Este Unicaja no da para más. Es la triste realidad que vive el cuadro verde, fiel reflejo del estado del club. El UCAM Murcia no tiene ni más presupuesto ni más calidad en su plantilla que el cuadro malagueño, lo que sí tuvo es más ganas de ganar. Y cuando un equipo lo da todo y el otro está a verlas venir pasa lo que reflejó el electrónico del Palacio de los Deportes. Los de Sito Alonso solo necesitaron imponerse en intensidad defensiva, y acompañarlo de un gran acierto desde el triple en el segundo cuarto, facilitado por la pasividad cajista, para romper el partido antes del descanso y llevarse un triunfo que deja muy toca a los de Katsikaris (81-68).

Parecía imposible a principio de temporada, y más aún hace unas semanas cuando al Unicaja ya solo le quedaba pelear por acceder al play off, pero la posibilidad de que el conjunto de Los Guindos no juegue las eliminatorias por el título es real. Sobre todo, si no da un cambio radical -si es que es posible- en los cuatro partidos que le quedan para terminar la temporada regular.

El equipo del griego Katsikaris fue inferior de principio a fin. Solo en los primeros minutos fue por delante en el marcador gracias al acierto en su única arma, el triple (8-9). El encuentro entró en una fase de despropósito total en ambas canastas que dejó ese 8-9 hasta que restaban menos de 3 minutos para finalizar el primer cuarto. Lima y Frankamp cortaron la sequía (13-9) y solo Jaime Fernández era capaz de salvar la cara en este inicio de encuentro. Al término de los primeros 10 minutos, el marcador reflejaba un pobre 15-12.

Lo peor estaba por venir para el Unicaja. En el segundo cuarto llegó el descalabro absoluto de un equipo sin alma, que vagaba por la pista impasible, como si el ciclón murciano no fuera con ellos. Los de Sito Alonso se adueñaron de ambos lados de la pista, la defensa pimentonera paraba una y otra vez las entradas de los de verde, y en la otra canasta destaparon el tarro de las esencias para romper el partido desde el triple. Un parcial de 12-2 llevó el encuentro hasta el 32-20. Solo Jaime Fernández y Brizuela eran capaces de tirar de galones y hacer daño a la retaguardia del UCAM. Pero con eso no bastaba. Al descanso, el desastre era absoluto, 22 abajo (46-24). Tras un horrible segundo periodo, que los locales dominaron por 31-12, la remontada se antojaba imposible, más aún viendo las sensaciones que trasmitían los cajistas sobre el parqué.

Si el partido ya estaba cuesta arriba, se puso aún más nada más salir de vestuarios. Brizuela cometió dos faltas consecutivas, se colocó con 4 y tuvo que marcharse al banquillo. Y justo ahí, llegó la reacción del Unicaja. Con Jaime Fernández en la dirección y Deon Thompson ejecutando, los de Katsikaris firmaron un parcial de 3-17 para situarse a 10 (53-43). Se metía de lleno en el encuentro el equipo malagueño, que tenía por delante el último periodo para remontar 12 puntos (57-45).

Nada más comenzar el cuarto decisivo, Waczynski ponía por primera vez al Unicaja después de muchos minutos a menos de 10 puntos de su rival con un triple (57-48). Pero Taylor contestaba al instante (60-48). El propio jugador americano volvía a poner el partido imposible para los de verde con un 2+1 (65-50). Y Tomás Bellas, de nuevo desde el exterior, dinamitaba de nuevo el choque (68-50). Katsikaris tenía que parar el partido. Pero ya, con seis minutos por delante, había poco que hacer para salvar esa diferencia. El milagro no llegó, ni por asomo, y los de Alonso se acabaron llevando el partido por 13 (81-68). 

El Unicaja perdió y además dando las peores sensaciones posibles para afrontar estos últimos cuatro partidos. Sigue octavo gracias a que le tiene ganado el average particular al Herbalife, pero jugando así será complicado mantenerse en puestos de play off.