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Neurociencias

El cerebro bilingüe procesa los idiomas con la misma geometría matemática que la IA

Un estudio en el hipocampo humano demuestra que utilizamos "rotaciones matemáticas" para cambiar de idioma al instante, redefiniendo lo que sabíamos sobre la neurociencia del lenguaje

Los idiomas son, en el fondo, distintas formas de mirar el mismo mapa cerebral.

Los idiomas son, en el fondo, distintas formas de mirar el mismo mapa cerebral. / IA/T21

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EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

Madrid

Durante décadas, la neurociencia ha documentado que el bilingüismo retrasa el envejecimiento cognitivo y mejora la flexibilidad mental, pero el mecanismo íntimo que permite a nuestras neuronas almacenar y separar dos idiomas sin que se conviertan en una sopa incomprensible seguía siendo un rompecabezas.

Hasta ahora. Una nueva investigación acaba de arrojar luz sobre este enigma, revelando que el cerebro utiliza una estrategia matemática muy sofisticada para gestionar los idiomas. Este hallazgo está redefiniendo lo que creíamos saber sobre el lenguaje.

Un viaje a lo más profundo del hipocampo

El estudio, publicado en la revista Cell, se basa en el registro de la actividad de neuronas individuales en el hipocampo humano. El equipo investigador trabajó con cuatro pacientes completamente bilingües en inglés y español que, por procedimientos médicos previos, tenían microelectrodos implantados en el cerebro.

Los científicos pidieron a los participantes que escucharan audiolibros, leyeran frases en voz alta y mantuvieran conversaciones espontáneas en ambos idiomas. Mientras tanto, monitorizaban cómo reaccionaban sus neuronas. La hipótesis inicial de muchos expertos era que encontrarían una especie de “neuronas traductoras” que se activarían exactamente con el mismo patrón al procesar la palabra perro y su equivalente dog. Sin embargo, el comportamiento neuronal real resultó ser mucho más sofisticado.

La geometría oculta del significado

En lugar de asignar una célula nerviosa específica a cada término idéntico, el cerebro organiza los conceptos en un complejo espacio geométrico de alta dimensión. Es una especie de vasto mapa estelar donde las constelaciones representan significados. En este mapa neuronal, los conceptos afines (como gato y perro) se agrupan cerca, mientras que ideas dispares (como puerta o nube) quedan a una enorme distancia.

El estudio revela que este mapa conceptual es idéntico para el inglés y para el español, confirmando que la geometría del significado es compartida en el hipocampo. De hecho, la estructura es tan consistente que los científicos podían predecir la posición de una palabra en español conociendo solo la codificación neuronal de sus palabras vecinas y su equivalente en inglés.

Esto demuestra que el cerebro no construye un diccionario neurológico nuevo para cada idioma que aprendemos, así como que no depende de neuronas individuales actuando como traductoras aisladas. Más bien, utiliza una única estructura universal subyacente donde grupos enteros de neuronas adaptan su actividad para producir el mismo patrón ante conceptos sinónimos, independientemente de la lengua que estemos empleando.

La evolución biológica y la ingeniería de software han llegado de forma independiente a la misma solución para gestionar múltiples lenguajes.

La evolución biológica y la ingeniería de software han llegado de forma independiente a la misma solución para gestionar múltiples lenguajes. / Наталия Когут en Pixabay.

Ejes de rotación: el truco para evitar el caos

Ahora bien, si el mapa es el mismo, ¿cómo evita una persona bilingüe decir «perro» cuando quería decir «dog»? Aquí es donde entra en juego una estrategia de aislamiento sencillamente lúcida.

Los investigadores descubrieron que cada idioma accede a este espacio de significado compartido desde un ángulo diferente. El cerebro implementa lo que denominan “ejes de lectura rotados”. Es como una escultura tridimensional suspendida en el aire. Si la miras de frente (español), ves una silueta determinada; si te desplazas y la observas desde un lateral (inglés), ves una forma distinta. La escultura (el concepto puro) sigue siendo la misma, pero la perspectiva cambia drásticamente.

Esta rotación de los ejes neuronales permite a los circuitos cerebrales extraer la información necesaria para hablar en un idioma, previniendo así las interferencias cruzadas del otro lenguaje. Es un filtro mecánico que nos permite alternar de código lingüístico en milisegundos sin confundir el vocabulario.

Referencia

Shared neural geometries for bilingual semantic representations in human hippocampal neurons. Xinyuan Yan et al. Cell, 2026. DOI:10.1016/j.cell.2026.05.020

Paralelismo con la inteligencia artificial

Otro aspecto que resulta verdaderamente asombroso es cómo este comportamiento cerebral refleja la manera en que funcionan las arquitecturas más avanzadas de inteligencia artificial. Una investigación previa ya había sugerido que el cerebro humano podría procesar el lenguaje ensamblando bloques de significado, de manera muy similar a como lo hacen las redes neuronales artificiales profundas. Y otra investigación había establecido asimismo que el cerebro de los programadores informáticos desarrolla el software de la misma forma que lo hace la Inteligencia Artificial.

Ahora hemos comprobado que los modelos multilingües de IA, como mBERT, utilizan exactamente la misma estrategia descubierta en el hipocampo humano: crean un gran espacio de representación semántica compartida y aplican transformaciones geométricas (rotaciones matemáticas) para traducir conceptos de un idioma a otro. El hecho de que la evolución biológica y la ingeniería de software hayan llegado de forma independiente a la misma solución para gestionar múltiples lenguajes plantea preguntas profundas que intrigan a neurólogos y lingüistas.

Pero estos hallazgos van mucho más allá de la simple lingüística. Nos demuestran que el hipocampo actúa como un cartógrafo maestro de ideas: al aprender una nueva lengua, lo que hacemos es abrir una nueva ventana (una perspectiva geométrica diferente) hacia un universo de significado que nuestro cerebro ya había cartografiado cuidadosamente a lo largo de nuestra vida, revelando que los idiomas son, en el fondo, distintas formas de mirar el mismo mapa. Una auténtica obra maestra de la evolución.

Fuente: Levante - EMV

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