La Federación Española de Baloncesto hizo oficial ayer que el jugador del Unicaja Darío Brizuela no disputará los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El escolta vasco se ha quedado a las puertas del torneo y se ha confirmado el listado que hizo público el Comité Olímpico Español hace unos días en el que se incluía entre los 12 elegidos a Juancho Hernagómez, a pesar de su lesión.

Aunque la noticia sea dolorosa para el vasco, lo cierto es que el escolta del Unicaja será una pieza esencial en el relevo generacional que llevará a cabo la selección española tras el torneo de Tokio. Y ahí, Brizuela está llamado a ser protagonista.

Disputar esta gira de preparación de la mano de Sergio Scariolo ha sido fruto del trabajo que ha desempeñado en el Unicaja durante los últimos meses. A pesar de que el club verde no ha conseguido los resultados esperados ni en Liga Endesa ni en Eurocup, en Los Guindos han podido contar con dos buen as noticias: la irrupción del joven pívot Yannick Nzosa y el buen tono durante toda la campaña de Darío Brizuela.

El jugador vasco ha conseguido potenciar durante esta última temporada sus aptitudes en ataque que le han servido para conseguir varios récords tanto en la entidad malagueña como a nivel personal.

Ha sido el máximo anotador del Unicaja en la temporada regular promediando en Liga Endesa 13,91 puntos en los 34 partidos que ha disputado y también ha alcanzado su pico anotador durante un año en ACB (473 puntos). Debido a su talento en la cancha y a la gran incidencia que tiene durante los encuentros, se ha convertido en el jugador más valorado del club malagueño (11,6 por partido) por encima de jugadores como Jaime Fernández y Malcolm Thomas, que tuvieron de media 11,1 y 9,9 de valoración respectivamente.

Brizuela, abrazado tras anotar en Santiago una canasta ganadora

Para el recuerdo queda aquel partido de cuartos de final de Copa del Rey ante el Barça donde estableció varias marcas importantes que, aunque no le sirvieron al equipo para ganar, sitúan a Darío Brizuela en clasificaciones estadísticas que quedarán para la historia. La primera de ellas son los 33 puntos que anotó en ese partido, siendo 14 de ellos en aquel primer cuarto tan brillante que llevaron a cabo los jugadores de Fotis Katsikaris. Tal nivel de anotación le convirtió aquel día en el cuarto jugador nacional de la historia que conseguía superar la treintena de puntos en la competición del KO y es que desde Jordi Villacampa en 1991, no lo hacía nadie.

Esos 33 puntos del torneo copero se convirtieron en su récord de anotación personal. No obstante, igualó los 31 puntos que había conseguido en Movistar Estudiantes, su anterior equipo, anotando la misma cantidad con la camiseta cajista ante RETAbet Bilbao Basket y otros 30 le metió al Joventut. Estos dos encuentros superiores a la treintena de puntos sumados al de la Copa del Rey le han convertido en el primer jugador nacional de la historia del Unicaja que consigue la marca de 30 o más puntos en tres partidos durante una temporada.

No solo ha conseguido mejorar en la faceta anotadora, sino que también lo ha hecho en otros aspectos del juego. Darío Brizuela recuperó durante la pasada temporada 20/21 un total de 31 balones, su cifra más alta. Asimismo, mejoró en la visión de juego y en el movimiento del balón, ya que aumentó su número total de asistencias durante este último año: 106, récord personal.

Y no solo a nivel de club, sino también con la selección española. Debido a sus grandes registros en el Unicaja, Sergio Scariolo contó con la presencia del escolta cajista en las «ventanas» de esta última temporada. Darío Brizuela ya acumula 15 internacionalidades y además de ser un revulsivo en esta gira de preparación, tuvo un papel protagonista en los encuentros de clasificación para el Eurobasket de 2022 promediando 16,5 puntos y 12,5 de valoración en cuatro partidos, lo que demuestra que el buen juego desarrollado en Málaga lo ha conseguido trasladar a nivel de selección.

A pesar de no haber accedido finalmente a los Juegos Olímpicos debido a la alta competencia que tiene la selección, está claro que el vasco ha cerrado un año para enmarcar. El próximo paso será fusionar todo lo aprendido de Scariolo este verano y todo lo que le aporta Fotis Katsikaris para hacer que Brizuela crezca y su mejora en el juego pueda repercutir en que el Unicaja consiga los objetivos marcados para la temporada 21/22.