13 de marzo de 2019
13.03.2019
Eurocup. La crónica
Alba Berlín7975Unicaja

El Unicaja tira su credibilidad en Berlín

El equipo malagueño se queda paralizado en el final del partido y de ganar 65-73 cae por 79-75 incapaz de atacar la zona de Aíto

13.03.2019 | 21:33
Videocrónica del Alba Berlín - Unicaja.
Lessort, en una acción del partido.

El Unicaja hizo añicos su credibilidad en un final de partido impropio y suicida, sin ideas, con pésimas decisiones, mala gestión en el banco y en la pista, y se va de la Eurocup a las primeras de cambio, en cuartos de final, ante un rival menor que se supo crecer y que fue bastante mejor en el cómputo de la serie. No hay nada que objetar al triunfo del Alba Berlín. El Unicaja no supo cómo atacar en los cinco últimos minutos la zona 2-3 que propuso Aíto García Reneses. Se estrelló ante su propia impotencia después de un partido que tuvo ganado hasta en dos ocasiones (51-64) y (65-73), y que tiró a al basura. Que tiró al sumidero. Que es ya historia negra del club de Los Guindos. Seis minutos con una sola canasta, de Dani Díez. Y de churro. Y claro, así fue imposible.

Esto es un fracaso. Sin paliativos. No le pongan caños calientes. No lo edulcoren. No olviden quién es el Unicaja y quién es el Alba. Dónde está cada uno en el escalafón de Europa. O, al menos, dónde creemos que estamos. El terrible traspié vivido en Berlín es de los que dejan huella y te persiguen para dejarte muy tocado. No hemos sido capaces de ganarle al Alba. Al Alba... De principio a fin. Del primero al último. La credibilidad del equipo y del proyecto están ahora cogidas con pinzas. El Alba de Aíto se encargó de poner a temblar a todos. De mandar a la calle al Unicaja. Eliminado a las primeras de cambio. Sin proyecto ya. Sin Copa del Rey. Sin Eurocup. Y con una pinta horrible. Terrible el dolor verde, la mala imagen con la que se despide de Berlín.

El encuentro fue, probablemente, el mejor de la serie para el Unicaja. Pero a la hora de la verdad, yo volví a echar en falta a varios jugadores que, por unos motivos u otros, tienen el don de desaparecer cuando más hacen falta. El play off deja retratadísimo a Kyle Wiltjer, vuelve a hablar mal de Brian Roberts y Casimiro decidió prescindir en la rotación de Waczynksi para apostar por fuera con Salin, Milosvavljevic y Dani Díez. El serbio, de lo mejor de este Unicaja del último mes, jugó a su nivel del primer año y medio. Es decir, mal: 0 puntos. Así que con los puntos de Salin y Lessort, y buenos ratos de Suárez, al Unicaja no le dio. Tuvo chispazos con Boatright, capaz de lo mejor en ataque y lo peor en defensa. Y quizá, de perdidos al río, se le echó en falta en el tramo definitivo, cuando el Unicaja sólo veía sombras y se le apagaron todos los focos.

Una decepción terrible, con un Casimiro que no aportó ideas ante esa zona de Aíto y que sólo contragolpeó en lo táctico con zonas a saque de fondo. Es cierto que el manchego miraba al banquillo y como mucho, veía al presidente, Eduardo García, y al director deportivo, Carlos Jiménez, detrás, en primera fila. Quizá ellos tienen que responder a más preguntas que el propio entrenador.

El "capi" Suárez abrió el partido con un triple y, aunque luego el Alba se puso 4-3, rápidamente el Unicaja demostró que había cambiado mecanismos: balones de Suárez a Lessort en la pintura y, especialmente, dureza defensiva. De hecho, Casimiro puso el quinteto más defensivo que podía alinear, haciendo coincidir a Salin y Milosavljevic por fuera y a Suárez y Lessort por dentro. El 4-10, con Lessort con 7 puntos, alertó a Aíto. Entró Saibou para dar seguridad al juego, y el parcial cambió: 11-10. Una pérdida tonta en saque de fondo, de esas que te enseñan de cadete que no puedes cometer nunca en un partido de esta índole, encendió al Mercedes Arena: 16-13.

Ya había introducido Casimiro los primeros cambios, dando entrada a Wiltjer y Shermadini, y defendiendo en zona los saques de fondo del Alba. Aunque el que hacía daño era Saibou, que encontró un amigo en la defensa de Roberts. El Unicaja encontró oro puro en la muñeca de Sasu Salin. Tres triples del finlandés permitieron al equipo estar en el partido: 21-21. Siva puso el 23-21 al final del primer cuarto, con sensaciones contrapuesta y un Alba que acabó siendo dueño del partido, después de que Wiltjer se "comiera" la última posesión y amagara en vez de lanzar.

