El Unicaja volvió a ganar. Lo hizo este domingo, a lo grande, en la pista del Urbas Fuenlabrada, un mes y pico después de haber ganado por última vez un partido oficial. En este 2021 habíamos visto de todo: un asalto al Capitolio en EEUU, el paso de Filomena por media España, a Paquirrín despellejando a su madre en la tele un día sí y otro también, varios terremotos en Granada, la dolorosa eliminación europea de los verdes... Muchas cosas, pero todavía no un triunfo del Unicaja en los 10 intentos anteriores. No, hasta hoy. ¡Por fin!

Nadie puede decir que el Unicaja ganó en Fuenlabrada sin merecerlo. Los verdes hicieron un partidazo. De principio a fin. Este triunfo es una muy buena noticia por el fondo y también por la forma. Tras 40 días perdiendo todo, antes con Luis Casimiro y estas dos últimas semanas con Fotis Katsikaris, este triunfo debe servir para partir ahora de cero y para que esto sea el principio de un cambio radical para el equipo. La plantilla del Unicaja tiene carencias, las sabemos todos (consejo de administración al margen), pero es mucho mejor de lo que ha demostrado en este último mes y medio. Y esta victoria y esta buena imagen deben ser el definitivo punto de inflexión.

Yannick Nzosa estuvo imperial en defensa. ACBPhoto

Sin Melo Trimble, su jugador franquicia, lesionado, el Fuenlabrada fue incapaz de aguantar el vendaval verde que le llegó por las cuatro esquinas de la pista. Parece increíble que este mismo rival sea uno de los que ha ganado en el Carpena en esta mala racha de resultados ya cerrada. Afortunadamente, estos 40 minutos en el Fernando Martín pusieron las cosas en su sitio.

La verdad es que el equipo ya había mostrado señales positivas en los dos últimos partidos. Tanto el día del Valencia en el Carpena como en el viaje a la pista del Nanterre, el Unicaja estuvo cerca de ganar. Las dos veces amagó y no dio. Esta vez fue demoledor. Y es que el Unicaja estuvo desconocido. La pizarra de Katsikaris ha traido cosas distintas. En defensa, el equipo tuvo la actitud que le ha faltado tantas otras veces. Bien todos, en líneas de pase, en presión, en intensidad... Se vio una zonita en el segundo cuarto cuando el rival parecía venirse arriba con un 12-4 de parcial. También vimos a Suárez, Thompson y Guerrero al mismo tiempo en la pista. Muchos centímetros para hacer dudar al rival.

Deon Thompson defiende a Eyemga. ACBPhoto

En lo que se refiere a nombres propios, Deon Thompson "reapareció". El americano, muy criticado por la afición, estuvo activo y acertado desde el primer minuto. Supo irse para dentro cuando tocaba o salir a la línea de 3 cuando era necesario. Ni un pero para él. También destacado Yannick Nzosa, que es incomprensible que no haya jugado decenas y decenas de minutos en esta mala racha de 10 derrotas seguidas. El júnior es un crack, desequilibrante por su defensa y muy hábil también en campo delantero. Un tío por el que hay que apostar sí o sí, algo que Katsikaris parece que tiene claro. Ellos dos fueron muy importantes, pero todo el equipo estuvo a gran nivel. Fotis repartió minutos entre sus 11 jugadores (Ferrari no cuenta para él) y recuperó anímicamente al equipo ahora que la Copa del Rey asoma por el horizonte.

Fue el partido ideal para el Unicaja. La puesta en escena fue inconmensurable. El Unicaja hizo unos primeros 10 minutos para enmarcar (12-30). Bien en ataque (no es novedad) y muy intenso en defensa y en el rebote. Hasta 20 arriba se fueron los de Katsikaris, desconocidos en su juego y también en la imagen mostrada desde el banquillo, con los suplentes metidos en el partido, jaleando a sus compañeros y agitando la toalla como hacía tiempo que no se veía. El "Fuenla" intentó acercarse en el arranque del segundo cuarto, 18-30. Pero dos triples de Suárez y Brizuela, más una defensa zonal devolvieron al Unicaja a los 20 de renta, una diferencia que al llegar al descanso se quedó en 16, 29-45.

Carlos Suárez hizo un buen partido en Fuenlabrada. ACBPhoto

El tercer cuarto no varió esta vez el panorama. Katsikaris movió su banquillo para que todos sus jugadores se sintieran protagonistas. El marcador no se resintió y al contrario subió hasta el +22 del 45-67 del minuto 30. El último cuarto tuvo poca historia. El Unicaja levantó el pie del acelerador, empezó a pensar en la Copa y después de una máxima de 25, 48-73, terminó el partido con 68-85.

No hay tiempo para celebraciones. la Liga Endesa queda aparcada desde ya mismo para activar en Los Guindos el "modo Copa". Nadie puede negar que estamos ante la semana más esperada del año. Unas fechas siempre "especiales" en el calendario. Para los jugadores, para los clubes, para los patrocinadores y para los aficionados, aunque en esta ocasión no puedan acompañar a sus respectivos equipos y tendrán que ver la Copa por la tele. La cita arrancará el jueves en el WiZink Center de Madrid, aunque para el Unicaja el "día D" es el viernes y la "hora H", las 21:30. Ese día y a esa hora, los verde se jugarán los cuartos ante el todopoderoso Barça de Mirotic and company y Jasikevicius. Casi nada.