El verano va a ser movidito en Los Guindos. Ya ha empezado fuerte con la renovación de Fotis Katsikaris en el banquillo, con cambios importantes en el consejo de administración, presidente nuevo incluido, y hasta con el trasvase de competición europea, pasando de la Eurocup a la FIBA Champions League. Pero todavía está por delante lo más importante, la renovación de una plantilla que tendrá muchas caras nuevas en su proyecto deportivo 21/22.

Al menos cinco refuerzos llegarán las próximas semanas al club de Los Guindos, una cifra que incluso podría ser mayor si tenemos en cuenta que hay jugadores con contrato en vigor que no tienen asegurado su futuro vestidos de verde y morado a partir del próximo mes de agosto. Y es que Jaime Fernández, Darío Brizuela, Axel Bouteille y Tim Abromaitis, todos ellos con un año más firmado, podrían (alguno de ellos) dejar Málaga en este inminente mercado veraniego.

La situación del Unicaja hacia los cuatro jugadores es idéntica: El club contará con un presupuesto menor para construir su plantilla y la idea es revisar los contratos de los jugadores a la baja, buscando cualquier solución que sea satisfactoria para ambas partes, rescisión incluida.

Jaime Fernández tiene un año más de contrato. El jugador madrileño es uno de los puntales del equipo, su polivalencia para jugar de «1» y de «2» le ha convertido en un fijo para Luis Casimiro y para Fotis Katsikaris, siempre que las lesiones le han respetado. En una tesitura deportiva y económica normal, sería imposible que el Unicaja le dejara salir teniendo contrato, pero el problema es que el puesto de escolta está saturado con Brizuela, Francis Alonso y él mismo, tres jugadores de un rol muy similar. El Unicaja quiere un cambio para esa posición, buscar un jugador más defensivo y más agresivo que equilibre el perímetro, por lo que alguno de los tres de la pasada temporada tendrá que salir.

Con Darío Brizuela pasa algo muy parecido. El vasco fue el mejor jugador del Unicaja en la segunda parte de la temporada. A pesar de que tiene contrato en vigor, si algún equipo de Euroliga viniera a por él, el club se sentaría a escuchar la oferta. En Los Guindos tienen claro que de todos los jugadores de la plantilla actual por el que más tajada económica se puede sacar es por Brizuela, por eso el donostiarra está en el escaparate y por eso no se puede descartar su salida, por mucho que para el proyecto deportivo del próximo curso sería una baja muy dolorosa y una decisión muy impopular. Eso sí, si sale Brizuela se quedará en Málaga Jaime y si es el madrileño el que sale, la continuidad de Brizuela estaría asegurada. El planteamiento del club para su próximo proyecto es contar con al menos uno de ellos.

El caso de Axel Bouteille es también especial. El francés tiene un año más firmado en Málaga, es un jugador de un potencial descomunal, un alero de primer nivel europeo, pero que por unas cosas u otras, ha mostrado a cuentagotas su calidad desde que viste de verde cajista. Con el galo están todas las opciones abiertas: podría irse este verano o podría incluso renovar a la baja ampliándole el contrato uno o dos años más.

En este caso la cuestión económica es especialmente importante ya que Bouteille tiene unas cifras firmadas en su contrato que están fuera de la nueva realidad económica en la que se quiere instalar a partir de ahora el club de Los Guindos.

El entorno del jugador ya sabe que su contrato es una carga muy importante para el club y que se quiere revisar en busca de una solución que sea satisfactoria para todas las partes.

Si un club viniera a por él, el Unicaja (salvo sorpresa) daría el ok a su salida. Es un jugador con cierto cartel y no se puede descartar. El club también ha trasladado a su agente la opción de estudiar una rebaja de su ficha de cara a la próxima temporada a cambio de estudiar una ampliación de su contrato.

En este caso, además, el tiempo apremia. El Unicaja quiere hacer un cambio en la posición de alero alto. Está decidido (al menos eso ha trascendido) que no repita la pareja Bouteille-Waczynski la temporada 2021/2022 porque se quiere en esa demarcación buscar en el mercado un jugador con características distintas, un alero más defensivo, que pueda jugar de espaldas al aro, con más físico, que tenga capacidad para ayudar en el rebote... La cuestión es que Waczynski tiene una cláusula en su contrato por la cual si el Unicaja no le da la baja antes del 30 de junio renueva su contrato de forma automática un año más, por lo que en los despachos de Los Guindos necesitan solucionar antes de esa fecha el futuro de Bouteille para decidir el del polaco.

El cuarto jugador con contrato, pero en el escaparate es Tim Abromaitis. El ala-pívot estadounidense fue el único fichaje que hizo el Unicaja en el pasado mercado estival. Se le hizo una oferta por dos años asegurados, por lo que Abromaitis tiene contrato para la próxima temporada 2021/2022 en Málaga.

Abromaitis ha hecho una temporada muy irregular, con mejores números que sensaciones, lo que le hace ser un jugador «prescindible» de cara al nuevo proyecto verde de Fotis Katsikaris. La situación es muy clara con él: cumplirá su contrato en el Unicaja... salvo que venga un equipo y se lo quiera llevar (y él acepte irse). Está descartado rescindirle el contrato o indemnizarle para que se vaya. Su salida se producirá solo si otro equipo lo quiere y se llega a un acuerdo entre las tres partes. De los cuatro jugadores que están en estas mismas circunstancias quizás es el que parece más complicado que abandone el club este próximo verano.

El caso es que habrá que estar muy atentos en los próximos días. El giro radical del club en sus aspiraciones europeas, cambiando la Eurocup y las opciones de jugar en el futuro inmediato otra vez la Euroliga, por disputar las próximas tres temporadas la FIBA Champions League, también supone un cambio para los jugadores, que ahora se encuentran con una realidad deportiva distinta a la que tenía el Unicaja cuando firmaron sus contratos con el club verde. Otro motivo más para pensarse y replantearse todas las partes el futuro próximo.