Robótica / Neurociencias
Los robots que aprenden a temer como los humanos sobreviven mejor
El "miedo" robótico mejora los estándares de seguridad y permite tomar decisiones más rápidas y eficientes

Los juicios rápidos pueden ayudar a mejorar la evaluación de riesgos de los robots. / Crédito: jcoope12 en Pixabay.
Redacción T21
Los investigadores están explorando cómo un proceso de pensamiento similar al que caracteriza a los seres humanos puede traducirse en robots, dándoles una mayor capacidad de reacción a lo inesperado. La idea es lograr que tomen decisiones de una forma semejante a la humana, mediante respuestas emocionales innatas a estímulos desconocidos y, en particular, a partir de nuestra respuesta al miedo.
En un avance singular dentro de la robótica cognitiva, un equipo de la Universidad Politécnica de Turín, en Italia, ha desarrollado un sistema de control robótico que simula la respuesta emocional humana ligada al miedo. El propósito es mejorar la capacidad de los robots para evaluar riesgos y evitar situaciones peligrosas de manera más rápida y efectiva.
Publicado en la revista IEEE Robotics and Automation Letters, el nuevo estudio liderado por Alessandro Rizzo y Andrea Usai utilizó aprendizaje reforzado (reinforcement learning) junto con un controlador predictivo no lineal, buscando imitar la “vía baja” del cerebro humano, o sea la ruta rápida y emocional que empieza en la amígdala, para producir decisiones instantáneas ante estímulos desconocidos.
Actualmente, los robots enfrentan numerosos desafíos para adaptarse a entornos dinámicos y al mismo tiempo implementar estrategias de autoconservación. Esto se debe a que están diseñados para realizar tareas muy específicas: en consecuencia, los robots pueden tener dificultades para operar eficazmente en condiciones complejas y cambiantes.
Decisiones instantáneas
Para superar estas limitaciones, los especialistas buscan programar robots con la capacidad humana de responder de forma inmediata al miedo y al estrés de lo desconocido: esa "plasticidad" para decidir en el momento y lograr sobrevivir frente a una amenaza, que heredamos de nuestros antepasados, podría ayudar a los robots a mejorar sus indicadores de seguridad.
Según explica IEEE Spectrum, en simulaciones con obstáculos móviles el robot “con miedo” mantuvo una distancia de seguridad de 3,1 metros con respecto a los obstáculos, frente a los 0,3 metros y 0,8 metros de los robots convencionales que no habían "aprendido" a temer como los humanos.
Esta aproximación contrasta con abordajes inspirados en el córtex prefrontal, destinados a decisiones a largo plazo. De hecho, los investigadores planean integrar modelos multimodales, como grandes modelos de lenguaje tipo ChatGPT, para complementar esta vía emocional con razonamiento estratégico.
Integrar respuestas rápidas con el razonamiento y la planificación
La evidencia sugiere que las estrategias de seguridad robótica deben integrar factores psicológicos y sociales con aspectos organizativos y de capacitación. La adición del "miedo robótico" aporta un nuevo paradigma: una capa reactiva diseñada para evitar colisiones o accidentes inmediatos, pero que no reemplaza la planificación a largo plazo o las evaluaciones humanas detalladas.
Referencia
A Neuro-Inspired Control Architecture to Enhance Robot Self-Preservation and Adaptation in Autonomous Navigation Tasks. Andrea Usai and Alessandro Rizzo. IEEE Robotics and Automation Letters (2025). DOI:http://dx.doi.org/10.1109/LRA.2025.3583630
Los investigadores reconocen que este enfoque es complementario y que se trabaja en combinar una rápida respuesta emocional con una toma de decisiones más razonada y contextualizada. En conclusión, la integración de emociones simuladas como el miedo constituye un avance prometedor para robots móviles o de rescate, donde la reacción rápida ante lo inesperado salva vidas.
Sin embargo, la efectividad plena de los sistemas robotizados depende de modelos de evaluación de riesgo más integrales, que incluyan variables humanas, psicológicas y organizativas. La idea es diseñar máquinas que no solo actúen de forma segura, sino que también comprendan el factor humano: esto será clave para lograr una interacción más segura, confiable y ética entre humanos y robots.
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