10 de julio de 2010
10.07.2010
Los rivales del pulpo Paul

La fauna marina gallega apuesta por la selección

El pulpo alemán Paul tiene rivales directos, que hablan gallego. Una langosta y dos centollos también hacen pronósticos

09.07.2010 | 02:33
La langosta Paula fue la más rápida del acuario.

En las rías de Galicia también hay pulpos, y desde luego de más calidad que los germanos, pero donde estén unos buenos mariscos que se prepare el mundo. Y los crustáceos, que tantos momentos de gloria pueden dar a los paladares, dictaron sentencia ayer de cara a la gran final mundialística del domingo: España va a vencer a Holanda. Éste es el resultado, desde luego nada científico, de un experimento desarrollado por el periódico Faro de Vigo –del grupo editorial EPI, el mismo que La Opinión de Málaga– y la empresa Acquariumgalicia, responsable del primer acuario de Galicia, situado en Punta Moreiras (O Grove).

La prueba, desarrollada en uno de los estanques más hermosos de cuantos tiene el acuario –en éste se representa el ecosistema propio de los fondos marinos existentes bajo una batea de mejillón y ostra– consistió en colocar dos peceras, una con la bandera de España y la otra con la enseña holandesa. Esas peceras de cristal se colocaron en el interior del gran tanque del acuario, plagado de doradas, lubinas, sargos, langostas y, para la ocasión, un par de centollas. La prueba consistía en ver qué animal se lanzaba antes a por las viandas de mejillón que se habían colocado en el interior de cada recipiente, pero sobre todo trataba de determinar qué recipiente elegía. Y el resultado no se hizo esperar. Las centollas Noa y Lucía, bautizadas así en honor de dos trabajadoras del acuario que colaboraron en el experimento, se situaron frente a la pecera que representaba a España.

Pero como a los alemanes en el partido de semifinales disputado el miércoles, a las centollas les faltó rapidez y visión de juego. Una hábil langosta llamada Paula, sin duda con un buen olfato de gol, se abalanzó sobre la urna española y con ayuda de una de sus patas agarró las viandas y, de un solo bocado, se zampó media docena de mejillones.

La voracidad de Paula no tenía límites, y lo mejor es que, tras zampárselos, se apartó, y tanto esa langosta como las demás, las centollas y los peces de este estanque del acuario grovense, ni siquiera quisieron probar bocado en el recipiente holandés, por lo que algunos se atreven a asegurar que España no sólo va a ganar el domingo, sino que va a hacerlo por goleada.

Una veintena de personas, la mitad niños de entre tres y ocho años, ejercieron de animosos testigos de tan peculiar experimento. Stella, de dos años, Bruno,de tres y Noah, de seis, no paraban de animar a la langosta Paula mientras atacaba a los mejillones de la pecera española, y tanto ellos como los adultos que los acompañaban (Raquel, Carlos y Mónica), todos ellos llegados desde Ourense, aplaudían y daban vítores al ver que el crustáceo pitoniso se inclinaba por el recipiente español. Como ellos, otros grupos de niños y adultos presentes en el acuario animaban tanto a la langosta como a la selección, para finalizar el experimento entre gestos de aprobación y risas.

José Antonio Crespo, al que todos conocen como «Pepe», se mostraba igual de orgulloso tras la prueba. Él es el trabajador del acuario de O Grove que se vistió el traje de neopreno y colocó las urnas en posición, con la comida dentro, para ver qué pasaba.

Al salir del agua confesaba que nunca había hecho algo así y que no le gusta el fútbol, pero también él se mostró encantado de que la langosta se lanzara a por la pecera española, y le sorprendió la rapidez y decisión con la que actuó Paula.

Le dan cobijo a Paul

El «fenómeno Paul» ha hecho que en las redes sociales incluso se crearan foros para conseguir su indulto, pues temen que tras vaticinar la derrota de Alemania frente España el popular pulpo acabe en la cocina de algún restaurante. No parece probable, pues los animales de los acuarios no se utilizan para la alimentación, pero por si acaso algunos ya proponen a las instalaciones de Acquariumgalicia como mejor refugio posible para el cefalópodo germano. «Si no lo quieren en Alemania que lo traigan a O Grove y comparta refugio con la langosta Paula», decía ayer uno de los turistas presentes.

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