El Unicaja continúa la búsqueda de un jugador interior que pueda reforzar la pintura cajista de aquí al final de temporada. No está siendo tarea fácil para la dirección deportiva verde, capitaneada por Juanma Rodríguez, encontrar en el mercado ese jugador que pueda ayudar bajo los aros a un equipo que desde principio de la temporada ha mostrado carencias en su juego interior (además de en alguna que otra demarcación).

Son más de dos meses estudiando el mercado sin encontrar el candidato ideal. Es verdad que desde que Tim Abromaitis ha dejado de ser extracomunitario, pasando a ocupar ficha de europeo, las opciones se han multiplicado al poder acudir al mercado americano.

Como ya se ha explicado, el club mantiene contactos con el estadounidense Devin Williams, que es el que más gusta a Fotis Katsikaris para reforzar la pintura. Es un pívot norteamericano de 2,06 metros y 27 años que juega en Turquía en el Bahçeşehir Koleji S.K. El interior de Ohio no es una cara muy desconocida para la afición cajista, ya que era una de las estrellas del Tofas Bursa también turco que se midió al equipo verde hace dos temporadas, en la segunda fase de la Eurocup. Williams firmó dos muy buenos partidos contra el Unicaja. En pista otomana hizo 15 puntos y 8 rebotes en 27 minutos, mientras que en el Carpena firmó 11 puntos y 7 rebotes, en 25 minutos.

Williams acaba de salir de una lesión en el sóleo y ese parece que es el único impedimento que le hace no ser oficialmente jugador cajista... por ahora. Los médicos tienen que evaluar si ha cicatrizado completamente la lesión antes de dar el ok a su llegada. El sóleo es especialmente «puñetero» en cuanto a recaídas y no se quiere correr ningún riesgo

La hipotética llegada de este jugador o de alguno otro que el club también tiene en su radar (Chinanu Onuaku, por ejemplo) significará, salvo giro radical, la salida de la plantilla de Rubén Guerrero rumbo al Coosur Real Betis, en calidad de cedido.

El Unicaja tiene sus 12 fichas ocupadas y no se valora la opción de fichar ahora un jugador y tener 13 jugadores en la primera plantilla, lo que obligaría a hacer convocatorias y a dejar a uno en la grada en cada partido. Es una situación que en el club también se ha valorado, pero que parece descartada. Si llega un fichaje, saldrá un jugador. Y el «nominado» es Guerrero.

Ya desde el pasado noviembre, en Sevilla esperan con los brazos abiertos la cesión del pívot marbellí. Nada más llegar Luis Casimiro al club verdiblanco en sustitución de Joan Plaza se vio como una operación a tres bandas satisfactoria para todas las partes el hipotético cambio de aires del marbellí desde Málaga a Sevilla.

En el Unicaja piensan que Guerrero puede tener en el Betis los minutos y protagonismo que en el Unicaja no tiene. El propio jugador ve también con buenos ojos su marcha para poder crecer y volver en verano a Málaga más «hecho». Casimiro, por su parte, quiere reencontrarse con él después de ser su pívot titular en su última etapa al frente del banquillo del Unicaja.

La cuestión es que esta operación a tres bandas tiene unos tiempos marcados muy claros: primero tiene que llegar el nuevo fichaje a Málaga y después saldrá Guerrero cedido. La operación parece que es cuestión de tiempo que se cierre de manera satisfactoria, pero de momento en el Unicaja no hay nada cerrado. El inicio del play off de la BCL, la próxima semana (si el Covid no lo aplaza), mete presión para cerrar lo antes posible ese refuerzo que haga al Unicaja más competitivo de aquí al final de la temporada. Falta hace.