El Unicaja mantiene activada la búsqueda en el mercado de un jugador que llegue de manera inmediata a Málaga para reforzar el juego interior cajista, que ha mostrado muchas lagunas en estos primeros meses de la temporada.

Como ya se ha informado, Rubén Guerrero será el que deje hueco en el róster a ese ansiado refuerzo, saliendo el canterano marbellí cedido hasta final de temporada al Coosur Real Betis, uno de los muchos equipos de la Liga Endesa que han preguntado por él en las últimas semanas al club cajista y al entorno del propio jugador.

Se busca en Los Guindos un jugador polivalente, que puede jugar de «4» y de «5», con capacidad para rebotear, intimidar y defender en la pintura a los pívots rivales. Requisito imprescindible es que no tenga pasaporte extracomunitario ya que el Unicaja tiene las dos plazas cubiertas que permite la ACB en las figuras de Norris Cole y de Tim Abromaitis.

Pero, ¿por qué si se va Rubén, un «cinco» puro, lo que se busca en el mercado ahora es un jugador de otro perfil? ¿Por qué la apuesta por un «cuatro y medio»?

En el club y en el staff técnico cajista se piensa que un jugador que pueda ayudar en las dos posiciones interiores daría un mayor equilibrio al juego verde.

El Unicaja cuenta en su actual plantilla como ala-pívots con Tim Abromaitis y Carlos Suárez, además de la ayuda puntual de Jonathan Barreiro. Abromaitis está siendo el sustento del equipo en esta demarcación, pero a base de cargarlo de minutos, algo que puede ser un problema en una temporada tan larga. Es verdad que Carlos Suárez ha estado casi inédito hasta ahora, pero el propio técnico desveló que cuenta con él para la rotación de los próximos partidos si sigue su buena evolución en los entrenamientos. No obstante, Katsikaris y la dirección deportiva creen que un tercer jugador que pueda ayudar en esa posición liberaría a Abromaitis y ayudaría a Suárez a incorporarse a la dinámica de equipo, haciendo más competitivo al Unicaja.

Por dentro, sin contar a Rubén Guerrero, quedan en la posición de pívot puro Micheal Eric y Yannick Nzosa. El nigeriano es el «dueño» del puesto de «5». El problema es que se carga muy rápido de faltas personales y eso es un hándicap defensivo en muchos partidos. Tampoco es un jugador que brille especialmente atrás, lo que ha sido un problema en varios partidos ante rivales que «cargan» su ataque en la «pintura» buscando las cosquillas al nigeriano.

Nzosa parece que va a más en los últimos partidos, pero tampoco ha sido hasta ahora, esta temporada, ese pívot importante que el pasado curso apuntaba. Yannick tiene solo 18 años y también es, además, un jugador propenso, por su forma de jugar, a hacer muchas faltas.

El pretendido fichaje de ese «cuatro y medio» que quiere el club permitiría tanto a Eric como a Nzosa jugar más liberados en defensa, sin tanta presión de no poder cometer faltas, sabiendo que hay otra rotación de calidad para la posición de «5».

El primer lunes de las ventanas pasó sin que el club de Los Guindos anunciase ninguna novedad para su róster. La búsqueda se mantiene activada. Encontrar algo bueno, bonito y barato no será fácil. Pero es el objetivo.