El Unicaja confirmó este sábado que Devin Williams jugará en el equipo verde hasta final de temporada. Después de varios meses buscando un refuerzo interior capaz de mejorar la competitividad del cuadro verde debajo de la canasta, Williams es el elegido.

Pívot norteamericano de 2.06 m. y 27 años, ¿qué es lo que puede aportar a la pintura cajista? ¿Por qué el Unicaja ha apostado por él y no por otras opciones que manejaba en su agenda? ¿Cómo puede ser que Williams estuviera sin equipo en este momento de la temporada?...

Empezando por la última pregunta, la respuesta es puramente médica. Y es que Williams comenzó la temporada en el baloncesto turco, en las filas del Bahçesehir, pero una lesión en el sóleo le ha hecho rescindir su contrato con el que era su equipo este curso en el baloncesto otomano. Esta reciente lesión es, precisamente, la que ha hecho dudar al Unicaja en acometer su fichaje.

Como ya se ha explicado, el club de Los Guindos pidió el pasado martes informes médicos al jugador que aseguren que su herida está perfectamente cicatrizada. Esas pruebas han convencido y por eso el jugador está de camino a Málaga, aunque pendiente de pasar in situ el reconocimiento médico y verificar así su alta médica.

Por lo que se refiere a sus características estrictamente deportivas, Devin Williams es un jugador muy físico, una de las principales carencias que ha mostrado el plantel verde bajo los aros este curso. El nuevo jugador cajista es un pívot de brazos largos, intenso y muy físico, que le gusta el contacto, lo que le hace provocar muchas faltas personales en los pívots contrarios.

Otro aspecto de su juego que ha convencido a la dirección deportiva y al cuerpo técnico, capitaneado por Fotis Katsikaris, es su capacidad para rebotear, sobre todo en canasta ajena. No es un gran anotador, pero es cierto que tiene un buen rango de tiro y además es listo para pasar el balón. ¿En defensa? Sufre ante jugadores más altos, aunque su físico le permite en el poste bajo hacerse fuerte ante rivales más atléticos y explosivos.

Parece evidente que su llegada puede paliar muchas de las carencias que el equipo ha mostrado en el poste bajo donde Micheal Eric ha sido muy irregular durante toda la temporada, Yannick Nzosa ha rebajado sus prestaciones respecto a la temporada pasada y Rubén Guerrero ha aparecido y desaparecido de la rotación de manera casi aleatoria. Será el marbellí, como ya se ha explicado, el que salga del equipo para dejar hueco a Devin Williams, una vez se oficialice su fichaje con el reconocimiento médico superado.

El propio club de Los Guindos definió en su comunicado de prensa al nuevo jugador de la plantilla de Katsikaris como «un jugador que se caracteriza por su gran potencia física y capacidad para anotar cerca de aro, además de tener una buena lectura de juego que le permite dar pases de canasta a sus compañeros».

Formado en la Universidad de West Virginia, a sus 27 años cuenta con experiencia en diversos países, entre ellos Montenegro (Buducnost) y Turquía (jugó en el Tofas la temporada 2019/2020 y este inicio de campaña en el Bahçesehir). Como dato anecdótico, Devin Williams es también internacional con la selección de Estados Unidos, disputando con su selección las ventanas FIBA del año 2019.

Si los enlaces aéreos no lo impiden, el nuevo jugador del Unicaja, que se encuentra en su país, llegará a Málaga el lunes, donde será sometido al reconocimiento médico que si supera satisfactoriamente le convertirá en jugador cajista.

De cara al partido del martes contra el Cluj de Rumanía, el primero del Top 16 de la Basketball Champions League, su presencia está casi descartada ya que no tendrá tiempo material para poder realizar ningún entrenamiento con sus compañeros antes de ese partido contra los rumanos. Su debut, salvo giro radical, podría llegar el domingo 30 de enero en la visita liguera del Unicaja a la pista del Bilbao Basket.