Así es esto del baloncesto. Un equipo ya eliminado, plagado de bajas y sin presión alguna se impuso a otro que necesitaba el triunfo para clasificarse para el Top 8 y no jugarse el pase a cara de perro en la última jornada. El Unicaja llegó al Olímpico de Badalona sin nada por lo que luchar más que el honor, con solo 10 hombres, incluidos los canteranos Pablo Sánchez y Rafa Santos, y de esta manera hizo su mejor partido en el Top 16 de la Eurocup. Increíble, pero cierto. Lo que pidió Katsikaris se cumplió, sus jugadores salieron a la cancha con la energía necesaria para competir con un Joventut necesitado y le tumbaron por 13 puntos de diferencia (77-90).

El encuentro comenzó con el recital anotador de Ferrán Basas. El base de los verdinegros se echó la mochila a la espalda y anotó los primeros 12 puntos de su equipo (12-7). Los de Fotis Katsikaris demostraron que no habían ido hasta Badalona de paseo y completaron unos primeros minutos muy serios. De nuevo, el triple era la mejor arma de los malagueños, que tomaban la delantera en el electrónico tras cuatro aciertos desde el exterior (14-16). El técnico griego dijo en la previa que los canteranos iban a tener minutos ante las bajas y así fue. A 1:13 para el final del primer cuarto, Pablo Sánchez hacía acto de presencia en pista.

El primer parcial terminó con máxima igualdad (21-21) y tras la reanudación el Unicaja tomó la delantera (25-29). Pablo Sánchez, sin cortarse ni un pelo, estrenaba su casillero anotador con un triple desde la esquina (27-32). Dimitrijevic y el resto de jugadores diferenciales de la Penya empezaron a hacer acto de presencia en el partido. El intercambio de canastas en ambos lados de la cancha llevó el encuentro con solo un punto de ventaja para los locales al descanso (41-40).

Tras el paso por vestuarios continuó la misma tónica. Intercambio de golpes, sin que ningún equipo consiguiera enlazar algún parcial que le distanciara en el marcador. El segundo triple en el partido de Pablo Sánchez ponía en ventaja al Unicaja (56-59). Al final del tercer cuarto, los de Katsikaris se marchaban con su máxima ventaja en el partido (60-65).

El conjunto malagueño se cargó de faltas al comienzo del último periodo y entró en ‘bonus’ con más de seis minutos por jugar. Esto lo aprovecharon los de Carles Durán para situarse a solo dos puntos en el marcador (65-67). Cuando más apretado estaba el choque, Abromaitis tuvo su momento caliente en el ecuador del último parcial y clavó dos triples consecutivos que disparaban al Unicaja en el marcador (65-73).

Y en los momentos de la verdad, un 2+1 de Nzosa y un triple de Bouteille dejaban el partido en +10 para los de verde a 2:06 del final. Los badaloneses necesitaban un milagro, y nada más salir del tiempo muerto Brodziansky la enchufaba de tres (73-80). Pero Waczynski se encargó de finiquitar la contienda con un triple sobre la bocina de posesión a 1:17 del final (73-83). Al final, tras el carrusel de tiempos muertos y faltas, el Unicaja se llevó el triunfo por un contundente 77-90. Esto ya no cambiará la trayectoria del equipo en esta Eurocup, pero a buen seguro servirá para seguir ganando en confianza para lo que resta de Liga Endesa. El martes próximo, los malagueños cerrarán su participación europea ante el AS Monaco en el Martín Carpena.