Estudio
Niños dibujan casas del pasado: estudio revela desconexión entre infancia y arquitectura sostenible
Más de 5.000 dibujos analizados durante una década revelan que la infancia sigue anclada en modelos urbanos del pasado y no percibe la arquitectura como una herramienta capaz de mejorar el entorno y la calidad de vida

Dolores Ruiz divulgando arquitectura sostenible entre niños y jóvenes / L. O.
Los niños siguen dibujando casas del pasado en un mundo que exige ciudades del futuro. Esa es la principal conclusión de una investigación desarrollada durante diez años entre Londres y Andalucía, basada en más de 5.000 dibujos infantiles.
El estudio revela una desconexión profunda: la infancia y la juventud no identifican la arquitectura ni el diseño urbano como herramientas para el desarrollo sostenible, el cuidado de la biodiversidad urbana, su felicidad o el avance de la ciencia. Sus dibujos continúan respondiendo a casas del pasado, repetidos generación tras generación, como un cliché que no se puede cambiar.
Detrás de esta investigación está la arquitecta andaluza Dolores Victoria Ruiz Garrido, fundadora en Londres del proyecto internacional Little Architects, que lleva más de catorce años trabajando con infancia, juventud y tercera edad divulgando los valores educativos y sociales de la arquitectura sostenible.

La arquitecta Dolores Ruiz con algunos de los dibujos de los niños. / L. O.
Persistencia de esquemas antiguos
Uno de los hallazgos más significativos es la persistencia de lo que la autora denomina el fenómeno de «la casa de Peppa Pig»: viviendas arquetípicas, simplificadas y desvinculadas de los retos actuales, que evidencian una falta de conexión entre el imaginario infantil y la arquitectura contemporánea. Es como si todo avanzase en diseño, moda, vehículos, música… pero la arquitectura se sigue percibiendo desde la memoria del pasado.
«Si los niños no entienden que la arquitectura puede mejorar su vida y la calidad del entorno, difícilmente podrán imaginar ciudades más sostenibles», señala Ruiz Garrido. «Estamos educando a generaciones que habitarán el futuro y tomarán decisiones sobre él, sin herramientas para cuestionarlo y mejorarlo. Debemos educar cuanto antes a niños y jóvenes sobre arquitectura contemporánea y desarrollo sostenible, nuestra vida sucede dentro y fuera de la arquitectura, pero sin embargo no nos educan a cuestionarla».
El hallazgo del estudio arroja un resultado muy valioso para autoridades y educadores, la educación en arquitectura sostenible transforma radicalmente la idea preconcebida de ciudad que tienen los escolares y les prepara para conectar mentalmente avances científicos y ecológicos con nuevas viviendas y ciudad. El estudio reúne en concreto y analiza 1.400 dibujos de casas antes y después de las clases de arquitectura, realizados por escolares del Reino Unido y Andalucía y aporta resultados medibles sobre el grado de conocimiento ambiental previo y posterior a las clases de arquitectura.
El análisis de este material pone de manifiesto que sin educación especifica sobre arquitectura, la ciudad y la vivienda siguen siendo percibidas como algo que pertenece al coche, el ruido, o el diseño del siglo 19, poco relevante en la vida cotidiana cuando sin embargo la ciudad y su ecosistema urbano condiciona de pleno nuestro bienestar emocional y físico.

Los niños diseñan diferentes casas tras conocer lo que es la arquitectura sostenible. / L. O.
La transición ecológica comienza en la educación
El estudio lanza una advertencia clara: No habrá transición ecológica sin transformar el imaginario colectivo, y ese cambio comienza en la infancia. Se abre un debate urgente: la necesidad de incorporar la educación en sostenibilidad y ciudad vinculada al entorno urbano en los currículos de primaria. No se trata de formar arquitectos, sino de formar una ciudadanía capaz de imaginar, reclamar y habitar ciudades cuidadoras, ciudades amables e inclusivas.
El hábitat humano es, hoy, esencialmente urbano. Es en ciudades y pueblos donde se desarrolla nuestra vida, y, sin embargo, la infancia sigue sin recibir herramientas para comprender, observar, cuestionar y transformar ese entorno. Por ello, se plantea un llamamiento a las administraciones públicas, tanto a nivel regional como nacional, para integrar la educación en arquitectura y sostenibilidad como parte del aprendizaje desde edades tempranas.
En un contexto marcado por la sobreexposición digital y la desconexión con el entorno físico, la autora plantea una idea radical: volver a mirar la ciudad con ojos críticos y enseñar arquitectura sostenible en los colegios. calles, árboles, materiales, energía, movilidad, fauna, flora, agua, sonidos, aromas, y ritmos se convierten en un recurso educativo accesible capaz de activar la curiosidad, la atención y el sentido de pertenencia
«No se puede cuidar lo que no se mira, ni imaginar lo que no se conoce», resume.
La forma en que imaginamos las ciudades hoy determinará cómo viviremos mañana. La infancia no está imaginando el futuro porque nadie le ha enseñado a hacerlo.

Dolores Ruiz en actividad con los niños / L. O.
Línea de trabajo
A partir de estos resultados, Ruiz Garrido propone una línea de trabajo con administraciones públicas, centros educativos y entidades sociales para introducir la educación en arquitectura sostenible en el ámbito escolar, y transformar los espacios escolares y urbanos desde una mirada inclusiva y participativa.
El objetivo es transformar el imaginario colectivo: pasar de la ciudad del coche y la prisa a modelos más habitables, con espacios verdes, entornos compartidos, parques vivos, caminos escolares divertidos, energía limpia, cuidado del agua, de la fauna, vivienda colectiva adaptada a todas las edades y una mayor integración de la naturaleza en la vida cotidiana. Ciudades donde la producción de alimentos sea más cercana, los materiales más sostenibles, la artesanía local se valore, el diseño urbano contribuya al bienestar común.
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