A media tarde de ayer, saltó la «bomba». El Unicaja anunció que Eduardo García presentaba su dimisión como presidente del club, tras casi 11 años al frente de la entidad de Los Guindos. Una noticia que se barruntaba desde hace muchos meses y que García había comunicado a su entorno más próximo, pero que no estaba previsto que se produjera justo en este momento, en plena temporada.

Los últimos años de Eduardo al frente del club han sido especialmente duros, con varias rebajas económicas en el presupuesto del primer equipo, que han lastrado las opciones deportivas del Unicaja en Europa y en la Liga. El desgaste de su figura es muy evidente respecto a buena parte de la afición, al menos la que más se expone en las redes sociales, que se ha mostrado muy crítica con la labor de García.

La salida del presidente no va a ser la única novedad en el club en las próximas semanas. Desde que ayer se conoció la marcha de García de la poltrona verde, surgieron casi de inmediato varios rumores de otros cambios a la vista en el organigrama cajista.

Uno de los nombres propios que empezó a circular ayer mismo por los mentideros cajistas como posible alternativa presidencial es el de Pedro Ramírez. La verdad es que el perfil del malagueño cuadra perfectamente en lo que puede necesitar el club en este momento. Es un hombre de baloncesto, exentrenador del primer equipo, exentrenador también del filial, exayudante en la etapa de Javier Imbroda y exasesor presidencial con Ángel Noriega. Es una persona bien relacionada con las autoridades y un «hombre del Banco». Tiene tantas «cosas buenas» que es imposible que no aparezca en las quinielas.

Pedro Ramírez. | LA OPINIÓN

Otro hombre de baloncesto que seguro sería un buen presidente para este momento es Paco Alonso, con un profundo conocimiento del baloncesto dentro y fuera de las pistas, pero su nombre se puede dar por descartado por la presencia de su hijo, Francis, en el primer equipo equipo cajista. Sería una situación «especial» y no parece el mejor momento para esta opción.

Además de la marcha de Eduardo García, otro que puede abandonar el club, aunque en este caso el próximo verano, es el director deportivo Manolo Rubia. El de Jimena de la Frontera entró como relevo «temporal» tras la marcha de Carlos Jiménez y ahí sigue casi dos años después. Rubia está «cansado» y con ganas de dar un paso al lado, jubilarse y disfrutar del baloncesto y del Unicaja al otro lado de la trinchera, junto a su mujer, sus hijas y su nieta. Parece difícil que el nuevo presidente, sea el que sea, le convenza de lo contrario. Pero es «hombre de club» y habrá que ver qué pasa estos próximos meses.

La quiniela de sus posibles sustitutos es amplia. Suena con fuerza el nombre de Nacho Rodríguez. El malagueño ejerce la función de manager deportivo actualmente en la sección de baloncesto del FC Barcelona, pero su futuro allí no está claro. Joan Laporta ha llegado a la presidencia culé con sus propias ideas y con un nuevo equipo de trabajo. Ayer mismo, el nuevo presidente blaugrana despidió a Albert Soler, director de secciones profesionales del club, o sea, el jefe de Nacho. Si se cumple su salida del Barça y Manolo Rubia no cambia de idea, el exbase cajista podría ser un sustituto perfecto al ejercer una labor casi idéntica en el Barça y ser perfecto conocedor del mercado y del mundo tan turbio de los agentes y sus «cosas».

Otros dos nombres que se relacionan con el club en la opción de director deportivo son dos viejos conocidos como Berni Rodríguez, que no necesita presentación y ejerció esta misma labor en el Baloncesto Sevilla y el actual director deportivo del propio cuadro sevillano, Juanma Rodríguez, que fue ya director deportivo cajista en la etapa dorada del club y que es hermano del propio Nacho.

También se anuncian cambios en las funciones de otros de los miembros del organigrama verde. Hasta la fecha, solo el propio presidente, Eduardo García, y el secretario, Isidro Rubiales, tenían poderes para firmar papeles en nombre del Unicaja Baloncesto. Esta función la mantendrá el nuevo presidente, obviamente, también el secretario y a ellos dos se unirá Sergio Corral, vocal del consejo de administración de Unicaja Baloncesto y director general de la Fundación, además del gerente Francisco Sáez, que se ha ganado con su buena labor desde que llegó al club procedente del Unicaja Almería el tener una mayor presencia en la toma de decisiones de la nueva etapa que se abrirá a partir de ahora.

Los próximos días se conocerán más detalles. Seguro que habrá otros nombres que no han trascendido todavía. Es evidente que estamos ante una nueva etapa en el Unicaja Baloncesto. Lo importante es que lo que se haga, se haga bien y que sirva para mejorar.