Siva le comió la tostada a Boatright y, a pesar de sus malos porcentajes, el Alba mandaba. Pero era una ventaja irreal, porque el Unicaja estaba siempre al acecho y aprovechó que Aíto dio descanso a Siva y Saibou para ponerse por delante: 27-28. El Alba mostró su peor cara, la de un equipo limitado, errático, que perdió balones... Pero el Unicaja no fue capaz de abrir brecha. Se conformó con estar a rebufo, a devolver golpes, sin atreverse a dar un paso más. La renta malagueña al descanso fue de tres puntos (36-39). Pero la sensación es que el Alba, fallón y asustado, se escapó vivo. No, no es restar ni un ápice de mérito al trabajo malagueño. Por primera vez en mucho tiempo, el equipo fue constante durante 20 minutos. No tuvo altibajos, fue regular, fiable.

Los minutos iniciales del tercer parcial fueron una preciosidad, con intercambio de canastas, un Lessort inconmensurable, Sikma anontando, los dos equipos corriendo... Por encima de todos, Mathias lessort, que anotó tres canastas seguidas para poner al Alba y a su afición de los nervios. El partido en un punto que no le convenía quizá al Unicaja, pero ahí, en ese ir y venir, anotando sin parar, el equipo de Casimiro se siente cómodo. Los 18 puntos de Lessort daban fe de ello: 46-50 (min. 25).



Salin, en modo ametralladora, tomó el relevo desde el juego exterior, con dos triples consecutivos. A Aíto y sus jóvenes hordas no sabían por dónde le venían las galletas. Ahora, el Unicaja pasó a atacar por dentro, con Shermadini y Suárez sumando puntos y más puntos. El partido se puso en un punto de no retorno para el Unicaja: 50-62, a dos minutos del final del tercer cuarto. Había llegado el momento de acabar con el Alba y con estos cuartos de final. Era la hora de matar fantasmas y ser capaces de crecer desde Berlín, como hace dos años ocurrió en Múnich. Salin llegó a su punto 17 desde la personal y marcó la máxima verde: 51-64.

Pero, no iba a ser tan fácil. El Unicaja no lo iba a permitir. Es el pan nuestro de cada día en este equipo, con digestiones tan complicadas. El Alba reaccionó y Giffey rebajó la renta desde la línea de tres puntos: 56-64. Saibou anotó de tres desde la esquina antes de irse con un tobillo fastidiado. Y el Alba fue capaz , en apenas dos minutos, de enjugar esos 13 puntos para irse con sólo dos puntos abajo, tras triple de Schneider sobre la bocina: 62-64.

Wiltjer al fin dio señales de vida y Shermadini siguió sumando en la zona, con un matazo tras pick and roll con Siva para estirar un poquito la renta verde: 65-70. Los cinco puntos eran un mundo o poca cosa, dependiendo de cómo se viera. A Siva se le anuló un triple a final de posesión que enojó a la afición berlinesa, Quien sí que anotó de tres fue Boatright cuando el Alba se puso en zona 2-3, aunque Giedriatis. Y luego Wiljter tiró con miedo y Dani se precipitó. La zona de Aíto no encontraba respuestas y el Alba se acercó: 71-73. Casimiro tuvo que hacer un triple cambio para reactivar ideas. Quedaban cinco minutos, y la ventaja era de sólo dos puntos.

El Unicaja se quedó sin ideas ante la zona 2-3 que le planteó Aíto. Ver para creer. Ni un tiro decente en un par de minutos. Pero el Alba también tenía miedo. Hasta que Sikma encontró el camino de tres para poner por delante a los alemanes tras un buen rato: 74-73. El Unicaja estaba consumido por su desesperación y por fin, sobre la bocina, en una jugada revisada en el Instant Replay, Dani Díez anotó a tablero una "mandarina" a tabla: 74-75, a 2:30.

Hermannss puso una bombita para poner el 76-75 y luego a Roberts fue a la personal con una falta "generosa" pitada tras un pase al "hueco" de Suárez. A 40,5 segundos, la bola era verde. La jugada a saque de fondo era para Roberts, pero Suárez pasó por intuición y el galo estaba ganándose la posición. Giedriatis sí que no perdonó en un rebote loco para dejar al Unicaja herido de muerte: 78-75, a 14,2 segundos.

La jugada era una pantalla para Salin, que lanzó de tres y falló. Lessort se hizo con el rebote, pero no supo si lanzar o sacarla de nuevo. Y en el lío, le robaron la cartera. Sikma fue al tiro libtre a 1,7 del final y con tres arriba. Metió el primero y falló el segundo. El Unicaja perdió por 79-75. Su final de partido pasará a la historia como lo que nunca se debe hacer para ganar un partido de básket.

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