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Entomología

La brújula lunar de las hormigas: navegación nocturna y cálculos sorprendentes

Descubren cómo los insectos integran luz lunar y referencias del paisaje para orientarse con precisión en la noche

Hormigas nocturnas: una brújula lunar y cálculos que rivalizan con sistemas humanos.

Hormigas nocturnas: una brújula lunar y cálculos que rivalizan con sistemas humanos. / Crédito: Jorge Coromina en Unsplash.

Pablo Javier Piacente / T21

Las hormigas predicen el movimiento de la luna combinando la extrapolación lineal con un rápido "paso de velocidad" cuando la luna está en su punto más alto en el cielo. Esta aceitada "brújula lunar" les permite viajar de noche con precisión.

La noche no es un obstáculo insalvable para ciertas hormigas: investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, han descubierto que las hormigas toro nocturnas calculan su rumbo usando la luna como una brújula, y aplicando además extrapolaciones temporales para corregir su trayectoria.

El hallazgo, que se describe en un estudio publicado en la revista Current Biology, revela un sistema de navegación mucho más sofisticado de lo pensado hasta hoy para un insecto tan pequeño. La investigación se centró en la especie australiana Myrmecia midas, conocida por trabajar de noche entre eucaliptos y regresar sin perder la dirección.

Patrones de luz para navegar en la oscuridad de la noche

Según informa Science, los científicos demostraron que estas hormigas detectan patrones de luz polarizada producidos por la luna, una señal millones de veces más débil que la proveniente del sol, y la usan como referencia direccional cuando el astro está visible. Esa sensibilidad les permite orientarse incluso con lunas crecientes y en condiciones de iluminación muy bajas.

Para probar este mecanismo, el equipo expuso a las hormigas a situaciones controladas: algunas pudieron seguir viendo el cielo nocturno, mientras otras fueron mantenidas en la oscuridad durante períodos en los que la velocidad aparente de la luna cambiaba.

Los resultados mostraron que las hormigas con visión continua actualizaban correctamente su “integrador de ruta”, o sea la suma de distancia y dirección que llevan acumulada, mientras que las preservadas en la oscuridad cometían errores predecibles. Los patrones de error encajan con una regla de extrapolación lineal, junto con un ajuste brusco cuando la luna alcanza su punto más alto en el cielo, según destaca Phys.org.

Las hormigas combinan datos lunares con información del paisaje

Otra pieza fundamental fue la interacción entre las señales celestes y terrestres: las hormigas no navegan únicamente por la luna, sino que calibran su brújula lunar con referencias del horizonte y el paisaje conocido. Cuando se manipularon los datos disponibles, los insectos mostraron desviaciones en la orientación: esto indica que requieren nuevas calibraciones periódicas con pistas terrestres, para mantener la precisión durante la noche. Este equilibrio entre señales astronómicas y panorámicas refuerza la idea de un sistema de navegación multimodal, y de elevada complejidad para el contexto de la especie.

Referencia

Nocturnal ants navigate using a time-compensated lunar compass. Cody A. Freas and Ken Cheng. Current Biology (2026). DOI:https://doi.org/10.1016/j.cub.2026.02.011

A pesar de la variabilidad intrínseca de la órbita lunar, las hormigas compensan esos factores mediante cálculos sencillos pero efectivos: extrapolan la última velocidad observada y aplican correcciones rápidas en momentos críticos de la trayectoria lunar.

De esta manera, activan un mecanismo análogo a algunos sistemas de navegación humanos, aunque diseñado por evolución y a pequeña escala. Los descubrimientos abren preguntas sobre si otras especies nocturnas usan estrategias similares y cómo se procesa esta información en cerebros tan diminutos.

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