26 de octubre de 2020
26.10.2020
La Opinión de Málaga
Puerta Cerrada

El Unicaja echa de menos a su afición

El equipo verde no perdía tres partidos seguidos de Liga en casa desde marzo de 2012, con Chus Mateo como técnico cajista

26.10.2020 | 15:46
Imagen del Carpena vacío.

El Unicaja echa en falta el calor de su "Marea Verde". No lo digo yo, lo dicen los resultados. Tres partidos de Liga Endesa 2020/2021 jugados a puerta cerrada y tres derrotas. Sin embargo, tres partidos de Eurocup 2020/2021 jugados a puerta abierta, aunque sea con aforo reducido, y tres victorias. Es lo que hay.

La verdad es que lo de jugar sin público en las gradas es un fastidio para todos los equipos. Y no solo por el perjuicio económico de no poder vender abonos y entradas, sobre todo por la frialdad, el silencio y las sensaciones tan raras que se viven en los pabellones, sin los aficionados en sus gradas.

El Carpena tiene fama de ser uno de los campos más calientes de España e incluso de Europa. Es verdad que las últimas temporadas, el nivel de decibelios ha bajado en el Palacio y ya solo en contadas ocasiones se llenaban sus más de 10.000 asientos, pero es evidente que el público siempre ha sido una ayuda para los verdes. Los más grandes de España y Europa pueden dar buena fe de ello. CSKA, Fenerbahce, Maccabi, Olympiacos, Panathinaikos, Real Madrid, Barça, Tau...todos, sin excepción, han caído varias veces en Málaga, a pesar de contar con plantillas y presupuestos muy superiores a los del cuadro malagueño.

Esta temporada, la Liga Endesa no permite la presencia de público en los pabellones. Es una situación solo temporal, pero que visto lo visto puede alargarse varios meses más. En la Eurocup, sin embargo, las autoridades sanitarias pertinentes, sí permiten la presencia de un números reducido de seguidores en las gradas de las instalaciones deportivas. El caso es que el Unicaja ha jugado seis partidos en total como local en lo que va de curso y ha perdido los tres a puerta cerrada y ha ganado los tres a puerta abierta. ¿Casualidad?

Las derrotas ligueras fueron ante el Barça (70-79), Baxi Manresa (86-90) e Iberostar Tenerife (79-86). En las tres, el equipo compitió, tuvo opciones hasta el final, pero le faltó el último empujón, ese que siempre ha llegado desde la grada y que ahora echa tanto en falta el equipo.

Las tres victorias europeas, que han encarrilado el pase al Top 16 y que mantienen al equipo con sus opciones intactas de quedar campeón de su grupo en esta primera fase han sido ante el Metropolitans 92 francés (96-88), contra el Buducnost (91-87) y frente al Brescia de Italia (86-69). En las tres ocasiones, el equipo ha pasado por malos momentos y el aliento de su gente le ha servido para remontar, ante los montenegrinos, y para aguantar el ansia de remontada final de franceses e italianos.

Perder tres partidos seguidos de Liga en casa es una circunstancia tan anormal que hay que remontarse a marzo de 2012 para ver una situación similar. En aquella ocasión, el Unicaja de Chus Mateo (que solo unas semanas después fue destituido para fichar a Luis Casimiro, por cierto), cedió consecutivamente en el Carpena contra el Obradoiro (54-69), el Valencia (58-68), el Gipuzkoa (81-89) y el Estudiantes (67-74).

A partir de ahí, como máximo, dos traspiés seguidos en estas últimas 8 campañas. Otro dato para reflexionar: La última temporada que se ha jugado de forma completa, la 2018/2019, la primera de Luis Casimiro en el banquillo verde tras la etapa de Joan Plaza, 15 victorias y solo 2 derrotas en toda la Fase Regular.

No queda otra que acostumbrarse a este nuevo escenario. Perjudicial para todos, aunque para algunos más que para otros.

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