El Telescopio Espacial Hubble sería impulsado a una órbita más alta con el apoyo de naves espaciales privadas, según estudia la NASA a partir de una investigación de SpaceX. Desde el comienzo de las operaciones del Hubble en 1990, la órbita del telescopio espacial a 540 kilómetros sobre la Tierra ha ido decayendo: volver a impulsarlo a una órbita que sea más alta y más estable podría agregar años a su vida útil operativa.

La NASA y SpaceX estudiarán la posibilidad de reimpulsar el telescopio Hubble, que está llegando al final de su ciclo activo: en vez de pensar en una forma sostenible de deshacerse del telescopio luego del cese de sus actividades, la agencia espacial estadounidense y la firma fundada por Elon Musk intentarán elevar su órbita y darle una nueva oportunidad para continuar con su tarea científica. El esquema de colaboración entre la NASA y empresas privadas podría trasladarse a otros proyectos en el futuro. 

Colaboraciones privadas

De acuerdo a un comunicado de la NASA, la agencia espacial está estudiando más a fondo la posibilidad de emplear una nave espacial privada para elevar el Telescopio Espacial Hubble, concretamente con la colaboración de una de las naves de las misiones Dragon de SpaceX. La alianza se daría en el marco del Programa Polaris, un proyecto privado de misiones espaciales que utilizan los vehículos Dragon y Starship de SpaceX. 

El acuerdo entre SpaceX y la NASA para estudiar la viabilidad de reactivar el Hubble se firmó en septiembre de 2022, pero no insume ningún coste para el gobierno estadounidense. A partir de este convenio, la firma privada elaboró un estudio técnico de factibilidad y la agencia estatal abrió una convocatoria para sumar nuevas ideas y posibles colaboraciones, mediante el esquema de asociaciones público-privadas. 

La continuidad de un telescopio que marcó una época

El Telescopio Espacial Hubble (HST, según las siglas en inglés) es sin dudas uno de los telescopios espaciales más populares de la astronomía moderna, que orbita en el exterior de la atmósfera terrestre, en forma circular alrededor de nuestro planeta y a unos 540 kilómetros sobre el nivel del mar. Posee un período orbital que alcanza entre 96 y 97 minutos, y fue bautizado con ese nombre como un homenaje al astrónomo Edwin Hubble. 

Puesto en órbita el 24 de abril de 1990 en la misión STS-31, nació como un proyecto conjunto de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Hasta la aparición del Telescopio Espacial James Webb y su lanzamiento a fines de 2021, el Hubble era considerado la herramienta más potente en su  tipo para las observaciones astronómicas del cosmos profundo, siendo protagonista de varios descubrimientos de relevancia. 

Hacia nuevas alturas

Como la NASA no tiene actualmente ningún proyecto en carpeta destinado a realizar por su cuenta una actualización del servicio del Hubble, la única posibilidad para extender su vida útil es concretar una asociación con actores privados. Ahora, la agencia espacial estudia si las naves Dragon de SpaceX serían capaces de realizar la tarea y si además podrían sumarse otras colaboraciones. 

De concretarse este proyecto y lograr que el Telescopio Espacial Hubble gane altura y se ubique en una órbita segura, el esquema asociativo público-privado podría ser adoptado por la NASA como una opción para trabajar en próximos proyectos, misiones y reactivación de tecnologías en uso, de una forma más decidida y en un mayor número de iniciativas con respecto a lo realizado hasta hoy.