13 de enero de 2021
13.01.2021
La Opinión de Málaga
Crimen en Valencia

La hija de Anna y el novio sacaron 6.000 euros de su cuenta tras matarla

Los presuntos asesinos realizaron las extracciones en pequeñas cantidades - Los acusados ocultaron el cuchillo dentro de una barra de pan para acercarse a la víctima y clavárselo sin que se diera cuenta

13.01.2021 | 09:01
Theri K., en el momento de su detención, en agosto.

Theri K, de 19 años en el momento de ocurrir los hechos, y su novio K. T., de 17 en esa fecha, obtuvieron un importante rédito tras cometer, presuntamente, el asesinato de la madre de ella en su piso de l'Alcúdia de Crespins por no haberle querido dar a su hija 110 euros para saldar una deuda con un traficante de marihuana. Según la investigación llevada a cabo por el grupo de Homicidios de la Comandancia de València y del equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Xàtiva, los dos acusados habrían logrado saquear la cuenta de la víctima, de donde sacaron más de 6.000 euros en el plazo de unas pocas semanas.

Las extracciones, según la documentación recabada por los investigadores, refleja que los presuntos asesinos de Anna Todorova realizaron pequeñas extracciones en cajeros automáticos, que fueron in crescendo conforme avanzaban los días sin que nadie se diera cuenta de la ausencia de la víctima. De hecho, el cadáver tardaría cuatro meses y medio en ser descubierto y con él, el brutal asesinato.

De ese dinero, no queda ni rastro, por lo que todo apunta a que lo gastaron en el tiempo que convivieron con el cuerpo de Anna Todorova, que tenía 46 años al ser asesinada supuestamente por su propia hija y por el novio de esta en el piso que la mujer tenía alquilado en la calle Miguel Hernández de l'Alcúdia de Crespins.

Tal como publicó este martes Levante-EMV, el estudio de los móviles y las redes sociales de los dos detenidos, que permanecen encerrados, ella en la cárcel de Picassent y él, en un centro de menores en régimen cerrado, han revelado que el asesinato se produjo entre las 13.00 y las 15.30 horas del 1 de abril.

Días antes, ya habían hablado en varias ocasiones de acabar con la vida de Anna, con quien su hija tenía una pésima relación desde hacía tiempo. Inicialmente, le administraron lejía en pequeñas dosis cada vez que la mujer bebía algo que no fuese agua, pero, al ver que no lograban su objetivo, se decantaron por un método más expeditivo.

Ese día 1 de abril por la mañana, K. T. bajó a la calle con la excusa de comprar el pan -el país llevaba dos semanas confinado en casa, pero había salidas justificadas, entre ellas, adquirir alimentos-. Regresó con una barra cuya finalidad era guardar en el interior un cuchillo jamonero, para, según acordaron, poder acercarse a la víctima sin que esta sospechara. Anna, afirman, estaba tumbada cuando K. T. se puso a su lado y, tras extraer el arma del interior del pan, se lo clavó presuntamente en el pecho, causándole lesiones mortales en el corazón, según determinaría la autopsia.

Luego, le habría dicho a Theri, la hija, que la rematase degollándola, petición que esta habría atendido, a tenor de las lesiones en el cuello halladas por los forenses.

"Cocinar el pollo"

El desprecio hacia la víctima que parece revelar la investigación, no se quedó ahí. Según el análisis de los teléfonos y las conversaciones entre los acusados que obran en poder del Juzgado de Instrucción número 3 de Xàtiva y de la Fiscalía de Menores, dejaron el cadáver de Anna tirado en el pasillo de la casa durante al menos un mes, hasta principios de mayo. Y se referían a él como "el pollo".

De hecho, hablaban de "cocinar el pollo" cuando querían referirse a que debían deshacerse del cadáver. Esa fue la razón por lo que finalmente fueron detenidos: cuando Theri le pidió ayuda a una amiga suya, menor de edad, para acabar de deshacerse del cuerpo de su madre, que incluso le mostró.

Para entonces, la pareja ya había trasladado el cadáver desde el pasillo a la bañera y lo había rociado con salfumán y lejía, insuficientes para deshacer un cuerpo humano. Fue allí, dentro de la bañera, donde lo vio la adolescente, que se lo contó horrorizada a su novio, también menor de edad, ese mismo día, 19 de agosto. Y fue este chico quien, nada más saberlo, acudió a la Guardia Civil pese a que era de madrugada y denunció los hechos. Horas más tarde, ya al mediodía del día 20, los agentes, que había estado custodiando toda la noche el piso, entraban dentro y localizaban el cuerpo sin vida de Anna Todorova, cuatro meses y medio largos después de su asesinato.

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