No corren buenos tiempos en el entorno del Unicaja. En lo deportivo, el equipo no funciona y muestra síntomas muy preocupantes; en lo social, el club sigue sin presidente, desde la marcha de Eduardo García, y sin saber tampoco a qué atenerse de cara al futuro inmediato, a expensas de que la Fundación (propietaria del club) y el Banco (patrocinador único) se sienten a diseñar el proyecto de la próxima temporada. Al menos sí se sabe «oficiosamente» que el club de Los Guindos tendrá una Licencia de tres años para participar en la Eurocup, lo que le abrirá al Unicaja las puertas de volver cada temporada a la Euroliga, al menos hasta 2024.

Pero si el futuro del club está en el aire, preocupa todavía más la espiral decadente en la que parece instalarse el actual proyecto 20/21, sobre todo tras las dos dolorosas derrotas de los últimos partidos de Liga ante el Lenovo Tenerife y frente al Casademont Zaragoza.

La verdad es que el equipo está instalado en una crisis de juego en la que no se ve luz al final del túnel. En el partido del sábado, contra los maños, la exhibición de impotencia resultó, por momentos, sonrojante. Las palabras de Fotis Katsikaris en la rueda de prensa posterior al partido, diciendo que los jugadores «quieren, pero no pueden», no sirve nada más que para aumentar las dudas sobre un proyecto mal «fabricado» el pasado verano, descompensado entre el juego interior y el exterior, con una alarmante falta de músculo y físico y con unas lagunas defensivas que permiten a sus rivales rozar o alcanzar los 100 puntos con una facilidad pasmosa.

La llegada de Fotis Katsikaris a finales del pasado mes de enero y la de Malcolm Thomas para mejorar el juego interior, algunas semanas después, pareció cambiar la dinámica negativa que atravesaba el equipo las últimas semanas en las que Luis Casimiro dirigió el banquillo verde, pero lo cierto es que la imagen y las sensaciones que emana ahora el Unicaja son bastante similares a las de aquellos días en los que el club dio un volantazo en busca de una solución a tanto problema.

Es verdad que las lesiones están siendo un lastre para el equipo. Sin Mekel sin Carlos Suárez y sin Nzosa el Unicaja es menos Unicaja, pero no puede ser excusa para una plantilla con 13 profesionales y con varios internacionales absolutos en varias selecciones nacionales.

La cuestión es que el proyecto del Unicaja 20/21 se tambalea. A falta de seis partidos, los cajistas deberán ganarlo casi todo para llegar a las 18 victorias que parece se necesitarán para amarrar la octava plaza de la clasificación, la última de las que dan derecho a jugar el play off por el título. Eliminados en Europa muy pronto, nada más arrancar el Top 16, eliminados a las primeras de cambio en la Copa del Rey (aunque tras uno de los mejores partidos de toda la temporada), no entrar ahora en el play off por el título sería traumático. Mejor, desde luego, ni pensarlo.