05 de diciembre de 2018
05.12.2018
Pívot

La nueva vida de Ablaye Sow

El joven pívot del Unicaja ha vuelto, casi dos años y medio después, a entrenarse con los 'mayores' en el Martín Carpena, donde se lesionó de gravedad el 22 de agosto de 2016, y vuelve a sentirse de nuevo jugador tras tres operaciones quirúrgicas

05.12.2018 | 05:00
Ablaye Sow, sentado en una silla, en la pista central del Carpena, en un entrenamiento con el primer equipo en las «Ventanas» FIBA.

Los proyectos de Ablaye Sow se resquebrajaron por la tibia de su pierna derecha en el primer entrenamiento de la pretemporada con los «mayores». Nunca olvidará ese día en el que su sueño se truncó en pesadilla. Era un 22 de agosto de 2016, cuando llegó desde su país a toda prisa. «El delegado, Javi Salvo, me llamó un día antes. El coach Plaza contaba conmigo para hacer la pretemporada. Y yo estaba en mi país, de vacaciones. Me vine a toda prisa», recuerda Ablaye, un adolescente que vive en un cuerpo de hombre, con cara de niño, una hilera de hormigas a modo de barba y sus descomunales 2,08 metros de altura.

Su adaptación a Málaga, cuando llegó a finales de 2013, fue todo lo buena que puede ser para alguien que, con 15 años, sale de casa, de su país y de su continente para dejar atrás una vida que ahora, años después, recuerda a fogonazos. En poco tiempo Ablaye se vio ya en el Martín Carpena, rodeado de esos jugadores a los que había visto antes sólo de lejos. En ese primer entrenamiento, el pívot senegalés sufrió una fractura en el tercio medio de la tibia de la pierna izquierda.

El desagradable incidente ha tenido a Ablaye dos años alejados de las canchas de baloncesto. Cualquier otro se hubiera desanimado, habría tirado la toalla, rumbo de vuelta a casa. «Era mi primer entrenamiento con el equipo. Yo siempre había querido estar con ellos. Fue muy duro. Por todo lo que me pasó. Es muy difícil recordar todo esto, porque si lo recuerdas no te centras en lo que tienes delante, y ahora lo que tengo es la oportunidad de seguir jugando y así quiero hacerlo», explica el jugador sobre ese mismo parqué en el que se truncaron sus sueños y que ha vuelto a pisar dos años y cuatro meses después.

Porque Ablaye, intervenido quirúrgicamente «con éxito», comenzó una larguísima recuperación que de nuevo saltó por los aires en otra desafortunada tarde del mes de marzo de 2017. El pívot necesitó casi un año en poder estar listo para competir de nuevo. Y en plena rueda de calentamiento con el equipo de Liga EBA en Los Guindos volvió a sufrir la misma lesión, en la misma pierna y en la misma zona.

Los médicos estudiaron su caso de forma concienzuda y, una vez recuperado de su segunda operación, Ablaye tuvo que visitar el quirófano en una tercera ocasión. Una alimentación con ausencia de calcio en su niñez pudo provocar que su hueso no resistiera y terminara por quebrarse. Así que para fortalecer la zona dañada se le practicó una nueva intervención para insertarle una placa en la zona donde ha sufrido ya dos fracturas y darle así mayor estabilidad que evite na posible recaída.

El pívot del Unicaja, nacido en Dakar (Senegal), el 20 de febrero de 1999, trabajó duro en verano, se quedó en Málaga tras el postoperatorio para proseguir con su recuperación y ya ha vuelto a jugar. Tras dos años alejado de la competición, Ablaye vuelve a ser uno más. Juega, tiene minutos, se siente importante y esta pasada semana, debido a la ausencia de siete jugadores internacionales por las «Ventanas» FIBA, el pívot ha vuelto al Martín Carpena, a trabajar con el primer equipo, como hizo aquel aciago 22 de agosto de 2016. Pero ahora, tras superar un golpe durísimo.

