El Unicaja finalizó una pretemporada de cinco partidos (Betis, Real Madrid, Murcia, Obradoiro y Joventut) con un balance de cuatro victorias, una derrota y sensaciones que han ido quizás de más a menos, a pesar de que los encuentros se han resuelto de manera favorable. Los de Fotis Katsikaris debutarán el próximo domingo en Liga Endesa frente al Obradoiro con muchas luces, pero también con algunas sombras.

Implicación en el rebote

El rebote fue uno de los mayores dolores de cabeza que tuvo el Unicaja durante la temporada pasada y parece que ese problema se ha mitigado de cara a este nuevo curso. Uno de los objetivos con los fichajes estivales era buscar a jugadores que aportaran mayor capacidad reboteadora y parece que se ha conseguido.

El técnico griego ha incidido especialmente en esta faceta durante el verano y las estadísticas muestran que ha dado resultados positivos: el Unicaja ha ganado en este apartado a todos sus rivales de pretemporada, a excepción del UCAM Murcia, con la implicación de todos los jugadores que trabajan con especial atención este aspecto.

Equilibrio en el juego

El Unicaja ha lanzado una media de 37,6 tiros de 2 puntos (38,8 el año pasado) y 24,2 triples (26,1 el año pasado). Las estadísticas no muestran mucha diferencia, pero el juego del equipo sí ha cambiado. Si antes la primera opción era tirar desde la línea de 6,75, ahora el primer intento, muchas veces, pasa por meter el balón para que el pívot pueda anotar desde la zona.

Decisiones en los finales

El técnico ha alabado durante esta pretemporada la capacidad de tomar buenas decisiones que ha tenido la plantilla en los últimos minutos de los partidos (Murcia y Obradoiro) en los que el resultado era ajustado a escasos instantes del final.

El Unicaja perdió el año pasado varios partidos en los últimos instantes por malas decisiones o fallos en jugadas que venían preparadas de la pizarra y el hecho de haber ganado los dos que han llegado con un resultado ajustado es una buena señal para los intereses cajistas.

Posición de base

Un buen equipo funciona si tiene un gran director en la cancha que le haga jugar. Alberto Díaz no ha contado con muchos minutos en la pista y Norris Cole no es ese «1» que provoca que el Unicaja encuentre esos espacios abiertos para que sus compañeros anoten con facilidad. Por lo que la solución por el momento ha sido Jaime Fernández sin ser un base puro.

El juego ha acusado esta sombra en la posición de base y es que el Unicaja ha promediado en estos cinco partidos 12,8 asistencias (muchas de ellas son del madrileño) cuando el año pasado superaba las 16.

Defensa

El Unicaja mejoró la campaña anterior su faceta anotadora, dando muestra de su talento en ataque. Entonces, ¿cuántos puntos encajó para perder más de la mitad de los partidos que disputó? La defensa naufragó y ha mejorado mínimamente. Sin embargo, el Unicaja sigue sin ser ese equipo que gane los partidos desde la defensa.

Una de las cuestiones en las que más ha sufrido ha sido con la defensa del juego interior y debido a este problema los pívots se han cargado de faltas. Esto ha ocurrido especialmente ante «centers» con mayor velocidad y movimiento en la pintura. Sin embargo, este problema se extrapola a un juego exterior en el que sigue faltando físico.

Lesiones

El punto negativo de esta pretemporada han sido las lesiones: La baja ahora de Brizuela y el poco ritmo con el que llegan, tras la pretemporada Nzosa, Alberto Díaz y Carlos Suárez, es un problema si se tiene en cuenta que el Unicaja juega en una semana 3 partidos de Liga Endesa. Además, son cuatro jugadores de gran impacto en el juego, ya sea en ataque o en defensa, y que acusarán el poco rodaje adquirido en esta fase de preparación.