13 de enero de 2018
13.01.2018
Euroliga
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Cruel derrota en Kaunas

El Unicaja, que estuvo por delante los tres primeros cuartos, pierde en la pista de un Zalgiris que tuvo más suerte en los minutos finales -McCallum pudo llevar el partido a la prórroga en el último ataque, pero Ulanovas taponó su intento de canasta

13.01.2018 | 05:00
Kevin Pangos, uno de los mejores ayer del Zalgiris, intenta superar la defensa de Milosavljevic.

Un Unicaja valiente, serio, sin complejos y mucho mejor que el Zalgiris durante 30 minutos largos del partido, no tuvo anoche en su visita a Kaunas esa pizca de suerte que a veces se necesita para traspasar la fina línea que separa la gloria del fracaso, la victoria de la derrota, el éxito de la decepción.

Porque forofismos al margen, el Unicaja mereció anoche mucho más que la dolorosa derrota que vivió en el Zalgirio Arena. El equipo de Joan Plaza tuvo el partido muy de cara en la primera parte, aguantó el arreón de los locales en el tercer cuarto y superó una situación límite a poco más de un minuto para el final (75-68) para tener el último ataque en el que buscar un triple ganador o una canasta de 2 que llevara el choque a la prórroga.

McCallum se fue hacia el aro como un poseso en busca del empate, pero Ulanovas -el mismo protagonista de aquel triple ganador sobre la bocina de la prórroga en el partido de la primera vuelta en el Martín Carpena- frenó el intento del menudo base americano con un tapón que dejó al Unicaja cabizbajo y sin premio. Igual que en el partido de noviembre. Un cruel desenlace final después de 40 minutos de muchas luces, aunque también de evidentes sombras.

No sé si el Unicaja tendrá fuerza suficiente para meterse el próximo mes de abril en el play off de cuartos de final de esta Euroliga. Es un objetivo tan exigente que da hasta vértigo pensarlo. Pero la imagen que está dando el equipo de Joan Plaza estas últimas semanas invita a pensar en que sí puede ser posible, por mucho que la moneda cayera ayer del lado de la cruz, por mucho que el caché de los rivales sea superlativo y por mucho que la clasificación ahora mismo tenga a los verdes a dos victorias de ese objetivo/sueño. Este Unicaja quiere ser protagonistas en su año de regreso a la elite del básket europeo y yo creo que hay que tener esperanzas. El equipo compite y ésa es una magnífica señal pensando en el futuro inmediato en Liga, Copa y la propia Euroliga.

No era ayer un día nada fácil. El abarrotado Zalgirio Arena es una de esas pistas en las que hay que ir al límite para ganar (ayer se demostró). Tampoco ayudó la ausencia de Jeff Brooks, una baja muy sensible en la rotación de un Plaza que volvió a la que fue su «casa» antes de llegar a Málaga, que recibió el inmenso cariño de la grada de Kaunas, pero que no pudo salir victorioso de un duelo a cara de perro, que pudo ganar cualquiera (igual que en Málaga dos meses atrás).

Los números, fríos a veces, son prueba evidente de que el Unicaja rozó el «larguero» ayer en Kaunas. Los verdes tiraron mejor de tres y desde el tiro libre que el Zalgiris. Incluso tuvieron una valoración global mayor que su rival (95-91). Pero un mal porcentaje de tiros de 2 de solo el 45.5% y un puñado de rebotes menos que el Zalgiris (31 por 36) fueron factor fundamental para el desagradable desenlace final.

Antes de llegar a ese tapón de Ulanovas a McCallum ya comentado, pasaron muchas cosas. El equipo no se dejó impresionar por el espectacular ambiente de la cancha lituana ni por el buen momento de juego y resultados del Zalgiris y exhibió una magnífica puesta en escena desde el primer minuto. Una buena defensa sobre los hombres claves del equipo de Jasikevicius y un espectacular acierto en el tiro exterior puso al Unicaja muy pronto con ventajas cómodas en el marcador.

Tras un +7 en el primer cuarto se pasó a un +11 mediado el segundo parcial, 19-30. Los de Jasikevicius se vieron superados por el buen trabajo de un Unicaja que al descanso mandaba por 8, 32-40. El primer objetivo estaba cubierto.

El Zalgiris volvió del vestuario decidido a darle la vuelta al partido. Pero el Unicaja le echó testiculina para aguantar el arreón de los locales y llegó por delante al minuto 30, 52-55. El último cuarto sí fue del Zalgiris. Los de Kaunas fueron mejores y amenazaron con cerrar el partido a poco más de un minuto, 75-68. Pero el Unicaja supo «volver» hasta esa maldita jugada de McCallum, Ulanovas y el tapón.

No hay tiempo para lamentaciones. Más que nada porque mañana mismo hay Liga en el Palau y está en juego el billete matemático para la Copa. Europa tendrá ración doble la próxima semana: AX Milán (allí) y Real Madrid (aquí). Casi nada.

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