No ha empezado bien la temporada para Yannick Nzosa. El pívot cajista no acaba de arrancar y en el club de Los Guindos están preocupados más por el entorno del jugador que con el propio chaval, que sigue trabajando como el que más en los entrenamientos, pero parece jugar los partidos con el freno de mano echado.

El propio Fotis Katsikaris ya lo verbalizó días atrás. «Yannick es una situación que no es fácil para él. Todo el runrún y la historia esta está ahí y tiene que aislarse y centrarse en el juego, disfrutar como un joven de su edad debe hacer en la pista», dijo su técnico.

La cuestión es que el canterano aparece como uno de los jugadores mejor posicionados para el draft de la NBA del próximo verano. Ayer mismo, el sitio web www.eurohopes.com lo situaba en el número 1 de los jugadores FIBA para el citado draft y en varias páginas americanas su nombre se vincula sistemáticamente en el top 5 de todos los jugadores de la generación de 2003, una auténtica barbaridad, que parece haber descentrado al jugador, que sigue siendo un niño de solo 17 años, aunque su entorno sea ya más propio de un profesional con futuro inmediato en la mejor liga de baloncesto del mundo.

Este pasado miércoles varios ojeadores de distintas franquicias de la NBA acudieron al Carpena para verlo en directo en el partido contra el Lavrio Megabolt griego. Días atrás, también lo visitaron en Málaga para comer con él, reunirse y charlar sobre su futuro los principales dirigentes de la empresa Creative Artists Agency (CAA), la agencia por la que fichó Nzosa en septiembre del año pasado y que es una de las más importantes del mundo, con jugadores como Joel Embiid, Mario Hezonja o Zion Williamson, entre sus representados, entre los que también están los dos hermanos Gasol, Pau y Marc.

La cuestión es que hay mucha gente, quizás demasiada, rodeando y «aconsejando» a Yannick, algo que parece que está afectando el rendimiento del jugador. Nzosa sabe que si no tiene ningún percance físico, su nombre será uno de los primeros que suenen el próximo verano en la noche del draft. En CAA están preparando ya su desembarco en la mejor Liga del mundo, pero mientras tanto, por miedo a lesionarse e hipotecar ese futuro brillante que le espera o por el motivo que sea, la verdad es que la progresión de Nzosa parece haberse estancado.

En los 8 partidos de esta temporada, Yannick tiene unas medias de 2.5 puntos, 2.4 rebotes y 2.9 de valoración, en 13:52 minutos sobre la pista. Sus números de la pasada temporada fueron 4.4 puntos, 2.6 rebotes y 5 de valoración, en 11:36. O sea, que ha bajado todos los valores, a pesar de jugar más tiempo.

En realidad no son solo los números, su actitud y su implicación en el juego tampoco es la misma que la pasada campaña. Esas carreras, esa manera de hundir la pelota en el aro rival o esos tapones jugándose el físico ante pívots mucho más corpulentos se han visto con cuentagotas en lo que va de curso.

A su edad es normal que todo lo que tiene alrededor le pueda afectar anímicamente. El toque de atención público de su entrenador esta pasada semana debe hacerle reaccionar. Hay una opinión unánime de que Nzosa va a ser una estrella del baloncesto y que va a tener una carrera importante en el baloncesto profesional americano, pero esta temporada debe ser clave para él, debe convertirse en un jugador importante en Europa y para eso debe tratar de aislarse de todo ese «ruido» que ahora le rodea. Por su bien y por el del Unicaja.