25 de enero de 2011
25.01.2011
La Opinión de Málaga
Entrevista

Duane da Rocha: "Ahora tengo ilusión, antes me daba pánico competir"

Vino al mundo en Brasil, de donde es natural su madre, y con dos años ya vivía en Fuengirola. Despuntó en el Club Mijas y con 15 años, cuando ya era campeona de España de 200 metros espalda, se marchó a la Residencia Blume, en Madrid

24.01.2011 | 06:00
Duane da Rocha: "Ahora tengo ilusión, antes me daba pánico competir"

Ha pagado el peaje, el «estar con mucha gente» y sentirse «sola». Pero en 2010, tras dos años a su aire, Duane (7 de enero de 1988) ha vuelto a explotar: campeona de Europa en Eindhoven. Es la niña de oro del deporte malagueño. Entre Nacionales y Europeos, se ha colgado casi 30 medallas del preciado metal. En 2011 quiere más.

Europeo de piscina corta de Eindhoven 2010, oro en 200 metros espalda y bronce en 100 metros. Europeo de Budapest en piscina de 50 metros, también en 2010, bronce en 200 espalda. Campeona de España de verano e invierno en su especialidad. El que acaba de pasar ha sido el año de Duane Rocha, la malagueña que con 15 años ya se subía a lo más alto del podio y que, tras un lustro de presiones y agobios, ha logrado, a los 23, volver a ser ella misma, la gran campeona que era y que, de nuevo, vuelve a ser.

¿Qué ha ocurrido para que Duane Rocha haya vuelto a la elite de la natación europea?
Lo que ha pasado es que he visto que si yo no miraba por mí no lo iba a hacer nadie. Todo el mundo esperaba mucho de mí, pero nadie ayudaba ni nada. Me he quitado presión, he vuelto a recuperar la ilusión y la motivación que había perdido y he tirado para adelante con confianza.

¿Nadie miraba por usted en la Residencia Blume?
Allí todo el mundo quiere obtener resultados sea como sea. Sentí el apoyo, pero en forma de presión, y yo me presionaba más a mí misma. Me decía que si me habían dado todo eso tenía que responder. Era una presión, era ya una obligación, y yo ya no tenía ganas de nada, no me sentía con fuerzas, quería sólo responder para devolverles lo que me habían dado. Y dije que se acabó. Me fui de la Blume hace tres años, empecé de cero, poco a poco. El año pasado me salió todo bien, pero ya llevaba dos años en el Canoe, poco a poco, creciendo, dándome confianza.

Fue cuando regresaron las medallas en los Juegos del Mediterráneo de Pescara´09.
Sentí que retomaba la ilusión, tenía ganas de competir. Antes me daba pánico competir.

¿De verdad que le llegó a dar miedo competir?
Por supuesto que sí. Me angustiaba. Y quería volver a tener ganas de competir y decir aquí estoy yo. Y si sale todo bien pues perfecto, y si lo he dado todo y no ha salido bien, pues no pasa nada, no es el fin del mundo, no me van a quitar la beca, y ése es el miedo de los centros de alto rendimiento. Que si vas bien, perfecto, pero si no, te echan, adiós, ¿sabes? Yo he tenido la suerte de que aunque he tenido años en los que no he estado en mi máximo esplendor jamás me han quitado la beca, pero he visto a mi alrededor que a mucha gente, en un año malo, le quitaban la beca. Incluso he visto a gente que ha dejado de nadar, que ha abandonado la natación. Y después de estar en un centro de alto rendimiento volver a tu club pequeño, pues es difícil. Yo he estado viendo eso a mi alrededor y la verdad es que estaba asustada, no quería que me pasara. Y así estaba, atacada de los nervios, no podía competir, no era yo, estaba nerviosita por dentro.

O sea, que lo suyo ha sido puramente psicológico.
Claro, y eso era lo que no entendían mis entrenadores. Yo entrenaba perfecto, lo hacía todo perfecto, pero luego no podía plagiar eso en la competición. Era todo psicológico. Y he aprendido con la experiencia que te caes y te caes, pero eso te da experiencia y te da más fuerza.

