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Actividades con pantallas: convertir al 'enemigo' en aliado

No se trata de eliminar las pantallas, sino de elegir mejor qué hacer con ellas: geocaching, astronomía y creación de videojuegos en familia

Tiempo de pantallas en familia

Tiempo de pantallas en familia / Helena Lopes/Pexels

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Karenn Wallace

Karenn Wallace

Málaga

Si hay una búsqueda que se repite verano tras verano es "actividades sin pantallas". Y es comprensible. Para muchas familias, móviles, tabletas y consolas se han convertido en una fuente constante de discusiones. Pero quizá la pregunta no sea cómo eliminarlas por completo, sino cómo conseguir que jueguen a nuestro favor.

Las pantallas forman parte del mundo en el que están creciendo nuestros hijos. Pretender que desaparezcan no es una solución realista, del mismo modo que tampoco lo es dejar que ocupen cada momento de su tiempo libre. Entre ambos extremos existe un amplio espacio en el que la tecnología puede convertirse en una herramienta para aprender, descubrir, crear y, sobre todo, compartir tiempo en familia.

Cómo mejorar la calidad del tiempo de pantallas

La diferencia no está tanto en el dispositivo como en el uso que hacemos de él. No es lo mismo consumir contenido de forma pasiva durante horas que utilizar una aplicación para salir a caminar, resolver un reto, observar el cielo nocturno o crear un proyecto propio. El objetivo no es aumentar el tiempo de pantalla, sino mejorar la calidad de ese tiempo.

Un buen ejemplo es Pokémon GO. Más allá del videojuego, propone una actividad física que invita a recorrer parques, descubrir rincones de la ciudad y conversar mientras caminamos. Sin apenas darnos cuenta, trabajamos la orientación espacial, la planificación de rutas y la cooperación cuando jugamos en familia.

Algo parecido ocurre con Geocaching, una búsqueda del tesoro moderna que utiliza el GPS para localizar pequeños escondites repartidos por todo el mundo. Cada salida se convierte en una aventura donde niños y adultos colaboran, resuelven pistas, aprenden a perseverar cuando un escondite no aparece a la primera y descubren lugares que probablemente nunca habrían visitado.

Las noches de verano también ofrecen oportunidades para utilizar la tecnología de otra manera. Aplicaciones como Sky Guide o Night Sky permiten identificar constelaciones, planetas y satélites con solo apuntar el teléfono hacia el cielo. Una simple terraza, un paseo por la playa o una escapada al campo pueden convertirse en una conversación sobre astronomía, ciencia y curiosidad. A veces, una pantalla también puede servir para levantar la vista.

Descubrir cómo se crean los videojuegos

Y si nuestros hijos disfrutan de los videojuegos, quizá podamos ir un paso más allá. En lugar de limitarse a jugar, ¿por qué no descubrir cómo se crean? Herramientas como Astrocade permiten transformar una idea en un pequeño videojuego. Antes de encender la pantalla hay que imaginar personajes, diseñar escenarios, pensar reglas, resolver problemas y tomar decisiones. Dejan de ser únicamente consumidores para convertirse en creadores, desarrollando creatividad, planificación, pensamiento lógico y expresión de ideas.

La preadolescencia también nos invita a cambiar nuestra forma de acompañarlos. Solemos esperar que nuestros hijos se acerquen a nuestros intereses, pero pocas veces hacemos el camino contrario. Entrar en su mundo, comprender aquello que les apasiona y compartir algunas de esas experiencias no significa renunciar a nuestro papel como adultos. Significa estar presentes en un espacio que forma parte de su realidad cotidiana y aprovecharlo como una oportunidad para conversar, educar y fortalecer el vínculo.

Por eso, los recursos descargables de esta semana proponen un pequeño reto familiar. Primero, diseñar un videojuego sobre el papel, desarrollando la imaginación sin necesidad de tecnología. Después, utilizar la inteligencia artificial para darle forma y comprobar cómo una idea puede transformarse en un proyecto real. Porque la creatividad siempre debe empezar en nuestra cabeza; la tecnología solo es una herramienta para hacerla crecer.

[ Descargar el recurso gratuito aquí ]

No podemos elegir la tecnología con la que crecerán nuestros hijos, pero sí podemos enseñarles el criterio con el que enfrentarse a ella. Ese, probablemente, sea uno de los aprendizajes más importantes que podamos dejarles.

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