No mucha gente sabrá que Manolo Rubia fue jugador mío cuando yo empezaba a entrenar a Maristas, allá por la temporada 84/85. Yo era profesor del colegio y entrenaba al equipo. Manolo era un magnífico defensor, corría muy bien el campo, tenía buenas manos... era un alero bastante completo.

La vida cogió otro rumbo, él empezó a trabajar y tuvo que dejar al equipo. Se puso a entrenar en la cantera de Maristas y luego ya empezó su etapa como delegado en lo que entonces era el Caja Ronda.

Me acuerdo de que cuando coincidimos ya siendo Unicaja, en la temporada 92/93, yo me encontré a una persona generosa, apasionada en su trabajo, un hombre que amaba y ama el baloncesto y que fundamentalmente tenía siempre una capacidad de servicio para todo el mundo.

Manolo siempre encontraba las soluciones más inverosímiles para cualquier situación que se planteaba. Si tenía que ayudar en cualquier momento, por complicado que fuera, lo hacía sin dudar y con acierto.

Yo establecí una relación de trabajo fantástica y personal también con él. De ahí, lógicamente, que cuando me nombraron seleccionador nacional de España no tuve ninguna duda en llevarlo conmigo a la selección española como delegado.

Quise en la Federación Española de Baloncesto que lo nombraran y así fue y creo que también marcó una época dentro de la selección española, compartiendo grandes éxitos con todas las selecciones.

Yo no creo realmente que Manolo Rubia se vaya esta semana de forma definitiva de este mundillo. Manolo nunca se va a ir del baloncesto, siempre va a estar en el baloncesto y siempre va a ser una opinión muy respetada por todos los que forman parte del mundo del baloncesto.

Él conoce muy bien este mundo, conoce muy bien a todos los actores y protagonistas que hay dentro de este ámbito y yo creo que efectivamente nunca se irá del todo. Siempre estará ahí e insisto, siempre será muy interesante escuchar su opinión porque evidentemente es la opinión de un hombre de baloncesto y de un hombre que siempre ha amado el baloncesto en las distintas responsabilidades que ha acometido a lo largo de toda su extensa trayectoria profesional.

Así que yo pienso que esto es un punto y seguido en su trayectoria personal y profesional y, como siempre, le voy a desear lo mejor de cara al futuro porque ha formado parte de alguna manera de mis distintas etapas a lo largo de mi vida.