Fotis Katsikaris cumplirá la próxima semana un año al frente del Unicaja. El 20 de enero de 2021, hace ahora prácticamente 12 meses, el club de Los Guindos hacía oficial lo que desde unas horas antes era ya un secreto a voces: La llegada de Katsikaris como relevo de Luis Casimiro al frente del banquillo cajista.

La entidad presidida por Eduardo García decidía dar un volantazo para tratar de frenar la deriva de mal juego y peores resultados de un equipo que acumulaba por entonces seis derrotas seguidas... aunque al menos sí estaba clasificado para la Copa del Rey de Madrid.

Un año después, la apuesta por Katsikaris presenta más sombras que luces después de un balance global, entre los últimos meses de la pasada campaña y los primeros de esta, de 44 partidos jugados, con 20 victorias y 24 derrotas, lo que supone un porcentaje de solo 45.45% de partidos ganados por su Unicaja. Curiosamente, esos 44 partidos se dividen en los 22 que jugó la pasada temporada (9 triunfos y 13 derrotas) y los también 22 que lleva jugados este curso (11-11).

La verdad es que el técnico griego llegó a Málaga con el objetivo de revitalizar a un equipo que tras 12 meses sigue mostrando las mismas carencias y parece vivir en un continuo eterno-retorno.

No lo tuvo fácil el griego desde el primer día. Cogió al equipo con un balance de 0-2 en el Top 16 de la Eurocup, una losa que fue ya insalvable en el resto de la liguilla. En la Liga Endesa, el único objetivo que tenía era clasificarse para el play off por el título y el preparador heleno tampoco lo consiguió después de muchos altibajos y una derrota en la última jornada frente al Real Madrid en el Martín Carpena, que le dejó undécimo de la clasificación al finalizar la Liga Regular.

Lo mejor de esa primera etapa fue, sin duda, la puesta en escena del Unicaja en la última Copa del Rey. Los verdes tutearon al Barça, que tuvo que recibir la ayuda arbitral del trío formado por Emilio Pérez, Carlos Cortés y Sergio Manuel para superar a un, aquel día, espectacular equipo verde. Fue tan flagrante aquel arbitraje «perpetrado» por los colegiados, que la ACB se vio obligada a tomar medidas y los mandó a los tres para casa sin volver a pitar en el resto del torneo.

Katsikaris, en un partido de este temporada. Gregorio Marrero

El caso es que el club se encontró en verano con la tesitura de si renovar a Katsikaris o buscar otra alternativa en el marcado. Se pensó en las oficinas de Los Guindos que el griego estaba libre de toda culpa de lo ocurrido la campaña recién finalizada al no haber participado en la confección de la plantilla y al no haber tenido tampoco tiempo suficiente para trabajar y resucitar al equipo.

Así las cosas, pese al balance de 9-13 en aquellos primeros seis meses, desde enero a junio de 2021, en la entidad cajista gustó su trabajo en el día a día con la plantilla. En nota oficial de su renovación, el club dejó clara su apuesta: «Katsikaris es el entrenador elegido para liderar el proyecto del Unicaja en los próximos años por su ética de trabajo y su estilo de juego».

El problema es que la presente temporada no ha mejorado los resultados ni el juego de la anterior. Después de cuatro meses, el equipo ha cumplido en Europa siendo campeón de su grupo de la Basketball Champions League, pero ha fracasado en su intento de clasificarse para la Copa del Rey de Granada. Los verdes están fuera de los 8 primeros y suman solo 7 victorias y ya ¡¡9 derrotas!! en lo que va de Liga Endesa.

La verdad es que el griego vive ahora su peor momento en Málaga, justamente a punto de que se cumpla un año de su llegada. Las cosas no terminan de salirle y los aficionados, al menos los más activos en las redes sociales, cuestionan si la posible solución a los males del Unicaja sería un nuevo giro en el banquillo.

Desde el club, por ahora, cierran filas con su técnico. El propio Juanma Rodríguez, director deportivo del Unicaja, lo afirmó este mismo martes en el programa Zona Verde de 101TV: «Fotis tiene contrato para dos temporadas. Le trasladamos confianza y estamos en constante comunicación. Tiene dos años de contrato y hay que apoyarlo para que el equipo mejore. Hay que ayudarlo, no cuestionar sus decisiones. Entiendo las críticas de los aficionados y la prensa, pero también pido ayuda».

En pleno parón por culpa del brote de Covid que sufre la plantilla cajista, Katsikaris tiene el reto por delante de revitalizar a un equipo con todavía dos objetivos muy ilusionantes por delante este curso: avanzar en la competición FIBA hacia los cuartos de final, primero, y la Final Four, después; y remontar en la clasificación de la Liga Endesa para poder estar, este año sí, en el play off por el título.