09 de diciembre de 2016
09.12.2016
La libreta del duque de Chantada

El niño que no quiso ser Michael Phelps

09.12.2016 | 05:00

El «Tiburón de Baltimore» comenzó a nadar con sólo 7 años, en 1992, influenciado por sus hermanas y por la necesidad que tenían sus padres de controlar su hiperactividad. A los 10 años comenzó a batir todas las plusmarcas mundiales de su edad y con 15 años se convirtió en el nadador más joven en disputar unos Juegos Olímpicos. Phelps no ganó ninguna medalla en Sidney 2000 pero quedó quinto en la final de los 200 metros mariposa. Todos pensaban, como así ocurrió, que dominaría la natación mundial. En la otra parte del globo, en la localidad italiana de Ascoli, la federación italiana de natación creía haber encontrado a un niño, tenía 9 años, que podría seguir los pasos del americano. Sólo había dos problemas. Primero, que era serbio. Y segundo, que no estaba muy convencido de seguir practicando la natación.

El padre del chico, Sladjan, jugaba al balonmano en el equipo local y su madre, Snezana, era una ingeniero agrónomo que vigilaba de cerca las evoluciones de su hijo. Con ella hablaron los directivos de la federación italiana para primero convencerle de que siguiera nadando y después de que se nacionalizara italiano. Afortunadamente para el baloncesto no la convencieron de ninguna de las dos cosas y el pequeño Nemanja Nedovic comenzó a jugar al baloncesto.

A los 11 años ya tenía muy claro cuál sería su futuro. En Italia a través del canal alemán DSF vio su primer partido de la NBA y dejó de admirar a Michael Jordan para idolatrar a Kobe Bryant. «La Mamba Negra» acababa de ganar su tercer anillo consecutivo con los Lakers y el pequeño Nemanja pasó a vivir pendiente de dos palabras: Baloncesto y Kobe (Bryant) su gran ídolo.

Su madre recuerda que su habitación se llenó de posters del jugador angelino y que no le podían ni hacer bromas con el jugador de los Lakers. A partir de ahí todo fue muy rápido, para algunos demasiado, y en 2013 era elegido en el draft de la NBA en la posición número 30. Su nombre fue el último pronunciado en una ceremonia del draft por David Stern antes de su retiro. El bautizado como «Derrick Rose» europeo llegaba a la NBA aunque la historia no acabaría bien.

El 31 de julio de 2015 escribía en este mismo periódico un articulo titulado «El enigma Nedovic», coincidiendo con la llegada del jugador a Unicaja. Allí me preguntaba sobre qué cara veríamos del jugador en la Costa del Sol. Si sería la mostrada en la NBA y en Valencia, o la del jugador que maravilló en Europa antes de cruzar el charco. A estas alturas del partido creo que podemos afirmar que estamos más cerca del llamado «Derrick Rose europeo» que del jugador que pasó sin pena ni gloria por Valencia y la NBA. Su aportación al equipo en la recta final de la pasada temporada y en los pocos partidos que ha podido jugar en esta por su lesión ha sido excelente y todos pensamos que lo mejor está aún por llegar.

Y para medir esa mejoría llega mañana al Carpena el Valencia. Y con los valencianos llega un jugador que dejó muy buen recuerdo deportivo en Málaga aunque su salida fuera poco elegante, Will Thomas. El paisano de Phelps, ambos son de Baltimore, llega además en su mejor momento de la temporada y será el gran peligro que debe acometer este Unicaja de Joan Plaza. En este equipo de «pistoleros» y Musli parar al ala pívot de Baltimore puede ser el inicio de una gran victoria. Suerte?

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