Alerta roja en Los Guindos. Queda activado el nivel máximo de alarma, si es que no lo estaba ya, tras una nueva derrota, la octava en 9 partidos entre ambas competiciones. El Unicaja necesita algo que haga reaccionar al equipo. Un revulsivo que voltee por completo la dinámica de los de verde, y como no puedes echar a media plantilla, la solución solo parece tener un camino. Solo falta que lo vean y actúen los que mandan.

El conjunto malagueño volvió a caer, esta vez en el Nou Congost de Manresa (90-83). La falta de concentración y actividad en defensa, la actitud en el rebote y la ausencia de ideas en ataque, con el triple como único recurso, volvieron a dejar patente que este Unicaja necesita un cambio de inmediato, y no parece que Luis Casimiro, al que se le vio en la banda más nervioso de lo habitual, pueda conseguirlo. Ni la vuelta de Alberto Díaz, ni la mayor presencia en pista de Yannick Nzosa fueron suficientes para mejorar el rendimiento defensivo del equipo verde, que volvió a encajar 90 puntos. Y así es muy difícil ganar.

El Unicaja comenzó el encuentro acertado en su mejor arma ofensiva, el triple. Ferrari, Thompson y Brizuela la enchufaban desde la larga distancia en los primeros minutos (4-9). Hasta el ecuador del primer cuarto no llegó la primera canasta de 2, obra de Waczynski (6-11). Ahí, llegó la primera desconexión de los de Luis Casimiro. Un parcial de 8-0 colocaba por delante a los manresanos. El conjunto malagueño empezaba a sufrir en defensa, los de Pedro Martínez encontraban vías de agua en la retaguardia verde para hacer daño en el poste bajo y tomar la primera ventaja seria al final del cuarto inicial (+9). El parcial de los últimos minutos del periodo fue de 16-2, lo que dejó el electrónico en 23-15.

Luis Casimiro no esperó más para dar entrada a Alberto Díaz, que aceleró su recuperación para estar con el equipo en el Nou Congost. Lo primero que hizo el base malagueño nada más saltar al parqué fue clavar un triple para igualar el choque (24-24). El 'efecto Díaz' sentó bien al Unicaja, que comenzó a defender mejor y dejó en solo 6 puntos a los manresanos tras 6 minutos de segundo cuarto disputados. Esa subida de intensidad en defensa permitió a los del Carpena endosar a su rival un parcial de 2-11 que le devolvía la ventaja en el electrónico tras tres tiros libres de Francis Alonso (26-27).

A diferencia de otros partidos, Casimiro esta vez sí apostó por Yannick Nzosa, que jugó casi todo el segundo cuarto. La energía del canterano bajo tableros también ayudó al equipo a contener mejor en el poste bajo al Manresa -y además dejó un mate de bella factura tras un gran pase de Jaime Fernández-. El intercambio de golpes dejó el tanteador con tres puntos de ventaja para los catalanes al descanso (39-36).

El equipo malagueño salió con una empanada brutal de vestuarios. Sin intensidad, sin agresividad defensiva y sin ideas en pista contraria. Parcial de 12-2 de salida para el Manresa que obligaba a Luis Casimiro a parar el partido (51-38). El minuto de reflexión propició una tímida reacción cajista, que recortó diferencias con un triple de Abromaitis y un 3+1 de Francis Alonso (51-45). Pero los malagueños seguían sufriendo mucho en defensa.

Guiados por Dani Pérez en la dirección, los locales conseguían anotar con demasiada facilidad. 27 puntos encajó en este tercer periodo el cuadro de Los Guindos, que llegó con vida a los últimos 10 minutos gracias al acierto de cara al aro de Abromaitis en los últimos minutos finales del cuarto. El ala-pívot convirtió los últimos 8 puntos del equipo en el tercer periodo, incluido un triple sobre la bocina que daba aire a los suyos (66-61).

Pero sin concentración defensiva es imposible. Lejos de apretar el partido, el Unicaja vio como su rival le sacaba de la pista en los primeros cinco minutos del último cuarto. Del 66-61 al 83-69. Con tantas desconexiones se hace complicado ganar a un rival de ACB y, por supuesto, de Eurocup. La prueba del desastre verde fue la jugada que rompió el choque. Canasta de Eatherton, falla el adicional y el rebote lo coge el Manresa a placer bajo el aro para poner 14 puntos de por medio (83-69).

Y ni siquiera hubo un arranque de coraje en los últimos minutos que hiciera pensar en una remontada milagrosa. Lo más cerca que estuvo el Unicaja fue a 7 puntos, justo sobre la bocina de final del choque (90-83).

De nuevo, 90 encajados que suponen el octavo tropiezo en los últimos 9 encuentros del equipo entre Liga y Eurocup. Casimiro queda muy tocado, en el alambre y con un partido trascendental frente al AS Monaco por delante el martes. Y por si fuera poco, también se perdió el average particular con los manresanos, que ahora mismo son un rival directo por entrar en el play off de la Liga Endesa. Así de triste.