¿Fichará el Unicaja un jugador para tratar de cambiar la dinámica de juego y resultados del equipo de estas últimas semanas? Es la gran pregunta que se hacen los aficionados después de asistir el pasado domingo a una nueva derrota de los verdes en la Liga Endesa, esta vez ante el Valencia Basket, y que ha supuesto la puntilla definitiva a las opciones cajistas de jugar la Copa del Rey de Granada del próximo mes de febrero.

En el club están por la labor de hacer algún cambio. Se vigila el mercado desde hace varias semanas y en estas últimas horas parece que se ha acelerado algo más esa búsqueda. Hay un motivo que invita también a tomar decisiones rápido y es que en un par de semanas acaba el plazo para inscribir jugadores de cara a la segunda fase de la Basketball Champions League (BCL). Es decir, que si llega un nuevo fichaje a la entidad de Los Guindos, sería interesante que lo hiciera antes de esa fecha ya que de lo contrario no podría jugar las seis jornadas del Top 16. Es cierto que luego la competición europea abrirá otra ventana para el cruce del play off de cuartos de final y para la propia Final Four, en la que se podrán inscribir jugadores, pero no para esta próxima liguilla, en la que los verdes buscarán el pase a los cuartos de final.

El objetivo parece que es hacer algún movimiento, pero lo cierto es que desde el propio club se asegura que el mercado no ofrece muchas opciones que puedan ser interesantes. Se busca, en principio, un jugador interior, con la opción abierta de que Rubén Guerrero salga cedido hasta final de temporada. Desde hace ya varia semanas es una posibilidad que ha estado encima de la mesa. El Coosur Real Betis de Luis Casimiro suspira por tener a Guerrero en sus filas, una opción que el propio jugador también ve con buenos ojos porque le daría protagonismo y minutos de juego con un entrenador que le otorgó la pasada temporada toda su confianza, hasta que fue destituido en enero.

La cuestión es encontrar al jugador que pueda venir y realmente sea una ayuda. Es verdad que la dirección deportiva cajista, encabezada por Juanma Rodríguez, tiene ahora un nuevo panorama abierto tras conseguir la pasada semana Tim Abromaitis la condición de comunitario. El americano ha dejado una plaza libre para poder fichar un extracomunitario y eso multiplica las opciones en el mercado, aunque hay otros condicionantes que tampoco ayudan en este sentido, como el tema Covid en la NBA, que provoca que muchos jugadores esperen una oportunidad de un contrato, aunque sea temporal, en la mejor liga del mundo, empeñada en no parar por la pandemia y en que se jueguen los partidos casi con los jugadores que sea cada equipo.

El presidente López Nieto y el director deportivo, Juanma Rodríguez, buscan soluciones en los despachos al mal momento en la pista. UNICAJAB/FOTOPRESS

A pesar de que la llegada de un fichaje siempre supone un revulsivo, aunque muchas veces sea solo a corto plazo, lo cierto es que el problema del Unicaja en su juego tampoco está claro que lo solucione el fichaje de un jugador, por muy bueno que sea.

Una pieza más por dentro aportaría, pero ¿sería suficiente para que el Unicaja se convirtiera en un equipo sólido y competitivo capaz de ganar partidos e ir cumpliendo los objetivos que todavía tiene por delante?

Parece complicado que cambiar a Rubén Guerrero (o cualquier otro jugador) por un nuevo pívot sea la panacea que necesita el Unicaja. El equipo ha demostrado las últimas semanas un juego demasiado previsible. Cuando el equipo defiende y se pasa el balón en ataque puede ganar a cualquiera, pero cuando los jugadores se empeñan en el uno contra todos y en no circular el balón con criterio en ataque llegan los fallos y las desconexiones en defensa. Ese problema no se va a solucionar con un refuerzo. El club puede hacer un esfuerzo económico, pero si los jugadores que forman la actual plantilla no dan un paso adelante, no habrá nada que hacer.