01 de diciembre de 2020
01.12.2020
La Opinión de Málaga
Desaparecidos

Malén Ortiz: la mayor investigación de la Guardia Civil, sin resultado

Cientos de agentes, de testigos y una decena de sospechosos: el caso sigue abierto tras siete años

01.12.2020 | 08:52
La madre y la abuela de Malén, en 2015, durante una concentración para pedir que prosiga su búsqueda

"Buscan a una chica de quince años desaparecida en Son Ferrer". El titular apareció en Diario de Mallorca el 4 de diciembre de 2013. Fue el inicio del caso Malén. La desaparición de Malén Zoe Ortiz, en la tarde del 2 de diciembre, provocó la mayor investigación realizada nunca por la Guardia Civil de Balears. Cientos de agentes de los diferentes grupos de la Benemérita han participado en las intensas gestiones realizadas para localizar a la adolescente. Cientos de testigos han sido interrogados. Una decena de sospechosos han estado en el punto de mira. Los investigadores llegaron a reconstruir cronómetro en mano los posibles itinerarios seguidos por la joven desde que se bajó del autobús en la rotonda de los piratas y fue captada por la cámara de seguridad de un vivero. Todo se ha traducido en un atestado con miles de páginas. La hipótesis a la que llegaron tras todas estas pesquisas es que la menor se subió voluntariamente al coche de un conocido y tuvo un percance que le costó la vida, pero a partir de ahí nada más. Esta semana se cumplen siete años de su desaparición y el caso sigue envuelto en el misterio.

Eran las cuatro de la tarde del 2 de diciembre de 2013. Malén Ortiz había salido del instituto y se dio cuenta de que se había olvidado las llaves de casa. Telefoneó a la empresa de su padre y le dijo a una empleada que iría a comer a casa de su novio. Bajó del autobús y la cámara de seguridad de un vivero la captó cuando iba en monopatín, por la acera de Santa Ponça. A la misma hora otra cámara grabó a su hermano, que iba en bicicleta por la misma calle en sentido contrario. No llegaron a cruzarse. El móvil de la joven se quedó sin batería, por lo que no fue posible realizar un seguimiento. A partir de ahí, nada.

La desaparición fue tomada en serio desde el principio. No había ningún indicio que apuntara a una ausencia voluntaria. Malén no se hubiera marchado sin avisar. Es lo que en términos policiales se denomina una desaparición de alto riesgo. El equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Calvià asumió de inmediato la investigación, y esa misma tarde se alertó al Grupo de Homicidios y Desapariciones de la Comandancia.

En aquellos primeros días de diciembre de 2013 se sucedieron las búsquedas masivas por las zonas boscosas de Santa Ponça, en las que participaron especialistas de rescates de montaña de la Guardia Civil, con decenas de agentes del cuerpo, policías locales, bomberos y miembros de Protección Civil, y con ayuda de un helicóptero. Un amplio círculo alrededor del vivero de sa Porrassa se peinó al milímetro. Los buceadores de la Guardia Civil rastrearon los lagos de un campo de golf cercano y los acantilados de la costa.

Al mismo tiempo, los investigadores de Homicidios realizaron numerosas gestiones. Fueron interrogadas todas aquellas personas que podían haber visto algo relevante, incluidos los vecinos de la zona todas aquellas que se encontraban en un campo de fútbol y en la piscina de un polideportivo cercano.

El círculo cercano de la joven fue escrutado escrupulosamente. Inicialmente llamó la atención que el padre de Malén conociera al Ico, uno de los hijos de la Paca, la conocida narcotraficante de Son Banya. Alejandro Ortiz llegó a anunciar que el Ico había ofrecido 3.500 euros a quien ofreciera pistas sobre el paradero de la joven. Estos vínculos fueron examinados sin que apareciera ninguna relación con la desaparición.

La investigación no ha cesado con el paso del tiempo. El coronel Jaime Barceló asumió la jefatura de la Guardia Civil apenas tres semanas después de la desaparición. Tanto él como su segundo, el teniente coronel Antonio Orantos insistieron en potenciar la investigación, un empeño que ha mantenido el actual jefe, el coronel Alejandro Hernández.

Los investigadores han comenzado desde el principio las pesquisas al menos dos veces. Los agentes llegaron a reconstruir, el mismo día del año siguiente, todos los movimientos en la zona. Cronometraron los posibles itinerarios seguidos por la joven. Mantienen la petición a Facebook para que les remita las posibles conversaciones de la menor previas a su petición, aunque la red social no las ha entregado. A lo largo de estos años no han escatimado trabajo ni medios. Hasta ahora sin resultados.

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