades ocupan una posición clave en este cambio ya que sus decisiones determinan qué actividades económicas prosperan y cuáles se quedan sin respaldo. En este sentido, el informe subraya que bancos, aseguradoras y gestores de activos están cada vez más expuestos a riesgos derivados de la pérdida de biodiversidad, desde el encarecimiento de los alimentos hasta el aumento de impagos, litigios o primas de seguros. Por ello, recomienda integrar la naturaleza en el análisis de carteras, identificando qué préstamos e inversiones dependen de recursos como el agua, los suelos fértiles o la polinización, y cuáles están expuestos a su deterioro.

Los expertos piden al sector financiero que lidere el despliegue de estas medidas ya que sus decisiones determinan qué actividades económicas prosperan y cuáles se quedan sin respaldo

El informe también hace referencia a ejemplos cercanos al consumidor, como es el caso de los supermercados y lde os pequeños negocios. En el caso del 'retail alimentario', cada vez más cadenas utilizan información científica para decidir de dónde proceden productos como frutas, vino o café, evaluando la vulnerabilidad hídrica y climática de las regiones proveedoras antes de firmar contratos a largo plazo. Para los pequeños comercios y empresas locales, las recomendaciones pasan por acortar las cadenas de suministro, apostar por producción de proximidad y reducir desperdicios, lo que no solo disminuye el impacto ambiental, sino que refuerza la resiliencia frente a crisis de precios o interrupciones logísticas. En este sentido, los expertos argumentan que adaptar el negocio al territorio del que depende es una estrategia de supervivencia tanto para una gran cadena como para una tienda de barrio.

Solo el 3% de los flujos financieros globales se destinan a la conservación y restauración de ecosistemas

En estos momentos, según reporta el análisis, menos del 1 % de las empresas tiene en cuenta sus impactos sobre la biodiversidad y la naturaleza. España, pese a ser uno de los países más ricos en biodiversidad de la Unión Europea, apenas dispone de sistemas armonizados para medir y reportar sus impactos sobre la naturaleza. Los registros indican que los flujos financieros globales destinados a actividades que con un impacto perjudicial y directo la naturaleza suman hasta 7,3 billones de dólares anuales (de los cuales 4,9 billones provienen del sector privado) mientras que, solo 220 mil millones se destinan a conservación y restauración de los ecosistemas, es decir, apenas un 3 % del total.

"Si algo deja claro este informe es que todos y cada uno de nosotros dependemos de la biodiversidad. Y que frente al deterioro de la naturaleza, tenemos que actuar ya"

Ximena Rueda Fajardo

"Si algo deja claro este informe es que todos y cada uno de nosotros dependemos de la biodiversidad. Y que frente al deterioro de la naturaleza, tenemos que actuar ya", afirma Ximena Rueda Fajardo, copresidenta de la plataforma para la Evaluación sobre empresas y biodiversidad, durante una comparecencia organizada por el Science Media Centre España. En esta misma línea, Andersen, desde PNUMA, recuerda que "la toma de decisiones basada en la ciencia no es opcional, sino esencial", mientras que QU Dongyu, director de la FAO, destaca que "para construir un futuro resiliente, necesitamos transformar estos sistemas para garantizar mejor producción, mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás".

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