Su primer oro en un Campeonato de España absoluto llegó cuando sólo tenía 15 años. ¿En qué ha cambiado Duane desde entonces?
Me han pasado tantas cosas... El tiempo pasa muy rápido. Parece que fue ayer cuando me fui a la Blume. El cambio más brusco fue cuando me fui de mi casa a Madrid, en 2004/05, yo tenía sólo 15 años. Había sido campeona de España y lo cogí con mucha ilusión, pero no estaba realmente preparada para eso. Era muy pequeña, fue muy difícil para mí, sin mis padres ni mi hermano. Tener a tus padres ahí, que te están apoyando, se nota. Allí estás sola, estás con mucha gente, pero estás sola. Tenía que ir a entrenar, reventada. Estaba allí porque estaba nadando. Y te ayudan en los estudios, pero estás porque nadas. Por eso, a veces decides no ir a clase para entrenar más, y se convirtió en un círculo vicioso. Y encima estaba sola. Hay broncas de los padres por dejar a un lado los estudios; broncas con el entrenador porque no entrenas suficientemente bien... y eso se convierte en una bola. Y con sólo 15 años.

En el Mundial de Montreal en 2005 llega a las semifinales y después usted desaparece del mapa internacional.
Fue todo psicológico, porque los entrenos iban bien. Claro que siempre te exigen más, y eso es bueno, porque si no te exigen no vas a mejorar nunca. Yo iba bien, pero todo fue psicológico desde que me fui a la Blume.

¿Echaba de menos su club en Mijas, donde todo era más cotidiano, rodeado de amigos?
Yo en mi club, en Mijas, iba con ganas, a ver a los colegas, a entrenar, pero divirtiéndote. Y en la Blume todo es muy serio. No te puedes ni reír porque si no, no te lo estás tomando en serio. Yo con 15 años no lo comprendía. Nadaba porque me gustaba, no para eso que me encontré en la Blume. Era todo muy frío. Y allí había gente con 20 años o con 25, con carrera de sobra, que iba a machacar a la gente.

¿Desde el principio sintió esa sensación?
No, qué va. Al principio creía que estaba cómoda, que era superdivertido: sin padres que te controlan, con los colegas, al menos yo creía que eran mis colegas, pero no fue así, muchos chismorreos... Hay que saber llevarlo, yo ahora lo sé llevar. Este año he vuelto allí, aunque compito con el Canoe, y ahora tengo esa experiencia.

¿Cuándo decidió salir de allí?
Me fui en la 2007/08 y me fui al CAR de Sant Cugat y al año siguiente al Canoe de Madrid. Y ahora he vuelto esta última temporada a la Blume, tras dos años en el club, en el Canoe.

¿Y qué ha cambiado?
Ahora sé lo que hay. Sé que nadie va a dar la cara por mí. Cuando llegué al principio, yo defendía a todo el mundo a muerte; ahora no, porque nadie me defiende a mí. Cada uno tiene que mirar por lo suyo allí. Yo no sabía que existía esa maldad, esa forma de ser de la gente. Ahora sé que estoy allí para entrenar y sé que los amigos son amigos, los colegas son colegas y los compañeros de entrenamientos son compañeros de entrenamientos. Ahora mi técnico es Jordi Murio, tengo mi coach Esther, que me ayuda en lo psicológico, y he comenzado a salir con Álex Codina, waterpolista del Mataró, que me da más estabilidad.

¿Siente que le han robado parte de su adolescencia?
Yo creo que sí, pero a la vez pienso que me ha servido para aprender. Yo ahora mismo, con 23 años recién cumplidos, he pasado experiencias que gente de mi edad no ha pasado, las va a pasar y lo va a pasar mal. Me arrepiento de haberme ido tan pequeña a Madrid, pero he aprendido muchísimo.

¿Que siente al volver a ganar?
Es que es como... no lo puedo describir. Me encanta haber quedado campeona de Europa, pero por lo que de verdad estoy contenta es por haberme tirado al agua y haberlo dado todo, no ir asustada ni bloqueada. Estoy orgullosa por haber estado en una final europea y haber dicho: «Aquí estoy yo, soy una más y también puede optar a las medallas. Y tú, no por ser holandesa vas a ser más que yo». Y así gané el oro en los 200 metros. Estoy orgullosa por eso. Pero si hubiera sido segunda o tercera hubiera sentido la misma satisfacción. Tenía nervios buenos. Estaba tranquila y segura de lo que iba a hacer. La medalla es un premio, pero si no lo hubiese sido, también hubiera estado igual de orgullosa.

