El Unicaja sigue entrenando en cuadro a la espera de que todos los jugadores que han dado positivo superen la enfermedad y puedan reincorporarse al trabajo. Eso no será, como mínimo, hasta el lunes, cuando toda la plantilla será sometida a nuevas pruebas de detección de la COVID-19. En ese momento, todos los que ya den negativo podrán volver a ponerse a las órdenes de Fotis Katsikaris para empezar a preparar con más efectivos el próximo encuentro fijado en el calendario, el miércoles 26 de enero en la primera jornada del Top 16 de la Basketball Champions League.

La semana pasada un jugador del plantel fue el primer positivo notificado (Jaime Fernández fue la única baja frente al Valencia Basket) y a principios de esta semana otros 5 integrantes del equipo verde siguieron su camino. Tras volver a hacerse test este miércoles, ninguno de ellos está aún trabajando con el resto del grupo, por lo que el técnico griego trabaja estos días solo con la mitad de sus hombres.

En el club de Los Guindos confían en que este lunes, una semana después de los últimos positivos, la mayoría -si no todos- los jugadores afectados den ya negativo y puedan volver a las dinámicas grupales. El equipo cajista ha extremado las medidas en las últimas jornadas para evitar nuevos contagios entre los que quedan sanos. El temor a que puedan surgir nuevos positivos, como le ha ocurrido a otros clubes, está presente y se quiere evitar a toda costa para recuperar la normalidad cuanto antes.

El conjunto malagueño no volverá a competir en partido oficial hasta dentro de 12 días. El próximo compromiso para el Unicaja será el del miércoles 26 de enero, día en el que se estrenarán en el Top 16 de la BCL de la FIBA en el Martín Carpena ante un rival todavía por concretar. El equipo que tendrán enfrente saldrá de la eliminatoria que disputan en estos momentos el Igokea bosnio y el Oostende belga. Por ahora ganan los balcánicos 1-0 en una serie al mejor de tres partidos.