Un buen último cuarto, después de una noche que por momentos amenazó ruina, permitió al Unicaja sumar ante el RETAbet Bilbao una nueva victoria liguera que vale oro puro en la lucha por entrar en el play off por el título cuando dentro de poco más de un mes la Liga Regular eche el cierre.

Nadie se acordará dentro de unas semanas si el triunfo ante los vascos fue brillante o feo, si fue más merecido o menos, pero la verdad es que la imagen del Unicaja durante los 30 primeros minutos del partido estuvo bastante lejos de lo esperado. Se ganó y no hay nada que objetar. Pero si esta noche de jueves llega a estar al otro lado de la pista en el Palacio un equipo con un poco más de dinamita, con un poco más de talento y con un poco de mala leche... no sé, no sé.

Después de 19 días sin competir y con tres bajas en la rotación, al equipo de Fotis Katsikaris le costó la vida misma jugar un baloncesto mínimamente aseado. Solo Brizuela, imperial en ataque casi todo el partido, lo vio claro. El guipuzkoano se salió, se fue hasta los 31 puntos y permitió al equipo ganar un partido que hubiera sido muy duro dejar escapar.

Mención especial también, por cierto, para Abromaitis, que en el inicio del último cuarto, en el momento más caliente del partido, dio un paso al frente en defensa y en ataque y fue el escudero perfecto de la "mamba vasca", coliderando a los verdes hacia la victoria.

Desde el mismo arranque del partido se vio que no iba a ser una noche ni cómoda ni tranquila. Mumbrú sorprendió con una defensa zonal de inicio que provocó dudas al ataque cajista. El equipo estuvo espeso y ni las rotaciones de Katsikaris, que utilizó a 9 de sus 10 profesionales sanos (todos menos Francis Alonso), pudieron sacar al equipo de su letargo. El partido alcanzó el minuto 10 con 18-22 para los bilbaínos y una imagen muy desangelada de los de verde.

En el segundo cuarto no mejoraron las cosas. El Unicaja fue incapaz de jugar dos minutos seguidos a buen ritmo. El marcador estuvo equilibrado, pero la imagen del equipo fue muy triste. Katsikaris lo intentó con tres "pequeños", cambió otra vez a sus dos interiores... Todo dio igual porque el equipo fue incapaz de correr, incapaz de tirar con acierto e incapaz de imponer su presumible superioridad. El 35-38 del descanso, solo 3 abajo, fue la mejor noticia tras 20 minutos para olvidar.

Los verdes mejoraron su imagen en el arranque del tercer cuarto. Un parcial de 13-2 permitió a los cajistas crecer en el marcador (48-42). A base de apretar en defensa, el Unicaja mejoró en ataque. Pero la alegría duró poco. Brown y Rousselle acudieron al rescate de su equipo, el RETAbet Bilbao reboteó mejor y el partido se fue al último parón con un inquietante 58-60 para los vascos.

Entonces fue cuando un gran Abromaitis dio luz a su equipo. El americano robó dos balones en defensa, estuvo activo en ataque y lideró un parcial de 16-2, con poco más de 5 minutos por jugarse, que rompió el marcador de forma definitiva, 74-62. De ahí al final, el Unicaja ya fue dueño y señor de la situación, que desembocó en el 88-74 definitivo.

En fin, que cada partido en este esprint final liguero va a ser una final. No estar en el play off sería un colofón dantesco para una temporada que se ha ido torciendo según pasaban las semanas y los meses. Sin Europa demasiado pronto y con solo un suspiro copero, estar en el play off es una obsesión y pelear y competir ante el rival que toque en cuartos de final, una obligación para una plantilla que está muy lejos de lo que se esperaba cuando arrancó la temporada.

No hay mucho margen ahora para la celebración. En solo unas horas, viaje a La Laguna para visitar al poderoso Lenovo Tenerife en una nueva entrega liguera, este domingo noche. Una cita de postín ante un rival de caché que medirá el estado deportivo de los verdes camino del ansiado play off por el título.