24 de diciembre de 2019
24.12.2019
La Opinión de Málaga
El jugador número 13

Agotar oportunidades

24.12.2019 | 05:00

Lo que le viene pasando desde hace un tiempo con nuestro Unicaja no va a variar por el resultado de un par de partidos, el equipo anda metido en la dinámica de ser irregular hasta decir basta, con victorias sonoras en canchas complicadas y pinchazos con mayor repercusión aún. Aparte del mal talante que le supone no terminar de dar con la tecla necesaria para funcionar, ahora y ante la cercanía del corte para la Copa del Rey, se le une el sentimiento de no estar dando la talla y no merecer la clasificación para la misma.

Está claro que no hay ansiedad por la clasificación para el torneo que se jugará en febrero en Málaga, y aunque se nos diga que febrero está lejos y que la preocupación está ahí, lo cierto es que el Unicaja no es el club que acepte de forma fácil meterse en ese torneo por ser el organizador, sin méritos deportivos. Aunque lo que se transmita hacia el exterior sea otra cosa, la conciencia de no estar haciendo las cosas bien siempre está viva.

De un tiempo para otro, este año tenemos mejores momentos puntuales de alegría, pero en general, la situación tiene poca defensa. El año pasado, con 24 partidos disputados entre ACB y Eurocup, el equipo estaba cuarto en España, había ganado diez de los catorce encuentros disputados y había sufrido la primera derrota en Málaga ante el Baskonia. Ahora, el balance en la competición nacional es del cincuenta por ciento, y tres equipos que nunca debieron ganar en Málaga, como Iberostar Tenerife, Movistar Estudiantes y Casademont Zaragoza han señalado su visita a nuestra ciudad como una ocasión redonda para disfrutar de buen tiempo, hacer turismo y volver con una sonrisa de oreja a oreja.

Este tipo de pegas no recuerdo que tradicionalmente se le pusiera al equipo en el Martín Carpena, aquí somos más de «la maldición de los ex», con una especial incidencia esta temporada, no sé si sería por venir de una temporada realmente floja (aunque el calificativo por parte del entrenador fuera otro), pero lo cierto es que recordando a todos los que se han marchado del Unicaja, todos mejoran sus números salvo Brian Roberts, entre otras cosas porque es el único que está sin equipo, lo que desconozco es si está aún en activo o no.

No sólo vale aplicar eso a Giorgi Shermadini, Sasu Salin, Dani Díez, Kyle Wiltjer o Ryan Boatright eso de rescindir en Málaga y mejorar, incluso Aleksa Avramovic ha tenido el habitual debut triunfal con su nuevo equipo (vamos lo que estamos acostumbrados a ver) estando cedido por el Unicaja, pero antes de empezar a soltar la diatriba de castigo por el cambio de jugadores, creo que todos deberíamos pensar si estaríamos más contentos con la continuidad de todos esos miembros de la plantilla anterior.

Todo esto tiene una consecuencia lógica: el señalado es el entrenador. Hace algunas semanas hablé del agotamiento del crédito de Luis Casimiro Palomo como inquilino del banquillo cajista. Hablaba de la obligatoriedad de vivir día a día, de tener una buena actuación en Barcelona y tener que refrendarla obligatoriamente en casa. Y como este año vale cualquier calificativo menos sólido y regular para referirse al equipo cajista, ahora hasta las victorias ante los equipos de Euroliga se ponen en duda, «culpando» de las mismas más a los defectos de los contrarios que a las virtudes de los verdes.

¿Momento complicado?, pues sí, el club ya ha agotado una de las dos oportunidades que tienen los equipos cuando se meten en problemas: el del cambio de jugadores con la llegada de Darío Brizuela, el cual seguro que dará muchos momentos de gloria con la camiseta verde, pero creo que para ver el impacto real hay que darle tiempo, con lo que queda el cambio de entrenador, algo que lo mismo puede resultar o no.

Lo que sí tengo seguro es que el trayecto por el que va el Unicaja actual no es bueno, y aunque queramos distraernos con el liderato de la primera fase de la Eurocup, que el equipo juegue la Copa del Rey por ser el organizador me parece una muy mala noticia, algo que de entrada dice que el primer objetivo no se cumple, aunque más tarde se pueda arreglar a base de jugar la final o algo por el estilo.

Siempre hablamos de diciembre, siempre hablamos de la necesidad de esperar a ver el rendimiento del equipo, pues bien, el mes casi se acaba y lo visto no es para sacar pecho, dejando además la situación de haber modificado la idea inicial, por lo tanto, de momento no se están cubriendo los objetivos iniciales.

Hoy es el día de Nochebuena, y para tal día como hoy, me gustaría que los que me hacen el honor de seguirme, sea desde mayo de 2010 o sea desde hace menos, no echen de menos a nadie a su lado, ojalá no sea sólo hoy, sino que valga para el resto del año. Ojalá sean felices.

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