«Ha tenido un debut muy positivo porque no está al cien por cien en el físico y tampoco de ritmo de juego. Lleva 3 meses sin jugar, pero es un jugador muy inteligente. No parecía jugando que entrenó solo 3 veces con nosotros. Creo que cada vez va a estar mejor, lo espero»...

No son palabras mías, es lo que dijo Fotis Katsikaris en la sala de prensa del Martín Carpena, tras acabar el Unicaja-Movistar Estudiantes del pasado sábado, respecto al estreno como jugador verde de Malcolm Thomas, el pívot norteamericano recién llegado la pasada semana al Unicaja como refuerzo para el juego interior cajista hasta final de temporada.

La verdad es que la puesta en escena del exjugador del Bayern alemán fue triunfal. Entró al partido en el segundo cuarto, cuando peor estaban las cosas, y lo hizo casi todo bien. En ataque y en defensa. Una actuación que, con las gradas llenas de aficionados, habría provocado una gran ovación para Thomas en el Carpena, y que se ha quedado en innumerables mensajes de felicidad en las redes sociales de aficionados cajistas ilusionados con el nuevo fichaje.

Thomas jugó 16:34 minutos, en los que aportó 11 puntos, con 4 de 4 en tiros de dos y 3 de 4 en lanzamientos libres. Capturó 4 rebotes, dos en cada canasta y firmó 13 de valoración con un +11 para el Unicaja con él en pista. El debut soñado, desde luego, para cualquiera.

Casi desde el inicio de la temporada el juego interior cajista, sobre todo la posición de center, ha estado en el centro de la diana de todas las críticas. La opción de que Deon Thomas fuera el pívot titular del Unicaja este curso 2020/2021 saltó pronto por los aires al evidenciarse que no era una buena decisión. Ante la negativa del club de acudir al mercado, se apostó por Rubén Guerrero y Volodymyr Gerun, a los que luego se añadió el canterano júnior Yannick Nzosa.

El paso de los meses no hizo nada más que avivar el debate sobre la necesidad de mejorar la plantilla con un fichaje interior. Un jugador que aportara rebote, intensidad, defensa y músculo. El consejo de administración del Unicaja declinó una y otra vez la opción de acudir al mercado, una situación que con la llegada de Fotis Katsikaris el pasado mes de enero saltó por los aires.

Thomas, en acción. Gregorio Marrero

Si Luis Casimiro había rechazado siempre la opción de reforzar la plantilla, Katsikaris llegó a Málaga con el mensaje desde el primer día de la necesidad de mejorar el juego interior para ser más competitivos. «Es evidente que necesitamos algún cambio en la plantilla», aseguró el griego en su segunda rueda de prensa.

Pero el club tampoco salió al mercado en ese momento, esperando liberar la ficha de Volodymyr Gerun para acometer la ansiada operación. Así, el Unicaja se tuvo que jugar sus suerte europea y la Copa del Rey sin el nuevo pívot, lo que limitó sus opciones en ambas competiciones.

La salida hace un par de semanas de Dragan Milosavljevic posibilitó liberar el dinero necesario para firmar a Malcolm Thomas, cuyo impacto en el equipo ha sido inmediato y que demuestra la necesidad perentoria que había de acometer una operación que tiene pinta de que llega un par de meses tarde, visto lo visto en la Copa y, sobre todo, en el Top 16 de la Eurocup.

Es verdad que solo ha sido un partido y que habrá que esperar para ver el acierto o no del fichaje de Thomas, pero la mejoría, con una rotación de nivel más, parece incuestionable. De momento, el pívot norteamericano no volverá a jugar con la camiseta verde hasta el sábado 13, cuando visite el Carpena el Herbalife. Los dos próximos partidos oficiales serán contra el Joventut y el AS Monaco, en la Eurocup, competición en la que Thomas no está inscrito. Una pena porque son dos choques que le vendrían muy bien para coger ritmo y acoplarse a los sistemas de Katsikaris.