02 de mayo de 2019
02.05.2019
Tenis

Toni Nadal, el secreto del campeón

El tío y exentrenador de Rafa Nadal ofreció este jueves en Los Guindos una conferencia ante más de 600 personas

02.05.2019 | 20:48
Toni Nadal, en la charla.

Rafa Nadal continúa aún logrando éxitos. Es uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos. El rey de la tierra batida y un jugador de tenis superlativo. Si alguien conoce todos los secretos de Rafa es su tío, Toni Nadal. Además de su parentesco familiar, Toni ha sido su entrenador durante toda su vida, a lo largo de 27 años. Sólo el año pasado separaron sus caminos y ahora Toni, con más libertad, lejos de la competición y a cargo de la Academia Rafa Nadal, también realiza charlas y participa en coloquios. Como el que protagonizó este jueves por la tarde en Los Guindos, en la sede neurálgica del Unicaja. Dentro del espacio "Aula Abierta", creada por el club y la Fundación Unicaja. Toni Nadal departió ayer, bajo la atenta mirada de todos los equipos de cantera del club, incluidos los "mayores", sobre el deporte, la competición y los valores del deportista de alta competición, perfectamente aplicables también al mundo real, al día a día de cualquier persona.

Ante más de 600 personas, a pie de pista, y con responsables del club, con el presidente Eduardo García a la cabeza; de Unicaja Banco, con José Manuel Domínguez; y Fundación Unicaja, con Juan José Navarro y Paco Alonso, Toni Nadal charló durante más de una hora sobre cómo fue su día a día con Rafa Nadal, confesando que no tenía mucha idea de baloncesto, aunque sí dijo que le "gustaba, al igual que a Rafael". "Yo siempre entrené a mi sobrino pensando más en el futuro, me preocupaba su futuro, porque ser mejor que los demás, superarse cada día, es muy difícil", advirtió.

Toni Nadal atendió a la prensa antes de su charla, explicando cómo es ahora su vida fuera de las pistas. Toni ha sido durante 27 años el entrenador de su sobrino, el mejor tenista español de todos los tiempos y uno de los mejores de la historia del tenis. Retirado del ajetreo de la competición, admite que ahora lo ve "diferente, como un familiar", expresó su deseo de que Rafa pueda ganar en Madrid esta semana y que logre alzar un nuevo Roland Garros. "Antes las derrotas me afectaban más. Ahora lo vivo como un familiar, evidentemente más cercano a él. Rafa ha tenido mucha suerte de tener una carrera muy buena".

También se le cuestionó por Alejandro Davidovich, el tenista malagueño de sólo 19 años y que ya ha comenzado a derribar puertas. Esta misma semana ha ganado su primer encuentro en la ATP y juega este viernes los cuartos de final del Torneo de Estoril ante el galo Monfils. "Le he visto jugar, no partidos completos. El futuro depende de lo que él esté dispuesto a mejorar. En todos los deportes, si tienes unas ciertas condiciones luego está lo que tú estés dispuesto a trabajar", dijo. "Si sigue progresando estará muchos años en el circuito, él tiene condiciones para estar en el circuito profesional. Le queda todo el camino. Davidovich es de los que están en la línea de salida para afianzarse en una buena posición del ránking, para ser un gran jugador en los próximos años y va a depender de lo que él quiera entregarse a este deporte. Un chico con 19 años, que está en cuartos de final del Open de Estoril pues ya sabes que es bueno y que si todo va bien será un buen profesional".

Se debatió también sobre los actuales valores y las complicaciones para que los jugadores salgan en edades más tempranas, pero Nadal se mostró muy incisivo en ese aspecto. "Teóricamente debería costar menos, porque los que están ya son bastante mayores. Hay una realidad, y es mi impresión. Antes la gente con menos medios, a los 19 años ya estaban bien formados y eran capaces de ganar cosas importantes. Rafael ganó Roland Garros con 18. Ganó la Final Four con 18. Djokovic, Federer€ Cuando llegamos al circuito los mejores tenían 21 años. Es muy simple, ahora el compromiso es diferente de los jóvenes. Y la superprotección te llega a que llegues más tarde. Yo no conocía días de fiesta ni de domingos. Teníamos objetivos que cumplir", destacó Nadal.

Hubo muchos rostros conocidos en el pabellón de Los Guindos, como del entrenador del Málaga CF, Víctor Sánchez del Amo, que conoció a Luis Casimiro, su homólogo en el Unicaja. "Fui un entrenador duro con Rafael, a veces demasiado duro, exigí más de lo que tocaba. Fue muy duro con él porque le tenía un gran apreció", confesó su tío, que también bromeó: "Los mallorquines somos medio catalanes y estuve tantos años con él porque era el entrenador más barato de la ATP".

"Juega cada punto como si te fuera la vida en ello", aconsejaba Rafa a su pupilo. "Nada de lo conseguido era diferente. Siempre busqué, sobre todo en los momentos de euforia, un punto de insatisfacción. Desde pequeño. Recuerdo cuando ganó con 11 años su primer campeonato de España, y era un momento importante para la familia. Todos estábamos muy satisfechos, yo especialmente como entrenador. Y lo que hice fue llamar a la Federación y me enviaron la lista de los últimos 25 campeones de España de la edad de Rafael. Empecé a leer todos los nombres y no conocíamos a ninguno de los excampeones de España. Sólo estaba Álex Corretja, y lo anotamos en la lista de conocidos. Sólo hubo cuatro o cinco que llegaron. Teníamos un 20% de opciones de llegar y quería que lo tuviera claro. Y lo mismo hice cuando Rafael ganó su primer Roland Garros. Se fueron de fiesta y yo le dejé en su habitación la misma lista".

La charla fue realmente entretenida, con múltiples confesiones. "Con siete años le dije a mi hermano que este niño iba a ser campeón de España, porque siempre tuve una gran confianza en él. Ahora es fácil decir cuando ha ganado lo que ha ganado. Pero recuerdo que una noche Carlos Moyá nos invitó a cenar hace muchos años y me preguntó si firmaba que Rafael fuera un Albert Costa, número 7 del mundo, y le contesté a Carlos que no lo firmaba, porque tenía confianza en Rafael. Quedó sorprendido, porque Costa era el campeón vigente de Roland Garros. Y cuando me preguntó si firmaba ser un Carlos Moyá, y me puso en un aprieta. Y le dije: "Hombre, un Carlos Moyá, número uno del mundo, campeón de Roland Garros€ Y le dije que no me la podía jugar, que sí". Pero al cerrar la puerta, le dije a Rafael que no lo firmaba ni en broma, porque mi expectativa era siempre la más alta".

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