07 de abril de 2019
07.04.2019
La Opinión de Málaga
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Modelo de cantera

07.04.2019 | 00:08
Modelo de cantera

¿Os imagináis que el deporte se pudiera hacer solo en los colegios? Acaban las clases y, sin tener que ir a casa, todos los alumnos a entrenar. Unos a balonmano, otros a voley, otros a baloncesto... Los de fútbol lo tendrían un poco más difícil por aquello del terreno de juego pero se podría buscar solución seguro. Los equipos estarían formados por niños y niñas del colegio, todos del colegio. Serían compañeros de clase, amigos y compartirían equipo. Todos los colegios, o casi todos, con equipo de baloncesto, que al final es evidente que es el deporte que a mí me importa. El deporte como casi una asignatura más, algo que tiene mucha lógica porque el deporte es muy importante, es su educación y formación.

Las familias no tendrían que preocuparse de tener que llevar a su hijo o hija a entrenar ni esperar a que acabe el entreno allí en la grada pasando frío. Entrenan en el colegio. Solo tendrían que ir a recogerlo cuando acabara el entreno. Los entrenadores, casi unos profesores más, podrían estar en contacto con el resto de profesores de sus jugadores para saber cómo van académicamente. Es que son unos profesores más que también trabajan en la educación de esos niños.

Los chicos y chicas tendrían una pasión especial porque juegan por su colegio con sus compañeros de toda la vida. Imaginaros esas finales con las gradas llenas por todo el colegio animando a su equipo... ¡Una pasada! A los campeonatos de España irían colegios. Serían campeonatos de España escolares. Por ejemplo, una final de campeonato de España no podría ser Real Madrid–Unicaja. Tendría que ser, por ejemplo, Virgen de Atocha de Madrid–Maristas de Málaga.

Pero esto no significa que los clubes desaparecieran en cantera. Todo lo contrario. Ellos tendrían un gran trabajo que hacer formando a los entrenadores de los colegios, haciendo entrenamientos extra los domingos con los jugadores que consideren los más destacados y con mejores posibilidades físicas. Y, por supuesto, a partir de cadetes de primer año podrían crear sus equipos seleccionando a los jugadores con mayores condiciones. A cambio podrían donar balones, material deportivo o las equipaciones de la temporada siguiente a aquel colegio del que seleccionan algún jugador.

Los clubes que no son de élite también tendrían su cabida porque, por desgracia, no en todos los colegios se puede hacer deporte porque carecen de instalaciones. Estos clubes podrían asociarse a algún colegio o colegios para seguir haciendo su magnífica labor de formación.
Las competiciones en categorías minibasket e infantiles estarían muy igualadas porque no habría ningún equipo que pudiera considerarse una selección y que partiera como favorito invencible antes de iniciarse la liga. Los mejores jugadores repartidos entre los equipos en función de en qué colegio estudia cada uno. Ganaría aquel colegio que mejor trabajo técnico – táctico hiciera con sus equipos.

En cadetes todo sería diferente. Los mejores serían seleccionados por el club de élite para hacer con ellos un trabajo más profesional e intentar el difícil reto de conseguir que alguno de ellos sea jugador ACB. Pero si se lograra, ese reto no solo sería fruto del trabajo de ese club, sino también del colegio donde estudiaba que ayudó en su formación deportiva en sus primeros años. En esos primeros años no habría presión para esos chicos, jugarían para divertirse con sus compañeros de clase, en su colegio pero con la ambición de ganar, por supuesto.

Después llegan las denuncias de los vecinos porque suenan los balones o el silbato del entrenador, el colegio que decide que se cierran sus puertas cuando se acaba la jornada lectiva o las familias que no tienen paciencia y no se toman el deporte como una asignatura más y sacan a su hijo del equipo del colegio para inscribirlo en otro sitio donde creen que pueden ganar. Y entonces colorín colorado, este sueño se ha acabado. Pero bueno, pasé un rato divertido mientras escribía mi sueño. No sé si algún día se podrá hacer realidad. La verdad es que lo dudo. Y si se hace realidad creo que los de mi generación no lo vamos a ver. Pero espero que os hayáis emocionado al leerlo pensando que es posible como me pasó a mí mientras lo escribía.

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