El Unicaja sigue desangrándose partido a partido. Europa parecía el escenario ideal para la resurrección de los verdes, para dar un golpecito encima de la mesa que anunciara la candidatura cajista a estar dentro de un par de meses en el play off de cuartos de final. Pero el Joventut, esperando su momento, se llevó un triunfo clave para ellos y dolorosísimo para un Unicaja que se queda contra las cuerdas en Europa, a las primeras de cambio.

En un día marcado en rojo en el calendario, el equipo verde y morado volvió a fallar. Otra vez aguantó mientras le duró la gasolina. Cuando estuvo por delante, todo fue de color de rosa. Pero fue verse por detrás y desaparecer de forma lastimosa. Son ya siete derrotas en ocho partidos, son ya cinco fiascos seguidos en casa, son ya demasiadas semanas de dudas, de un pésimo juego y de peores resultados. El equipo de Luis Casimiro vive instalado en la "nada" más absoluta y lo peor es que estamos a mitad de enero, con muchos meses todavía por delante de una temporada que amenaza ruina.

La derrota es muy dolorosa. Todas lo son, pero las de Europa duelen un poco más. Porque que nadie se engañe, el objetivo prioritario del Unicaja este curso 20/21 es la Eurocup. Ni la Liga Endesa ni la Copa del Rey. Han sido demasiados años en la elite del baloncesto europeo, degustando caviar una semana sí y otra también, como para renunciar a volver a vivir esas sensaciones. El club y su afición necesitan regresar a la Euroliga ¡ya! y todos sabemos que el único camino posible es ganando esta Eurocup (o estando en la finalísima). Aunque visto el actual nivel de los verdes parece una utopía soñar con oir el I feel devotion en el Carpena en el futuro próximo.

En una liguilla de seis jornadas hay muy poco margen de error. Por eso lo de la Penya era una finalísima. Caer contra los verdinegros en este arranque de la segunda fase supone ahora quedarse sin red para los próximos cinco partidos. Demasiada exigencia para este Unicaja irregular, descompensado, mal fabricado, anímicamente tocado y que está para muy pocos trotes entre lesiones, bajas formas y carencias varias.

El equipo estuvo bien en el primer cuarto, aguantó el tirón en el tercero, pero cuando la Penya se puso por delante, 71-72, a 8:38 del final, desapareció para ya no regresar. El Joventut fue listo, aguantó el chaparrón inicial, esperó su momento y se vio ganador cuando al Unicaja le temblaron las piernas y se quedó sin ideas. La verdad es que fue un partido parecido al del domingo contra el Baskonia: Buen arranque y mal desenlace.

El primer cuarto fue muy entretenido, con un intercambio de golpes majestuoso entre los dos equipos. Tomic hizo mucho daño en la pintura, pero el Unicaja trabajó muy bien el rebote ofensivo e incluso, gracias a dos triples de Waczynski en el minuto final, se fue al primer descanso con 6 de renta, 24-18.

No cambió la dinámica en el segundo cuarto. Al contrario. El Unicaja intentó dar un par de arreones, pero se encontró siempre con la resistencia de la Penya. Gerun estuvo muy trabajador bajo los aros, Nzosa tuvo sus primeros minutos y el partido llegó al descanso con 49-43 para los verdes.

El Unicaja pegó un acelerón en el arranque del tercer cuarto. Un triple de Waczynski puso el +12 para los verdes, 63-51. Con todo a favor, el equipo se desconectó, tres ataques sin sentido y cuatro malas defensas devolvieron la igualdad al marcador, 63-61, después de un 0-10 de parcial. El partido entró en el cuarto final con 68-66 y todo por decidir.

Como pasó en Burgos o ante el Baskonia, el equipo ni pudo ni supo jugar los minutos finales. El Joventut anotó 29 puntos a la hora de la verdad, cuando estaba el partido en juego. Una sangría por dentro y por fuera para una defensa verde que brilló por su ausencia. Es muy difícil ganar cuando te meten más de 90 puntos. Y el Unicaja, en sus últimos cuatro partidos contra Betis, Burgos, Baskonia y Joventut ha encajado 99 (que fueron 114 contando la prórroga), 95 (79 antes del tiempo extra), 91 y 95. Este dato no hay quién lo aguante.

En fin, que el Unicaja ya está en situación límite, con el 0-1 en la clasificación del Top 16. El glamuroso Principado de Monaco, el martes que viene, será la siguiente estación de la liguilla para los verdes. Será un partido ya sí definitivo. Otra derrota, un 0-2, haría virtualmente inviable el futuro deportivo de los verdes en Europa. Evitarlo debe ser el único objetivo en la cancha del AS Monaco. Parece imposible, pero...