Ni los de Gregg Popovich eran un equipo tan malo por haber perdido dos de sus partidos amistosos ni los de Sergio Scariolo se habían colgado una medalla antes de empezar por haber ganado cuatro de cinco. Acaba la preparación, a partir de ahora cada minuto es clave. Ante un equipo más físico y con más talento, España cayó en el encuentro que se jugó ante Estados Unidos en Las Vegas por un resultado de 83 a 76. Fue una derrota sin apenas trascendencia más que poner el foco inmediatamente en los Juegos Olímpicos que empiezan en unos días. 

Estados Unidos llegaba al partido con el orgullo herido por los partidos anteriores y con un ambiente enrarecido por las bajas que han tenido recientemente de jugadores importantes como Bradley Beal y Kevin Love, a quienes han tenido que sustituir. De ahí, que los norteamericanos empezasen el encuentro como si se tratara de la propia final olímpica. España encontró muy pocos espacios para sumar puntos y, fruto del esfuerzo de los de Popovich, la ventaja fue de 9-3 para los locales. Sin embargo, apareció Ricky Rubio y la selección comenzó a jugar a lo que el base quiso. Con más acierto en los jugadores que salieron desde el banquillo y apretando más en defensa, España consiguió un resultado a favor de 14-18. 

El siguiente cuarto comenzó con la misma eficacia que España había mantenido durante los partidos amistosos en ataque y logró alcanzar la máxima diferencia (18-27) ante un rival en el que sus estrellas de la NBA aún no se habían consolidado en el encuentro. Hasta que llegó la hora de Kevin Durant, quien con dos triples y una canasta equilibró una disputa que lideraba España. Darío Brizuela pudo jugar los últimos tres minutos antes del descanso, lo único que disputó durante el encuentro, y no tuvo el acierto al que acostumbró otros días. Al entrar cometió pasos, se vio superado físicamente por Lillard y tuvo que frenarle con falta, cogió un rebote en ataque, recuperó un balón y lo perdió rápidamente. No obstante, la selección consiguió mantener esa ligera ventaja (36-38). 

Sin embargo, el partido cambió por completo a partir del descanso. España no encontró el acierto en el tiro del que pudo presumir durante la primera parte y Estados Unidos jugó con una marcha superior, como un ciclón. Tal había sido la superioridad de la selección que los norteamericanos habían liderado en el 9-7 y ya no volvieron a hacerlo hasta el 48-46 con un triple de Damian Lillard que le cambió la cara al partido. Ni el tiempo muerto que pidió Scariolo pudo frenar el juego local y el declive de los visitantes. LaVine comenzó a meter sus triples, el base de Portland percutió en la zona española y alcanzaron el final del cuarto con una ventaja de 10 puntos que solo pudo maquillar un triple de Sergio Rodríguez (57-50). España había encestado en 10 minutos un total de 12 puntos, mientras que Estados Unidos había conseguido 21

El combinado nacional no fue capaz de reaparecer en el partido. El equipo bajó los brazos, no tuvo las ideas claras en ataque y Estados Unidos siguió corriendo, desplegó su físico en ataque y tuvo las manos más activas en defensa. España se abrió para cerrar los triples y los locales encontraron tiros liberados en la zona, lo que les hizo conseguir ventajas de 16 puntos. Los de Sergio Scariolo tuvieron un parcial de 11 a 2 y el partido acabó con un resultado de 83-76, donde fueron claves las 20 pérdidas de España por solo 8 de los locales.

Tras cuatro victorias y una derrota en los partidos de preparación, el próximo reto para la Selección Española serán ya sí los Juegos Olímpicos de Tokio. Su primer partido será el lunes 26 de julio a las 14 horas ante Japón