09 de julio de 2010
09.07.2010

De cabeza a la final

España firma su mayor éxito de la historia al acceder a la final del Mundial. Puyol marca el gol del triunfo en la recta final al rematar un córner. La Roja juega su mejor partido con una exhibición de juego ofensivo y defensivo. La selección y Holanda jugarán el domingo una final inédita

08.07.2010 | 02:45
Puyol celebra a lo loco, con Sergio Ramos y Piqué, el gol decisivo ante Alemania

España alcanzó la final del Mundial 2010 al derrotar a Alemania con el mismo resultado que en la reedición de la final de la Eurocopa 2008, en esta ocasión con un tanto de furia de Carlos Puyol, que premió un recital de fútbol de una selección que vive el momento más dulce de su historia. El Mundial de Sudáfrica ha premiado al fútbol de equipo por encima de las individualidades. Selecciones marcadas por un líder están en casa. En épocas en las que el físico se impone, España y Alemania son una oda al fútbol. Un ejemplo de calidad, brillantez compartida en las dos selecciones del momento en el mundo.

Del Bosque recogió la «generación de oro» del fútbol español y la conduce a una nueva dimensión. Joachim Löw ha liderado la modernización de Alemania. España tenía un plan. Falló porque el destino no tenía un guiño reservado para Cesc Fábregas y se cambiaron las piezas. Iba a ser titular pero un golpe en el peroné recién operado hizo girar los planes sobre la marcha. Fernando Torres anda alejado de su mejor versión. Ha tenido oportunidades en las que solo dejó trabajo. Era la hora de Pedro Rodríguez. Un futbolista tocado con una varita esta temporada, autor de goles en todas las competiciones que ganó el Barcelona. Del Bosque se la jugó y acertó en un momento decisivo. Exhibió el fútbol que cambió el rumbo de España desde hace dos años. Con Pedro, la apuesta de Del Bosque, clave con su movilidad entre líneas y tapando las subidas de Lahm. Minimizó a Alemania con toque, encerrándola en su terreno. Asociándose en paredes con una exhibición de calidad a la que sólo le faltaba el gol.

Siempre jugó España mejor con cinco jugadores partiendo del centro del campo. Todo sistema tiene ventajas e inconvenientes. Lo malo fue la ausencia de remate en los centros de los laterales desde las bandas. Sergio Ramos y Capdevila no encontraron a nadie. Con Villa y la llegada desde segunda línea de Pedro, Xavi e Iniesta, faltaban centímetros ante las torres germanas. Corrían detrás de sombras los futbolistas alemanes. En el torneo, repleto de brillantez, no estaban acostumbrados. El toque generaba espacios y los desmarques ocasiones. Un pase en profundidad de Pedro a Villa provocó la primera clara. Lanzándose al suelo remató al cuerpo de Neuer, rápido en su salida.

Se vio obligada a jugar al contraataque Alemania, con puñales como Ozil y Podolski, balones cruzados a la movilidad de su goleador, Klose. Carles Puyol rescató su mejor versión. Inconmensurable. Tuvo el gol en una acción ensayada. El centro medido de Iniesta lo remató en plancha por encima del travesaño. A días de anunciar su adiós en la selección, su momento estaba por llegar.

Alemania tenía el susto en el cuerpo. Se veía superada por primera vez en el Mundial pero España no remataba su dominio. Los disparos de Ramos y Xabi Alonso no encontraban puerta, Íker Casillas mostraba su fuerza por arriba en acciones a balón parado con las que despertó la selección teutona. Trochowski lo plasmaba con un «latigazo» ante el que voló el capitán de la Roja y lo sacó con la manopla izquierda.
Fue la tónica en el cierre del primer acto. La rapidez alemana pilló descolocada a la zaga, por una mala anticipación de Puyol, y con superioridad en la contra la acción acabó con Ozil derribado dentro del área por Ramos. El árbitro no vio penalti. El duelo no empequeñeció en la reanudación. Cada selección con sus armas. España con el dominio y la calidad. Alemania con capacidad de sufrimiento y oleadas ofensivas en minutos de asedio. Pedro prosiguió su reivindicación. Sus diabluras trajeron de cabeza a Jerome Boateng hasta que fue sustituido. Las dos acciones acabaron en disparos potentes de Xabi alejados del arco.

El gol estaba en la mente de los españoles. Faltaba encontrar el camino correcto. Villa no cejaba en el intento. Con un disparo desde el lateral probó a Neuer. El acoso de la Roja sacó la seguridad del meta germano. Salvó como pudo un disparo duro de Pedro. En un minuto, el 57, en el que rozó el gol.

Iniesta apuró en la izquierda hasta la línea de fondo, soltó un pase al que no llegó Villa por milímetros. Alemania no había encajado gol alguno en una segunda parte del Mundial. Y volvió a resucitar gracias a un remate alto de Klose. Llegó ante Iker con su fuerza habitual y la calidad de la nueva generación de futbolistas que posee. Un centro de Podolski desde el costado izquierdo encontró solo a Kroos. Rompió el esférico y Casillas respondió ágil de reflejos. Hacía falta un golpe de fortuna que cambiase el destino. Llegó en el minuto 73. Un saque de esquina botado por Xavi rescató la furia que siempre marcó a España. Con Puyol lanzándose a la gloria. Un país entero rematando el balón en plancha, lo ubicó con potencia en la red. Era el premio al fútbol espectacular que tenía reservado España.

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