Y es que hace apenas unos meses, en plena travesía personal, el propio Ablaye no pudo siquiera imaginar que iba a jugar ante Andújar, hace poco más de una semana, 30:57 minutos, en Liga EBA. «No pensaba que podía volver a jugar 30 minutos. Ahora estoy muy bien, estoy más feliz porque estoy jugando y eso es lo más importante. Ha sido muy duro, un tiempo muy duro, dos veces lesionado, sin jugar, con la rehabilitación... ha sido duro fuera y dentro del baloncesto, a la vez», recalca el jugador, que ha jugado los nueve partidos que ha disputado el Unicaja en Liga EBA con unos promedios de 9,4 puntos, 6,8 rebotes, 0,8 tapones y 12,2 de valoración en 22:44 minutos por encuentro.

Ablaye, con Doncic, en el Nacional cadete de 2014. Foto: FEB
En la fiesta de Doncic

Sobre Ablaye puso el Unicaja muchas esperanzas. Recién aterrizado en la ciudad, el pívot ya jugó el Campeonato de España cadete de 2014. El Unicaja firmó un gran Nacional pero en las semifinales se topó con el Real Madrid de un tal Luka Doncic que le apartó de la carrera del título. «Me acuerdo de aquel campeonato y de ese partido, perdimos por seis puntos», dice Ablaye, que fue nombrado en su primer año de cadete el mejor reboteador del Nacional 2014. El Unicaja cayó por 61-55 ante el Madrid. Para la posteridad, la foto de Doncic recogiendo el MVP del torneo junto a Sow, como máximo reboteador de la competición en su primer año cadete.

Su gran lanzamiento a la fama nacional del básket de cantera llegó en 2015 en Andorra, ya que Ablaye fue elegido mejor jugador cadete del Campeonato de España de 2015, recogiendo el testigo de Doncic. Con sus poderosos 2,08 metros de altura, el joven senegalés dominaba en el panorama nacional. También fue el máximo reboteador del torneo y el Unicaja se proclamó tercero, al ganar en la final de consolación ante el Joventut por 68-52. En la lucha por el bronce, el pívot anotó 13 puntos, capturó 26 rebotes y llegó a los 39 de valoración.

Ablaye había llegado a Málaga a través de uno de esos campus de reclutamiento que se hacen en grandes ciudades de África. En Dakar, Ablaye demostró que tenía un sitio en la elite del básket. Y eso que había llegado a esa prueba tras pasar un año en blanco, por un castigo de su madre. «A mí siempre me ha gustado el baloncesto y jugaba en mi país, pero mi madre me castigó un año porque no estudiaba demasiado. Entonces me puse a estudiar de verdad y las aprobé todas, así que volví a jugar al baloncesto. Luego llegó la prueba y me vine a Málaga a jugar».

Ablaye, que tiene cuatro hermanos y tres hermanas, trata de dejar atrás los palos que ya le ha dado la vida, se muestra agradecido al Unicaja, que le ha ampliado su contrato pese a estar lesionado. «Se han portado muy bien conmigo, con un nuevo contrato y me han ayudado en todo siempre».

Ahora es tiempo de seguir trabajando a diario. Su objetivo a corto plazo es, simple y llanamente, acabar el curso «sin lesiones». «Es muy difícil comparar mi anterior etapa con la actual. Ahora soy un jugador diferente, con dos lesiones y una tercera operación para dar más fuerza a la pierna, mi meta es acabar el año sano. En la Liga estamos sufriendo un poco porque somos un equipo muy joven. Ahora estoy bien, no quiero meterme cosas en mi cabeza. Quiero terminar el año bien, sin tener ninguna lesión, sin problemas físicos ni temas musculares, y a ver qué pasa el año que viene. Quiero empezar a estudiar también», finaliza Ablaye, al que las lesiones han curtido demasiado pronto.

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