El Unicaja buscará en este próximo mercado estival jugadores con capacidad defensiva, con un físico potente y que den equilibrio al resto de la plantilla con contrato en vigor. No lo digo yo, ha sido el propio Fotis Katsikaris el que se ha encargado en casi cada rueda de prensa que ha ofrecido desde su llegada a Málaga, mediada la temporada, de explicar las carencias de una plantilla que se encontró hecha y que ahora podrá «remendar» con fichajes de su gusto.

La verdad es que Katsikaris, confirmado el pasado viernes como técnico cajista de cara a las dos próximas temporadas, siempre ha sido muy claro para explicar los defectos de su equipo: «El problema de la defensa es tremendo. Es tremendo. No usamos las faltas, no hacemos los deberes para jugar duro. Y eso nos afecta en ataque, perdemos la confianza. Hay que compartir el balón, buscar el mejor tiro y luego tienes que bajar a defender...» aseguró en la sala de prensa del Carpena minutos después de perder contra el Casademont Zaragoza de Luis Casimiro, que anotó en el Carpena 101 puntos.

La verdad es que si el Unicaja no está a partir de esta semana jugando el play off por el título de la Liga Endesa, mucha culpa del fracaso es por esa evidente debilidad defensiva que ha permitido a los rivales anotarle al equipo 90 o más puntos con una facilidad pasmosa. El Unicaja 20/21 ha sido un equipo con talento para anotar, pero con un sacrificio nulo atrás, que ha costado caer antes de tiempo en todas las competiciones.

Otra cuestión clave para explicar el fiasco del Unicaja estos últimos meses es la falta de físico que ha tenido este curso el róster verde y morado. La ausencia de músculo ha sido alarmante durante toda la temporada y el técnico griego tampoco ha escondido su opinión al respecto. Y es que cada vez que el Unicaja ha jugado contra un equipo con mucho músculo, Katsikaris se ha «quejado». El día de la derrota europea contra el AS Monaco, el griego fue especialmente contundente: «El físico es fundamental para un equipo de baloncesto que quiere competir a este nivel. Monaco ha hecho un equipo muy físico, en casi todas las posiciones. Es un modelo, no digo que Unicaja tenga que hacer el mismo modelo, pero en nuestro equipo falta físico. No lo digo yo, cualquiera que vea este equipo. No pudimos contra ellos ni en defensa ni en ataque. Todo esto por el físico. Ellos son capaces de castigarte, son verticales y fuertes. Para la temporada que viene, si quieres competir, el físico es uno de los elementos y factores más importantes»... Imposible ser más claro y anunciar lo que está por venir en este verano en el que habrá muchas novedades en el plantel cajista.

Además de defensa y de físico, también Katsikaris ha dejado entrever en varias ocasiones que el equipo estaba desequilibrado en esta campaña recién finalizada: «¿Tenemos talento? Sí ¿Tenemos problemas en defensa? Claro. Claro que tenemos. Y estoy buscando cada vez cómo vamos a defender para tapar las carencias que tenemos y tener un trabajo colectivo atrás. Tenemos problemas para competir porque nuestro talento no es suficiente. Llega hasta un punto y esa es la verdad. No es una excusa, es la verdad. Tenemos jugadores que pueden meter, pero si no tienes equilibrio…», aseguró en su día el técnico griego para explicar la mala confección de una plantilla con demasiados jugadores con un rol similar, sobre todo en los puestos exteriores.

Conocidos los problemas, toca ahora buscar soluciones. Con Alberto Díaz, Darío Brizuela, Jaime Fernández, Axel Bouteille, Tim Abromaitis, Carlos Suárez y Yannick Nzosa, todos con contrato en vigor, además de la posibilidad de ejecutar la cláusula de ampliación de un año más que tienen en sus contratos Francis Alonso y Adam Waczynski, el Unicaja buscará en el mercado fichar jugadores que tengan características totalmente opuestas a los que seguirán en el equipo el próximo curso para conseguir ese ansiado equilibrio.

Fichar un base complementario con Alberto Díaz, al menos un par de exteriores intensos y verticales (aunque no sean especialmente anotadores) y otros dos o tres jugadores interiores con centímetros, intimidación y capacidad para rebotear es una prioridad para construir un nuevo proyecto que tape las carencias que todos vimos desde la pasada pretemporada, que el club no quiso asumir en su momento y que Katsikaris, una vez tomó posesión del banquillo, ha «denunciado» en sus diferentes comparecencias ante la prensa.

Nadie dice que sea fácil arreglar el desaguisado del curso recientemente concluido para el Unicaja, pero lo que está claro es que el entrenador tiene perfectamente localizados los campos de mejora que hay que acometer. Esta próxima semana puede ser la definitiva para que Fundación y Banco comuniquen al club cuál será el presupuesto definitivo para empezar a rearmar la plantilla. El verano va a ser largo. Por delante, muchas decisiones que tomar. Acertar en el mayor número posible será lo que determine si la próxima temporada será mejor o mucho mejor que esta recién acabada. Peor es casi imposible...