Ni el cansancio acumulado tras una "excursión" europea de 5 días con más hoteles y aviones que un viaje de bodas ni el descaro y buen baloncesto del equipo revelación de la Liga Endesa pudieron frenar este sábado el ritmo de un Unicaja que sumó ante el Leche Río Breogán su tercera victoria en los últimos 8 días. Un triunfo sufrido, después de 40 minutos de mucho trabajo en el que el Unicaja rozó la tragedia un par de veces, pero supo revivir y competir para llegar al final con opciones y tiempo suficiente para rematar a su rival. Honores especiales, esta vez, para Norris Cole. Él siempre creyó en que sí era posible y fue el líder anotador de los verdes en un día en el que costó más que de costumbre ver el aro rival.

El Unicaja, a la espera de lo que pase mañana en el resto de la jornada, se afianza ya en la zona noble de la tabla, esa que te permite jugar la Copa del Rey al acabar la primera vuelta y estar en la lucha por el título, cuando la Fase Regular eche el cierre en mayo. Alguno pensará que no tiene ningún mérito y que es el sitio natural de este club, de esta plantilla y hasta de esta afición. No le falta razón al que opine así, pero viniendo de donde venimos los dos-tres últimos años, la verdad es que da regusto mirar la clasificación y ver a los de Los Guindos tan arriba. Y el que diga que no, es que ni siente ni padece... o no es del Unicaja.

No era un partido nada fácil. Este Breogán es un equipo que no tiene ninguna estrella, pero sí muchos obreros. Los de Paco Olmos saben jugar a esto, defienden cada jugada como si fuera la última y demostraron en Málaga buena parte de los argumentos que han puesto sobre el parqué en este inicio de temporada para convertirse en un equipazo dificilísimo de batir.

Al Unicaja no se le puede poner ni una pega. Si acaso, que no debió empezar tan frío. Su entrada en el partido le pudo costar muy cara, pero es verdad que supo reponerse e ir, poco a poco, remontando en el marcador hasta rematar a su rival cuando ya no había tiempo para su reacción. No sé hasta dónde llevará Fotis Katsikaris a este grupo, pero hay que reconocer que el técnico griego ha convertido a la plantilla perdedora del curso pasado en un equipo que ahora sabe apretar los dientes cuando vienen mal dadas, que juega con orden y que compite. Te puede gustar más o menos su baloncesto, pero este Unicaja 21/22 es un equipo del que te puedes fiar hasta el minuto 40. Veremos qué pasa cuando lleguen retos más exigentes del tipo Barça, Madrid, Baskonia..., pero por ahora, aunque sin brillo, va sacando victorias camino de la Copa 2022, primer gran objetivo del curso.

El primer cuarto arrancó con el punto de mira desviado por parte de unos y otros, 3-4, después de 4 minutos de juego. Katsikaris paró el partido con 3-9, pero el equipo no reaccionó, 5-14. La defensa del Breogán rozó la perfección, incomodó a los verdes, que sufrieron atrás y delante. El 5-20 a 2:49 encendió todas las alarmas. El Unicaja estaba espeso, sin saber qué hacer. Un triple de Barreriro cambió el chip del equipo, que mejoró en su esfuerzo defensivo y alcanzó el final del primer cuarto 13-20.

Siguió la mejoría de los cajistas con el paso de los minutos. A 1 se colocaron los de Katsikaris, tras un ratito eléctrico de Cole, 23-24, con 6:18 por delante hasta el descanso. Ahí se frenó la primera reacción verde. Con el casi siempre MVP Jaime Fernández negado en el tiro (2 puntos al descanso) y con el Breogán jugando un baloncesto sencillo a partir de su defensa, el marcador volvió a ponerse cuesta arriba, 12 abajo, 25-37, a 1:36 del intermedio. Katsikaris volvió a llamar al orden a los suyos, que aprovecharon los ultimos 96 segundos del primer tiempo para revivir y se fueron al intermedio mucho más cerca en el marcador de su rival, 30-37.

Mahalbasic se convirtió en una pesadilla en el inicio del tercer cuarto. Él solito mantuvo a los suyos en el partido. Una canasta de Jaime igualó el marcador, 44-44, con 5:26 por jugarse del tercer acto. Olmos paró el partido en un Carpena loco con los suyos. Otra canasta de Jaime obró el milagro, 46-44. Por fin por delante. Lo más difícil estaba hecho. Después de una máxima de 4, el partido llegó al minuto 30 con 51-49 y todo por decidir.

El partido se convirtió en un toma y daca en el esprint final. Del 53-56 al 59-56. Una por aquí...una por allí. El Carpena fue una olla a presión. Tiró a muerte del equipo. Un triple de Cole y una entrada de Jaime pusieron la máxima, 64-56, a 2:58 del final. Sufriendo, trabajando, "muriendo" en cada de fensa y dejando que Norris Cole hiciera el "trabajo" en ataque, el Unicaja acariciaba ya la victoria. Jaime también tiró del carro a la hora de la verdad. Suficiente para que los verdes cerraran el partido con un 72-64 que sabe a gloria.

Corren buenos tiempos para el Unicaja. Líder desde el primer día en la BCL europea y asentado ya en la zona alta de la clasificación, con 3 victorias en 5 jornadas. ¡Ay, ay, ay! si Kramer no mete la "manoletina" que se cascó sobre la bocina el día del Gran Canaria hace un par de sábados en el Carpena... Manresa, próxima estación.