¿Llegará a la cima?
Ahora mismo estoy en la cima.

¿Y podrá con las americanas, chinas, australianas...?
Se puede competir, por supuesto. Son iguales que yo.

¿Qué planes tiene para 2011?
El Mundial de Shanghai, que es a finales de julio y primeros de agosto. La mínima se consigue a finales de marzo, lo que me obliga a estar en buena forma todo el año. Están muy estrictos con eso y hay que hacer una mínima de 2:11 y yo este año he hecho 2:10.46. Con repetir mi marca estaría dentro.

¿Se ha divertido nadando en el Centro Acuático de Málaga?
Me ha hecho mucha ilusión nadar en casa, delante de mis amigos y mi familia. Ya era hora de que hubiera una gran piscina en Málaga. Es un complejo espectacular, una piscina muy buena.

Málaga siempre ha sido cuna de buenas nadadores. Y ahora que se ha retirado María Peláez: ¿hay cantera?
Siempre ha habido un nivel bueno, aquí hay calidad, hay gente muy buena, y ahora con medios, seguro que va a dar un salto gordo. Antes no había medios, pero había ganas e ilusión, y eso es lo que más hace falta. Conozco a niños pequeños que se levantan temprano para ir a nadar. Los éxitos actuales de la natación española están motivando a las nuevas generaciones. Los demás países no son mejores, los españoles también valemos. Antes parece que no teníamos confianza en nosotros mismos. Ahora, con Mirella, Erika, Rafa... Hay un gran equipo.

¿Cómo explica la cosecha de medallas en los últimos Mundiales y Europeos tras la debacle olímpica de Pekín?
Antes éramos los mismos, pero en los campeonatos importantes no nos veían como rivales fuertes. Ahora nosotros nos vemos como rivales fuertes.

Por ahora, la natación está libre de la lacra del dopaje.
La verdad es que hay mucha limpieza. En la piscina nunca se ha escuchado nada de doping. Los que estamos entre los 50 mejores del mundo estamos muy controlados, tenemos muchos controles. He estado durmiendo con una compañera en Sierra Nevada dos semanas y vinieron tres veces a por ella.

¿A qué le gustaría dedicar más tiempo pero no puede?
Hago Publicidad en la Universidad Rey Juan Carlos. Voy como puedo, poquito a poco, sacando asignaturas sueltas. Saqué el Bachillerato en cuatro años y tras sacar la selectividad ahora voy más tranquila en la Universidad. A veces me siento mal, porque me gusta mucho lo que estudio, y no me aplico lo suficiente. La natación es ahora todo y tengo que aprovechar el momento.

En corto:

La natación es uno de los deportes olvidados de los que sólo nos acordamos en los grandes acontecimientos. ¿Se puede vivir de ella?
Sí, porque soy estudiante y no tengo grandes gastos. Es un sueldecito de estudiante, como si trabajara de dependienta o en un bar de copas.

Tras haber vuelto al panorama internacional, ganando medallas en Europeos, ¿le trata la gente de otra forma?
La gente que realmente ha estado siempre a mi lado me trata igual, porque yo soy igual con ellos, por tener ahora una medalla de oro no soy diferente. Sí que ha salido gente que se apunta a los éxitos. Pero eso hay en todas partes y tampoco los vas a rechazar.

Tras tantos años fuera de casa, ¿conserva los amigos de siempre de Fuengirola y Mijas?
Los de mi club, por ejemplo, los voy a conservar siempre, ellos han estado siempre ahí conmigo. Y los amigos de siempre también los tengo, los conservo, los amigos de verdad nunca se pierden.

¿Que le ha dado un deporte tan sacrificado y poco agradecido como la natación y que le ha quitado en su vida?
Me ha enseñado muchísimo y me ha dado muchas experiencias, duras, y también muchas alegrías: las medallas, he conocido a mucha gente, he viajado mucho, he visto lugares increíbles. Me ha quitado tiempo, el que he sacrificado de mis estudios.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Disfruta del paraíso sportinguista

En el Área Movistar LaLiga la afición rojiblanca puede elaborar sus propios cromos o probar sus conocimientos del club.


Buscador de deportes