Hay pocas certidumbres en estos días sobre el futuro inmediato del Unicaja. Desde que el pasado lunes se conociera la dimisión de Eduardo García como presidente del club y que el presupuesto del próximo proyecto está pendiente de una reunión entre la Fundación Unicaja, propietaria del equipo de baloncesto, y el Unicaja Banco, su único patrocinador (por ahora), todo son conjeturas sobre el futuro del club de Los Guindos de cara a la temporada 2021/2022.

Antes de que García anunciara la pasada semana su adiós por sorpresa, solo había una operación a la vista para la que existe un consenso general entre todos los estamentos del club: la renovación de Rubén Guerrero para las próximas temporadas.

El pívot marbellí acaba contrato el próximo 30 de junio y, salvo giro radical no previsto, tendrá próximamente sobre su mesa una oferta de renovación por varios años, podrían ser entre 3 y 4, para que el pívot marbellí siga siendo jugador del Unicaja. En lo que va de curso, Guerrero ha jugado 44 partidos, en los que ha sido titular 32 veces. Sus medias son 4.3 puntos, 3.5 rebotes y 5.2 de valoración, en 15:27 minutos por partido.

El club quiere mantener su apuesta por Rubén Guerrero y trazar con él un plan de futuro que sea positivo tanto para el jugador como para el propio Unicaja. Es verdad que el marbellí no ha tenido esta presente campaña un rendimiento muy regular, pero lo cierto es que ha recaído sobre él un rol de pívot titular durante toda la etapa de Luis Casimiro que le ha obligado a asumir una responsabilidad que parece que no le ha favorecido en su progresión como jugador. Solo con el reciente fichaje de Malcolm Thomas ha rebajado su rol protagonista en el equipo, que ha pasado ahora a competir directamente con Yannick Nzosa por los minutos que el nuevo interior norteamericano deja libres en la rotación del puesto de center.

Según ha podido saber La Opinión de Málaga, la idea es asegurarse la continuidad de Guerrero sin descartar que la próxima temporada, la 2021/2022, el jugador juegue cedido en otro club de la ACB, para regresar a Málaga el verano de 2022, coincidiendo con la más que previsible salida de la plantilla en ese momento del propio Nzosa, que acudirá a draft de la NBA con muchas opciones de dar el salto ya a la mejor Liga del mundo.

Guerrero es uno de los pívots con mayor proyección del baloncesto español, como lo demuestra su presencia en la selección nacional de Sergio Scariolo cada vez que hay una Ventana FIBA. El marbellí es un fijo en los esquemas del entrenador italiano con el equipo nacional siempre que son bajas los NBA y los jugadores de Euroliga. En el Unicaja saben del potencial de Guerrero y el objetivo es que el jugador de 25 años siga en la disciplina cajista las próximas campañas.

El jugador marbellí regresó al final de la temporada 18/19 a Málaga tras su paso por Estados Unidos durante seis años. Primero estuvo en la Prep School de Sunrise Christian Academy y después en las universidades de South Florida y Samford. En el equipo de Alabama es donde firmó sus mejores estadísticas: 13.5 puntos, 8.5 rebotes y 2.2 tapones fueron sus números en 29 partidos.

El Unicaja, tras formar a Guerrero en su cantera, se guardó el derecho de inscripción preferencial sobre el pívot en caso de regresar al baloncesto ACB, el mismo caso que con su actual compañero Francis Alonso. Eso ocurrió en mayo de 2019, momento en el que se incorporó a los entrenamientos de la primera plantilla y firmó un contrato por las dos siguientes campañas, la pasada 2019/2020 y la actual 2020/2021.

A pesar del momento de stand by que hay en el club actualmente, sin presidente, sin presupuesto y sin la continuidad asegurada ni de Fotis Katsikartis como entrenador ni de Manolo Rubia como director deportivo, todas las partes tienen como objetivo que el pívot natural de Marbella siga siendo las próximas campañas uno de los emblemas de la cantera en la primera plantilla.

Rubén Guerrero renovará su contrato con el Unicaja en próximas fechas y solo está por ver si la próxima campaña la cumplirá vistiendo de verde cajista o se sigue con él ese «plan de futuro» por el que se apuesta desde la entidad cajista, buscándole otro equipo de ACB en el que pueda crecer como jugador, de la misma manera que en su momento se hizo con Alberto Díaz, que pasó por Bilbao y Fuenlabrada antes de volver a Málaga para tener un rol importante en la primera plantilla cajista.